¿Qué esperará Santos para combatir al ‘¿Paisa’ y, a ‘Guacho’?

Juan David Escobar Cubides. Columnista en Río Noticias

Debilidad mayúscula la del Gobierno Santos: primero, ha tolerado las acciones macabras y homicidas del tal ‘Guacho’; un peligro efectivo para la sociedad, a quien necesariamente deben capturar, o en su defecto, dar de baja.

Segundo, ha soportado los miserables chantajes del sanguinario ‘Paisa’, a quien también hay que capturar, o combatir con determinación en campo de batalla.

‘El paisa’ regresó a su grupo armado para reorganizar los atentados que llevará a cabo en el evento de que continúe capturado y/o fallezca el capo ‘Santrich’. Y por dicha causa es que su jefe ‘Iván Márquez’ lo siguió. Posiblemente ambos ya habrán coordinado las acciones sanguinarias que emprenderán en contra del pueblo colombiano como represalia efectiva, si llegare a fallecer su ‘camarada’ en prisión. Lo grave del asunto es que, frente a esta realidad el Gobierno Nacional ha perdido la dignidad en un nivel exorbitante, demostrando condescendencia con la podredumbre revolucionaria.

La consecuencia de ello radica, directamente, en que los bandidos con su olfato criminal han comprendido que, entre más crueles sean, mayores indulgencias obtendrán. Y esto se presenta porque tienen certeza de que todo lo pedido en la Habana, les fue concedido sin soportar exigencias previas del Gobierno Nacional.

Por tanto, consideran apropiado elevar peticiones descabelladas, tales como exigir la liberación de su homólogo criminal.

¡Funesto precedente!: los genocidas no tienen reparo en amenazar abiertamente al Gobierno Santos, porque han comprobado que este sufre cuando lo presionan.

Todo dizque para salvar la ‘paz’. Y en esto ha radicado la estrategia de esos bandidos para que liberen a ‘Santrich’.

Recordemos la amenaza del terrorista Iván Márquez hace unos días: “Estas castas que detentan el poder parece que no observan el gran problema que se puede armar si llegare a morir Santrich”, sostuvo el asesino de manera revanchista en los medios de comunicación. El mensaje es claro: “Nos sueltan al camarada o levantamos el país a bala”. Como en efecto, siempre lo han hecho.

Frente a ello, vale la pena preguntarse: ¿Será que hemos regresado a la época maligna donde aquel grupo de  facinerosos intimidaba y ponía condiciones al Estado Colombiano? Para nuestro infortunio, la respuesta es un SÍ rotundo, pero con la pequeña salvedad de que, actualmente, estamos peor que hace 16 años.

En el 2002 los guerrilleros de Farc contaban con una mínima zona de despeje; contrario sensu, hoy día tienen mucho más que ello. Y es por esta razón que presenciamos el resultado macabro del pacto habanero: narcoterroristas enfurecidos exigiendo la libertad de otro narcoterrorista que, pretendía ‘coronar’ diez toneladas de cocaína en el exterior. ¡Impresentable realidad! ¡Habrase visto semejante humillación! Ahora las Farc levantan su ‘voz de protesta’ por culpa de un Gobierno sumiso y delicado. Además, están fortalecidas con un sólido brazo armado denominado ‘disidencias’, cuentan con aliados del Cártel de Sinaloa, y, tienen también, sus malogradas fortunas con un arsenal de armas encaletado.

Elementos suficientes para chantajear al Estado y generar temor dentro de los colombianos. Lo aberrante es que todo está probado, pero no se ha visto contundencia por parte del ‘presidente’ Santos.

¿Qué esperará el Gobierno para desplegar los operativos necesarios tendientes a contrarrestar la amenaza impuesta por ‘El Paisa’ y ‘Guacho’? ¿Santos y su inepto ministro de defensa, tendrán carácter para combatir a estos bandidos en los pocos días que restan de su desgobierno, o estarán muertos del miedo? ¿Le heredarán el problema al próximo mandatario? Como fuere, lo único cierto es que, hoy necesitamos más que nunca de la acción contundente del Estado y de su fuerza institucionalizada. De no hacerlo, la banda terrorista Farc sembrará un terror tan despiadado, no presenciado en 208 años de historia republicana.

Adenda: Lo descrito anteriormente, podemos corroborarlo con la decisión de Iván Márquez de no posesionarse en el Senado. Él sabe que está fuertemente involucrado en el caso Santrich y teme ser capturado una vez esté posesionado. Márquez es ahora un nuevo disidente que debe ser combatido. Mucho más cuando ‘El Paisa’ es su protector.