Santos acabó con su propio partido. Se avecina una implosión en la U que no llevará candidato propio a la Presidencia

Desde la Casa de Nariño comenzaron a rugir los sonidos de una implosión que se avecina. El Partido de la U, el del presidente Juan Manuel Santos, se empieza a romper a pedazos en el momento menos acertado para su gobierno: arranca el último año de mandato, con una popularidad por el suelo y en medio de una polarización prácticamente irreconciliable con el sector de la oposición que lidera su antecesor, el expresidente Álvaro Uribe.

Un panorama complejo si se tiene en cuenta, además, el debate electoral que se aproxima y las escasas cartas que le quedan debajo de la manga para jugársela por su principal bandera: el Acuerdo de Paz.

Por eso sorprende que a estas alturas el jefe de Estado haya dejado descuidar su propio partido sin dejarle posibilidad distinta a la de unirse en coalición en las presidenciales de 2018. El argumento, sin más, es que no hubo un candidato lo suficientemente atractivo con la capacidad de jalonar los votos para garantizar su triunfo. En plata blanca, eso significa que los colombianos no verán a ningún candidato de la U haciendo campaña para promover su candidatura presidencial.

Y así quedó definido ayer en una reunión en palacio, en la que el presidente Santos le dijo al único precandidato de su partido, el senador Roy Barreras, que diera un paso al costado porque, evidentemente, su nombre no cogió vuelo y las probabilidades de que lo hiciera eran más bien remotas.

A cambio le solicitó encabezar la lista al Senado en las elecciones legislativas de marzo y que se enfocara en mantenerse como mayoría dentro del Congreso. “El presidente quería eso desde hace mucho tiempo y por eso no vio con mucho entusiasmo promover ninguna candidatura.

Él está jugando a constituir un bloque con base en los tres partidos de la Unidad Nacional, más un sector del conservatismo que sea capaz de pasar a segunda vuelta para derrotar al uribismo”, dijo a El Espectador una voz de la U al término de ese encuentro.

Pero esa explicación tiene una connotación más de fondo. La realidad demuestra que hoy, la U es el partido que menor identidad ideológica representa en sus militantes y eso explica que varios de ellos insistan, en voz baja, que la idea del transfuguismo sí les suena. Consultadas por este diario, varias voces de esa colectividad explicaron que pese a una votación informal que hubo sobre el proyecto en mención, que promueve la senadora Sandra Villadiego, no han cerrado de manera rotunda la posibilidad de apoyar su iniciativa.

“Aunque en la U no apoyamos el transfuguismo, no podemos decirle que no a un proyecto que no hemos leído y yo sí espero leerlo”, dijo un senador de la U a este diario.

Paralelamente, los otros dos nombres que sonaban como precandidatos presidenciales de ese partido han preferido marcar distancia. El primero, el exembajador Juan Carlos Pinzón, quien decidió armar “rancho aparte” argumentando la necesidad de promover un discurso más allá de los partidos y anunció su candidatura presidencial avalado por firmas. Sin embargo, para nadie es un secreto que Pinzón ya rompió cobijas con su padrino político, el presidente Santos y de él no quieren saber nada en la Casa de Nariño, básicamente, por sus posturas críticas en torno a lo pactado con las Farc y sus presuntos acercamientos con el sector uribista.

El otro es el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, quien contra su voluntad tendrá que asumir las riendas de la U. “El presidente nos llamó a notificarnos que se va a encargar de que Iragorri dirija el partido, pero que se va a quedar un tiempo más en el Ministerio”, señaló otro congresista a este diario.

Pero, ¿qué ocurre con las elecciones presidenciales? “A nadie de la U le importa quién gane el año entrante. Lo único que nos interesa como congresistas es salvar nuestro pellejo en marzo”, dijo un representante a la Cámara, quien, eso sí, reconoció que el discurso de que el partido está más unido que nunca es “puro cuento”. Y, en parte, fortalecer ese discurso comienza a ser la prioridad para 2018.

En últimas, de las campañas legislativas se define el futuro de las presidenciales y si el partido se salva de su disolución, como lo advierten varios de sus miembros, es porque todavía hay caciques muy fuertes capaces de poner votos al próximo presidente, como es el caso de los senadores Bernardo Elías, Musa Besaile, José David Name y otros líderes regionales como Dilian Francisca Toro, en el Valle.

“Por eso, vamos a resultar apoyando al candidato que nos garantice la victoria y dentro de las posibilidades sí está incluido Germán Vargas Lleras”, señaló otro congresista. De hecho, de ese apoyo ha comenzado a surgir el rumor de que Pinzón podría convertirse en la fórmula vicepresidencial de Vargas Lleras. Incluso, varios legisladores de la U han reconocido que su nombre podría servir como un puente para apoyar la candidatura del exvicepresidente de quien no se tiene muy buena imagen en esa colectividad.

“Vargas Lleras es un gran ejecutor de obras, pero para nadie es un secreto que sus relaciones personales y de humanismo no son las más adecuadas”, señaló uno de los caciques de la U.

Los miembros de la U, en últimas, ya no tienen quién los represente y quienes tienen aspiraciones de regresar al Congreso se enfocarán más en eso que en arreciar la polarización en torno a uno u otro candidato. Si no hay coaliciones, cada quien quedará en libertad de apostarle a quien le garantice un ejercicio legislativo tranquilo, y más aún cuando los compromisos con un gobierno que ya va de salida son cada vez menores.

Tomado de El Espectador.