Santos, el político que se preparó para concluir una guerra

Tomado de: EL Tiempo

De Juan Manuel Santos siempre se ha dicho que se preparó toda la vida para ser Presidente de la República, y –a juzgar por los hechos– también lo hizo para ponerle punto final a más de cinco décadas de guerra con la Farc.

Desde que tomó posesión en el solio de Bolívar, el 7 de agosto del 2010, dejó claro que la llave de la paz no estaba en el fondo del mar y dispuso, de forma secreta, que se realizaran acercamientos con esa guerrilla para explorar la posibilidad de un diálogo.

Y en Cartagena, con los ojos de toda la comunidad internacional puestos en Colombia, cerró este lunes ese ciclo al poner una firma histórica a un acuerdo que deja los 52 años de conflicto como un capítulo más de la historia reciente del país.

Santos, desde que fungió como periodista de esta Casa Editorial –de la cual llegó a ser su subdirector–, siempre estuvo interesado por los temas relacionados con la paz, lo que lo llevó a analizar los distintos procesos que se han hecho en otros países, en especial el relacionado con Sudáfrica y el papel que desempeñó en él la emblemática figura de Nelson Mandela.

El mismo Santos recuerda que algo que marcó su postura frente a la salida negociada fue una cumbre en la que participó Adam Kahane, un experto en resolución de conflictos que ayudó activamente en el proceso de paz en Sudáfrica. Esta reunión se hizo a instancias de la Fundación Buen Gobierno, en 1996.

Un año después, y tras esta cita, se realizó en Antioquia otro encuentro de líderes nacionales para pensar al país hacia el futuro. De allí nació ‘Destino Colombia’, un documento en el que se vislumbran varios escenarios para acabar con la conflictividad. Uno de ellos habla del fortalecimiento de la Fuerza Pública para reducir al máximo a las guerrillas para que luego se vean obligadas a negociar su desarme.

Eso fue, precisamente, lo que Santos ejecutó y este lunes vio los resultados.En 1998, en su primera aspiración oficial a la Presidencia en las huestes del Partido Liberal, su bandera política fue alcanzar la paz a través del diálogo.

La firma de la paz tuvo otros protagonistas que el propio Santos reconoce. Mientras se intentó negociar en la zona de despeje del Caguán, el último proceso fracasado con las Farc, el entonces presidente Andrés Pastrana (1998-2002) sentó las bases para el fortalecimiento militar con el Plan Colombia, programa de cooperación financiado por EE. UU.

Los frutos de este proceso se vieron durante la administración de Álvaro Uribe (2002-2010), quien tuvo a Santos como ministro de Defensa y llevó a las Farc a una reducción histórica en su capacidad ofensiva y delincuencial.

Consciente de este momento histórico, resultado del esfuerzo del Estado para recuperar la institucionalidad –y cuyo panorama parecía calcado del ejercicio del que nació ‘Destino Colombia’–, Santos abrió la puerta al diálogo para ponerle punto final al conflicto interno y comenzar a reconocer a las víctimas del mismo, para transformar realmente al país. Este lunes, como él lo subrayó, vio el resultado.

A los 65 años de edad, Santos logró un objetivo que se trazó prácticamente desde que se inició en la vida pública, tanto de funcionario como de periodista. Él fue el primer ministro de Comercio del país, pero también fue ministro de Defensa durante el gobierno de Uribe, cargo que le permitió propinar contundentes golpes a las Farc.

Es claro que hubo factores que se juntaron para que el conflicto con las Farc llegara a su fin, tanto políticos como militares, pero es innegable que el trabajo de Santos a lo largo de estos años –y el que resta para consolidar el posconflicto– resultó fundamental para que el rompecabezas de la paz por fin tomara forma.

Él ha dicho que tras salir de la Casa de Nariño se quiere dedicar a la docencia y que –lo ha expresado con algo de ironía– no quiere molestar a su sucesor. Sin duda, en la academia pondrá como ejemplo el logro que le valió pasar a la historia como el Presidente que –tras más de medio siglo– acabó con las Farc.

Tal cual se lo notificó al pleno la ONU la semana pasada en Nueva York. El mensaje fue directo: “La guerra en Colombia ha terminado”.