Semana Mundial de la Lactancia: amamantar es la mejor forma de cuidar

La relación directa que hay entre la lactancia y la reducción de la tasa de mortalidad infantil es evidente. Aun así, un nuevo informe que fue dado a conocer por la OMS y UNICEF en los últimos días, reveló que solo el 40% de los niños menores de seis meses reciben lactancia materna exclusiva y solo 23 países de 194 registran índices de lactancia materna por encima del 60%.

La Semana Mundial de la Lactancia Materna (celebrada del 1 al 7 de agosto) lleva este año el lema “Construyendo alianzas para proteger la lactancia: por el bien común, sin conflicto de interés” y promueve la leche materna como el mejor alimento para el recién nacido. A su vez, fomenta la construcción de alianzas a favor de la alimentación a través del pecho, así como acciones para mejorar las políticas y programas dirigidos a su protección.

La lactancia a partir de la primera hora de vida

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de vida del bebé y a partir de entonces su refuerzo con alimentos complementarios al menos hasta los dos años.

Este acto natural por el que la madre alimenta a su hijo a partir del momento en que nace, trae una serie de beneficios significativos para el crecimiento y desarrollo sensorial y cognitivo del niño a partir del momento en que es traído a la vida.

“La leche materna no solo favorece la salud del niño, sino también brinda a las madres, a las familias y a toda la sociedad múltiples beneficios, los que resultan óptimos si la lactancia es exclusiva”, sostiene la neonatóloga Ana Pedraza, coordinadora del Programa Creciendo Juntos.

La leche materna promueve el desarrollo sensorial y cognitivo, además de proteger al bebé de enfermedades infecciosas y crónicas. La lactancia natural exclusiva reduce la mortalidad infantil por enfermedades de la infancia como la diarrea o la neumonía, dos de las principales causas de muerte en los lactantes.

No solo es un beneficio para el bebé, sino que la lactancia natural contribuye a la salud y el bienestar de la madre, disminuyendo el riesgo de cáncer ovárico y mamario.