Sí a nuevos servicios digitales

Por: Guillermo Santos Calderón, tomada de EL TIEMPO

IMAGEN-13970695-0No hay duda de que la legislación o las normas que se están elaborando para regir los servicios innovadores que están apareciendo gracias al mundo digital nunca estarán al nivel de lo que se necesita.

No es sino mirar lo que está pasando con Uber, aplicación que les ha servido a los colombianos de una forma muy positiva y que, con los miembros del Estado con menos de dos dedos de frente, posiblemente será legislado y restringido para favorecer a los taxis amarillos y afectarnos de manera negativa.

 ‘Crowdfunding’, que es una forma de recoger dinero para impulsar nuevos negocios y productos novedosos, motivando por medio de portales de internet a muchas personas para que inviertan algo de dinero, mucho o poco, o compren el producto por anticipado, va a ser regulado según como lo dispongan la Dian y el Ministerio de Hacienda. Si estas entidades les dan el mismo tratamiento que se les dio a los teléfonos celulares inteligentes, a los que, por ser usados por ‘gomelos’ para sacar fotografías, se les debía cobrar el IVA, estamos fregados. Ojalá esto no se presente.

Falta ver qué va a pasar con Airbnb, que es una forma de rentar alojamiento distinto al que ofrecen los hoteles, y que se ha convertido en una aplicación bastante popular y útil.

Lo que el Estado tiene que hacer, en especial quienes determinan las leyes y normas para estos nuevos servicios, es quitarse la venda de los ojos, mirar hacia el futuro y ver si de verdad van a beneficiar a los colombianos, y establecer normas que sirvan para mejorarles la vida a los usuarios. No se puede aceptar que continúe lo que está pasando con Uber. ¿Por qué el Gobierno no hace una encuesta para que se dé cuenta de que este servicio es muy bueno, ofrece confianza –la que no genera el montarse en un taxi amarillo– y le da un buen trato al usuario? Esto les diría que van a pisotear a un buen servicio y a los colombianos que lo usan.

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Algo se está aprendiendo de las negociaciones en La Habana, y es pensar que todos creemos las mentiras que se están diciendo. Eso es lo que los narcotraficantes terroristas de las Farc siempre han hecho, tramarnos con mentiras, creyendo que somos bobos. Pues no lo somos, y merecemos que el Gobierno nos diga la verdad.