Todo lo que deberíamos saber de un buen orgasmo

“Tuve el mejor orgasmo de mi vida. Puedo decirte exactamente cómo fue, porque lo recuerdo. Me llevó justo al borde de llegar unas tres veces. La primera vez que lo hizo, estaba casi a punto de acabar y se detuvo. Perdí el orgasmo por completo, como sucede a veces, pero a él ni siquiera le importó. No fue frustrante para él. Simplemente empezó de ceros. Después de eso, lo hizo dos veces más. Y la segunda vez que paró, justo antes de que estuviera a punto de acabar, no perdí el orgasmo por completo. Aún estaba muy excitada; en el punto justo. La tercera vez me dejó acabar. Nunca tuve un orgasmo tan largo en mi vida”. El 66,5 de las mujeres dicen que el control del orgasmo proporciona orgasmos más largos e intensos. Amber es una de ellas. Descubrió el secreto con un amante que tuvo a los veintitantos y ahora comparte su experiencia a través de un video en la página web OMGYes. Amber aparece tranquila, sonriente, y cuenta, con calma, desde la emoción de su recuerdo. No baja la voz, no se sonroja: pareciera estar hablando de otra cosa.

OMGYes es una página web de investigación sobre el placer sexual femenino. Sus creadores, Lydia Daniller y Rob Perkins, cayeron en cuenta de que no parecía haber términos específicos para lo que las mujeres encontraban placentero. Buscaron investigaciones científicas sobre el tema y nada: no había ninguna. Fue por eso que, junto con sexólogos e investigadores, se pusieron en la tarea de suplir ese vacío. Realizaron una investigación exhaustiva con más de 2.000 mujeres, entre los 18 y los 95 años, a quienes les preguntaron sobre sus experiencias sexuales y sobre las técnicas específicas que les llevaron a alcanzar mayor placer y mejores orgasmos.

Que sean más intensos

Zoey nació en una familia muy conservadora. Para ella los orgasmos siempre habían sido rápidos, por el miedo a que alguien en su familia la descubriera. Hoy piensa diferente: prefiere los orgasmos largos y ya no tiene miedo. Tanto así que aceptó el reto que le propusieron en OMGYes. Aceptó mostrarse, desnuda, explicando didácticamente cómo se aproxima ella al control del orgasmo: “Cuando estoy muy excitada y tengo el clítoris duro, la piel de aquí se mueve un poco y se siente increíble –dice tocándose suavemente–. Me gustaría empezar y frotar hasta acabar. Pero si quiero orgasmos más intensos tengo que parar: uso toquecitos como distracción”. Y, a continuación, muestra cómo da toques suaves, aleatorios, fuera de sus labios vaginales.

El usuario observa y aprende, porque el examen viene después. Por medio de una simulación virtual tenemos la posibilidad de practicar en los órganos sexuales de Zoey. Se nos encomienda la misión de hacerla llegar al orgasmo y, para ello, debemos seguir con nuestro dedo las instrucciones que ella va enumerando: primero círculos encima del clítoris, luego toques suaves fuera de él, otra vez en el clítoris, otra vez por fuera y así, hasta que logramos nuestro cometido, y la simulación se acaba. Recordamos, mientras que la aproximamos al éxtasis, la cifra que vimos en la página justo antes de iniciar la simulación: el 70% de las mujeres que practican el control del orgasmo recomiendan reducir la intensidad cuando se acercan al clímax.

Esta es sólo una de las técnicas que nos proporciona OMGYes. Hay once más para explorar. Pero cuando queremos profundizar en las otras, mirar qué es eso de orbitar, insinuar, seguir el ritmo o sorprender, se nos bloquea la entrada. La exploración inicial había sido gratis, ahora tenemos que pagar. Toda la primera temporada, que incluye los doce métodos, cuesta 39 dólares (117.000 pesos). Ese pago único nos habilita la entrada a la página, que contiene, en sus doce capítulos, 62 videos cortos y 11 táctiles. Además presenta consejos escritos y cifras que surgieron de la investigación. Todo ese material está disponible en inglés y en español. Nuestros 39 dólares entran entonces a los fondos para la investigación que se está llevando a cabo, con el fin de lanzar una nueva temporada: se quiere ahora explorar las diferentes formas en que la mujer puede encontrar placer a través de la penetración.

El tabú que rodea al placer femenino

‘¿Por qué el placer femenino sigue siendo un misterio?’ fue lo que se preguntaron Daniller y Perkins al iniciar esta investigación. ¿Por qué si se habla abiertamente de sexo no existen fuentes específicas y fiables? ¿Por qué nunca antes se había investigado? Primero fue por el pudor: el discurso masculino nos llevó a ignorar nuestro cuerpo, a apartarnos de él. Nos hicieron creer que nuestro clítoris, el único órgano que existe exclusivamente para sentir placer, era peligroso. Y nosotros les creímos: no se podía hablar de lo innombrable. Más adelante, cuando los cambios culturales hicieron del sexo algo mediático, Hollywood nos enseñó a creer que, como sostienen los investigadores, “después de un poco de misionero o sexo contra la pared, la mujer tendrá un orgasmo alucinante, todas las veces, en menos de un minuto”. Si no era así – nos hicieron pensar – éramos nosotras las disfuncionales.

Lo innombrable se quedó sin nombre. “Creo que intentamos categorizar la sexualidad femenina de una forma médica o pornográfica –explica Lee, otra de las valientes que se sumó al proyecto–. ¿Comienzas por la abertura vaginal? ¿Te gusta que la gente toque tu vulva? Tuve que sacar una foto de la anatomía femenina para descubrir qué era mi vulva. Y en el otro extremo tenemos las charlas sobre tirar, como si no pudiéramos encontrar mejor forma de hablar de penetraciones. No hay término medio para hablar del tema. Ahí nace la incomodidad”.

Ese es uno de los problemas tabú que rodea el placer femenino y es ahí donde OMGYes quiere tocar más fibras. Por eso, uno de los capítulos, ‘Señalizar’, se olvida completamente de los desnudos y de las formas de tocar, para escuchar a las mujeres: cómo lograron ellas crear confianza para guiar a su pareja hacia lo que más les gusta. Para muchas, eso es de lo más difícil de conseguir, ya sea porque les da miedo herir sus sentimientos, porque no quieren arruinar el momento o porque no son capaces de encontrar las palabras adecuadas. Las mujeres de OMGYes recomiendan para ello diferentes métodos: cambiar el tono de la voz para sonar sexy, adaptar el cuerpo para que tu pareja entienda lo que quieres, guiarla con tu propia mano o encontrar códigos conjuntos para saber si algo te está gustando.

En lo que todas están de acuerdo es en que, para poder conducir a alguien, primero tienes que investigar qué es lo que te gusta a ti y cómo alcanzarlo: “Casi toda mi vida, cuando mi pareja me practicaba sexo oral, sabía que eso no me iba a llevar al orgasmo. Esperaba un poco y después apartaba su cabeza para que me penetrara. Solo después de pasar algún tiempo a solas e intentar todo tipo de cosas diferentes encontré algo que podía hacer con mis dedos y que podía mostrarle para que lo hiciera con la lengua. Lo averigüé, se lo mostré y desde entonces he llegado siempre”.

Las encuestas arrojaron que las parejas que exploran constantemente nuevas formas de aumentar el placer tienen 5 veces más probabilidades de ser más felices en sus relaciones y 12 veces más probabilidades de estar satisfechas sexualmente. OMGYes existe para potenciar eso. Las parejas que lo han experimentado afirman que se han divertido mucho: siempre hay más posturas que ensayar y es entretenido mezclar una técnica con la otra, señalizándolas con nombres precisos. La página también trae satisfacciones personales. No solo para las mujeres, también para los hombres: “Es como si una docena de mujeres te dijera: ‘Ven y te mostramos exactamente cómo nos gusta que nos toquen. Te dejamos probarlo hasta que hayas aprendido la técnica. Lo mejor de mi año’. OMGYes saca a la luz lo que llevaba muchos siglos escondido. Encuentra los códigos, descubre los secretos y, después de tocar fondo, rompe el silencio con un gemido.

Cortesía-Cromos