Una cordobesa es ejemplo de ayuda al medio ambiente en Cartagena

Más de año y medio sin empleo. Una bebé de pocos meses que apenas crecía y gastos, muchos gastos por pagar. El panorama no era muy alentador. Enviaba hojas de vida aquí y allá sin resultados. Pero, un día cualquiera, una oportunidad iluminó el camino de Yaneth Cecilia Güeto.
Ella tiene 27 años y, en un duro esfuerzo por sacarle el pecho a la vida, entró a formar parte de un proyecto que, aunque pequeño, le ha cambiado su presente y con el que ayuda cada semana a que el medio ambiente sea un tanto más sano en Cartagena.
“¿Sabes que un solo litro de aceite puede contaminar hasta mil litros de agua?”, me comenta. Una pregunta para usted, que está leyendo este artículo: ¿A dónde van a parar los desechos del aceite con el que cocina? Van a la basura o a los desagües. ¿Cómo desecha este residuo altamente contaminante?
Yaneth está sentada ahora en un motocarro, en la calle del Espíritu Santo, de Getsemaní, junto a su socio. Acaban de terminar el largo y tedioso recorrido del jueves, por decenas de hoteles y restaurantes del Centro Histórico. ¿Qué es lo que tanto buscan? Aceite usado para algo que debemos hacer todos: reciclar.
“Somos un sistema que recolecta el aceite vegetal usado, tanto en los hoteles, en los restaurantes y hasta en la parte doméstica. Queremos hacer parte del cambio, eso (el aceite) se utiliza para convertirlo en biocombustible, lo que disminuye la emisión de gas carbónico, estamos ayudando a disminuir también el efecto invernadero”, me comenta.
“Dejamos nuestra huella ambiental”
El proyecto, del que habla y hace parte Yaneth, comenzó a edificarse año y medio atrás, apoyada por empresas privadas y públicas. Gracias a él se formó una de las dos microfranquicias que recogen al mes entre 8 y 10 toneladas de aceite en 200 negocios de Cartagena. El recorrido, que pasa por la Zona Norte de la ciudad, por la zona turística y otros sectores, termina en una bodega de Henequén donde almacenan pimpinas para luego ser enviadas a una planta de procesamiento en Bogotá, donde se convierte en el biocombustible.
Esa es una de las formas de poder reciclar y algo muy destacable en una ciudad donde se producen más 400 mil toneladas de basura al año, y donde no hay una política y una cultura clara sobre reciclaje. “Esto es algo muy bonito, porque desde muy pequeña dije: quiero tener mi empresa, no quiero trabajar para terceros. Este es mi sueño hecho realidad, me considero una persona ambientalista, no solamente estoy cuidando el agua, sino el ambiente. Esto llegó a mi vida en el momento indicado y en el día indicado. Hoy, tenemos cerca de 200 empresas, entre restaurantes y hoteles, que nos donan el aceite para reciclar”, agrega Yaneth.
Fue así como encontró la oportunidad de trabajar y a la vez servir como una agente defensora del medio ambiente en Cartagena. “Yo vivo 100 por ciento de eso, no son los grandes ingresos los que he recibido, pero sí ha sido un ingreso significativo para mi hogar y ha sido muy fundamental para mí. De una u otra forma con esto he podido solventar un poco nuestra situación económica”, comenta y también habla sobre su carrera, ingeniería industrial, que tuvo que abandonar en un momento de crisis de dinero y que pudo culminar gracias al mismo proyecto.
Junto a ella trabaja Absalom Pacheco Larios, un hombre de 45 años y oriundo de Santana, Magdalena. “Vine a Cartagena a estudiar contaduría, terminé, pero no pude sacar la tarjeta profesional, entonces me tocó regresar a mi tierra. Allá la cosa estaba difícil y me devolví para acá, me tocó trabajar en un ‘call center’ (centro de llamadas) y de ahí quedé sin empleo, comencé de mototaxista, hasta que el año pasado salió este proyecto, que ha sido muy bueno”, explica el hombre, habitante de barrio Los Calamares y padre de cuatro niños.
“Esta microfranquicia es parte de las actividades que tiene que hacer la ciudad para recibir la certificación como destino turístico sostenible. O sea, hacemos parte de lo que tiene que hacer la ciudad para estar certificada. Con esto, podemos tener un empleo digno y a la vez le prestamos un servicio a la sociedad, donde dejamos nuestra huella ambiental”, explica Yaneth.
Con su labor, Yaneth y Absalom, de cierta forma contribuyen a que el medio ambiente de Cartagena esté menos contaminado. Ayudan a que tú y yo vivamos mejor.
Un pequeño eslabón
Tanto Yaneth como Absalom fueron capacitados por el programa ‘Se Emprende’, a través de la Cámara de Comercio de Cartagena para el proyecto de microfranquicia, para dar oportunidades de superación a personas de bajos recursos. Este es un pequeño eslabón del Plan 4C, que busca hacer de Cartagena una ciudad competitiva y compatible con el clima.
Tomado de El Universal.