7 mitos sobre el dolor

El dolor es una experiencia personal, desagradable, sensorial y emocional. No está determinado solamente por la sensación física, hay más factores que intervienen e interactúan: genéticos, anatómicos, fisiológicos, hormonales, neurológicos, psicológicos y sociales.

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Físicamente, este se traduce en nuestro cerebro como la respuesta a una amenaza. Para protegernos, el cuerpo se inflama y aumenta el cortisol, así evitar que el daño que ocasiona el dolor continúe.

La respuesta casi inmediata es acudir a medicamentos que ayuden a combatir esa sensación. Leonardo Palacios, profesor de neurología de la Universidad del Rosario y neurólogo adscrito a Colsanitas, señala que: “se utilizan intervenciones farmacológicas o no farmacológicas dependiendo del tipo de dolor, hay que tener en cuenta que algunos dolores crónicos presentan una disminución gracias a la actividad física, cambios en la dieta y en los patrones de sueño”.

Además del uso de medicamentos, también existen otros mitos que se explican y aclaran con el apoyo del doctor Palacios. Estos son:

Las mujeres sienten menos dolor que los hombres. Falso. Debido a la temprana exposición a los estrógenos, hormonas fundamentales para el desarrollo físico y reproductivo femenino, las mujeres tienen mayor sensibilidad y por esta razón, el cerebro percibe más dolor.

Los medicamentos para aliviar el dolor generan adicción. Falso. Analgésicos comunes como la aspirina, el acetaminofén y los antiinflamatorios como el ibuprofeno, el naproxeno o el diclofenaco no generan adicción. Medicamentos como los opioides, si no son recetados o administrados bajo criterios específicos, sí podrían generar adicción.

Si tomamos medicamentos para el dolor constantemente, después requerimos otros más fuertes. Depende. Después de usar un producto con frecuencia, el organismo se acostumbra a él y ya no funciona igual; esto depende del medicamento administrado y si su dosis aumenta progresivamente,

Todos los medicamentos del dolor sirven para cualquier dolencia. Falso. Es importante identificar la raíz del dolor y a partir de esto, buscar el medicamento que controla dicha dolencia. Evite la auto prescripción.

El dolor aumenta con la edad. Sí y no. Con la edad, las personas tienden a experimentar enfermedades asociadas al dolor crónico propio del desgaste en huesos, músculo y articulaciones. Si procura un envejecimiento activo y tuvo una juventud con buenos hábitos, este dolor puede disminuir.

El reposo ayuda a aliviar el dolor. Depende. Aunque se asocia el reposo con una mejoría del dolor, este solo deber ser ordenado por un médico, ya que existen algunas dolencias que necesitan de actividad y movimiento para su mejoría.

La depresión genera dolor. Verdadero. Con la depresión se reduce el umbral del dolor y por eso las personas deprimidas lo perciben más. Esto se debe a que el dolor y los síntomas depresivos se interpretan en las mismas zonas del cerebro.

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