Alternancia, en los zapatos de los maestros

El inicio de año escolar 2021 ha estado enmarcado por múltiples anuncios y discusiones sobre como se abordaría el proceso de enseñanza aprendizaje. El Ministerio de Educación se la juega por la alternancia.

Para el gobierno nacional, la reactivación del sistema educativo en alternancia es una prioridad, poniendo como pilar el tema académico y emocional de los niños y jóvenes del país, por lo tanto, ha emitido los lineamientos para el regreso a clases bajo este esquema que incluye presencialidad y trabajo en casa. Esto ha generado un profundo debate sobre si en realidad las instituciones educativas del país están preparadas para retomar las clases.

La Federación Colombiana de Educadores se niega a trabajar bajo el modelo, exponiendo que no hay garantías para volver a clases de manera presencial.

La polémica se traslada a las regiones, en donde para nadie es oculto las pésimas condiciones de infraestructura en que se encuentran la mayoría de las sedes educativas, y es que la pandemia ha desnudado un problema histórico de la educación del que se ha hablado mucho pero muy poco se ha hecho. Tampoco quiero restarle importancia a los esfuerzos que muchos alcaldes han hecho para invertir en infraestructura educativa, sin embargo, la pandemia nos muestra que no es suficiente.

En mi concepto hay muchas necesidades por resolver antes del regreso seguro a las aulas, todos los esfuerzos son validos, pero en muchas regiones no estamos preparados.

Pensando precisamente en la alternancia me surgieron algunos interrogantes que después de leer los lineamientos aun no logro resolverlos, por ejemplo, número de estudiantes por aula, intensidad horaria por docente, ¿Quiénes trabajan más y quiénes menos?, horarios y espacios de descansos durante la jornada, ¿Quién garantiza el distanciamiento?, ¿Cuáles son las áreas (materias) prioritarias para las clases presenciales y por qué esas?, Se garantizan elementos de bioseguridad individuales y permanentes y quién los proporciona?, ¿Quién o cómo garantizan que los estudiantes no estén contagiados? ¿Harán pruebas al menos de antígeno semanales para no exponer a ningún miembro de la comunidad? La OMS recomienda espacios abiertos, ¿los colegios cuentan con estos espacios? La verdad, quisiera entender mejor el modelo.

Por último, es muy bueno pensar en los estudiantes, son la razón de ser de la educación, pero ¿y nuestros maestros?

Creo que muchas veces somos muy diligentes para atacar a los docentes del país, pero muy negligentes para entenderlos. ¿Ustedes creen que el encierro y la mal llamada virtualidad ha sido fácil para los profesores?

Ellos también han padecido por esta pandemia, o acaso no han visto las cifras de docentes muertos por Covid y sus esposas y esposos fallecidos por lo mismo, el encierro igualmente ha jugado en contra de la salud mental de nuestros educadores.

Si hablamos de lo tecnológico puedo afirmar con conocimiento que ha sido muy difícil para muchos, preparar clases, recibir y revisar tareas ha sido más difícil en la distancia y a través de medios digitales mucho más, eso ha duplicado sus horas de trabajo y ha aumentado el estrés y la ansiedad.

¿Será mucho pedir garantías para que regresen a las aulas protegidos como debe ser? ¿Ustedes creen que nuestros profes no quieren salir a hacer su vida normal como todos queremos?

Este editorial no pretende atacar a nadie, más bien es una invitación a tener más empatía con quienes también le aportan mucho al desarrollo del país.

Artículo de opinión de: Jhader Cano, Candidato a Magíster en Tecnologías Digitales aplicadas a la Educación de la Universidad de Santander.

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