Colombia terminará el año con más de 40.000 muertos

Colombia completa hoy 282 días sometida a la dictadura sanitaria y social del covid-19, en una evolución tan inédita como incierta que ha pasado por encima de todos los imaginarios. Tanto así que el año termina en una condición que nadie se alcanzó a imaginar hace nueve meses.

La historia del covid-19 en Colombia comienza en realidad en febrero. Una investigación del Instituto Nacional de Salud (INS), en conjunto con el Instituto Humboldt, el Imperial College y el MCR Outbreak, entre otros, obtuvo la primera secuencia del genoma del Sars-CoV-2 que circula en Colombia. Según dicho análisis, el nuevo coronavirus llegó al país el 26 de febrero del 2020 y pertenece a la segunda generación de una cadena de transmisión originada en un caso importado desde España.

Pero fue el 6 de marzo, a las 2:52 de la tarde, cuando EL TIEMPO reveló que una mujer de 19 años con síntomas leves, que había llegado hacía poco de Italia, era el primer caso confirmado del virus en Colombia.

Menos de una semana después, el mundo entró oficialmente en pandemia, tras la declaratoria de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y Colombia comenzó a tomar medidas históricas para contener el virus: cerró sus fronteras terrestres y aéreas, canceló las clases y las reuniones presenciales, aisló a sus mayores de 70 años y, el viernes 20 de marzo en la noche, el presidente Iván Duque anunció una cuarentena general que se extendería por 19 días y resultó en poco más de cinco meses, todo con la única intención de reducir la velocidad con la que se estaba transmitiendo el virus.

Y es que al finalizar marzo, justo por esos días y en solo tres semanas, los casos identificados superaban los 1.000 y se duplicaron en una semana. Los primeros 10.000 diagnosticados se completaron el 8 de mayo; los 50.000, el 14 de junio; los 100.000, el 1.º de julio; los 500.000, el 19 de agosto, y el primer millón de casos, el 24 de octubre.

Todo esto, a un ritmo diferente según las regiones, lo que convirtió la pandemia de Colombia en varias pandemias, tantas como departamentos, según explicó varias veces el ministro de Salud, Fernando Ruiz.

Entre abril y junio, el Amazonas sintió por completo el rigor del nuevo coronavirus. En ese periodo murieron cerca de 100 personas y, tal como se demostró después en el estudio de seroprevalencia, tres de cada cinco personas resultaron infectadas.

Pocas semanas después, Barranquilla y Atlántico y Cartagena y Bolívar se convirtieron igualmente en ciudades con picos pronunciados y prominentes de casos y muertes por covid-19. Dichas regiones lideraron durante largo tiempo las listas oficiales de víctimas que reportan cada tarde las autoridades sanitarias. A eso le siguió Bogotá, que con un ritmo muy similar al nacional alcanzó su pico a comienzos de agosto.

El jueves 30 de julio, Bogotá reportó la cifra más alta de fallecidos por covid-19, con un registro de 141 decesos, a la par que la capital ya ajustaba más de 91.000 contagios. Ese mismo día, el país reportó la cifra más alta de fallecidos de toda la pandemia, a tal punto que dicho reporte, con 356 muertos a nivel nacional, se tiene como el pico de decesos en la curva.

Otras ciudades como Medellín y Cali llegaron a sus picos un poco después, y hoy la arremetida de la primera ola sigue causando estragos en los departamentos que aplanaron la curva en un comienzo gracias a las medidas del Gobierno y el juicio ciudadano, como los del Eje Cafetero y los Santanderes.

El viernes pasado, Colombia completó 1,4 millones de casos diagnosticados del nuevo coronavirus a un ritmo que se ha mantenido estable en las últimas semanas, en una suerte de meseta, de entre 7.000 y 9.000 infecciones reportadas cada día. Si la tendencia se mantiene en este indicador, cerrará el año con menos de un millón y medio de personas con el nuevo coronavirus, de las cuales, valga decir, se han recuperado cerca del 93 por ciento.

Durante estos nueve meses, Colombia emprendió varias carreras de carácter sanitario sin precedentes. Por un lado, logró establecer una capacidad diagnóstica que aumentó exponencialmente y hoy es capaz de procesar al menos 50.000 pruebas PCR diarias en más de un centenar de laboratorios, entre públicos y privados, bajo la batuta del Instituto Nacional de Salud (INS).

Hasta el viernes, el país había procesado más de 5,4 millones de pruebas moleculares, a las que se deben sumar otra buena parte de las de antígenos que se presentaron a finales de julio y que, a la vez que sirven para diagnosticar pacientes, son más rápidas y menos costosas.

La otra parte de la carrera estuvo concentrada en ampliar la capacidad de las unidades de cuidados intensivos, el lugar donde se pueden salvar vidas de los infectados con formas graves de covid-19. En febrero, antes de la llegada del primer caso, Colombia tenía más de 5.000 de estas camas, y en menos de seis meses logró duplicarlas, al punto de que hoy ostenta 11.229, según el Ministerio de Salud.

Las muertes

Al tiempo que se identificaban los casos y se aumentaban la infraestructura, las muertes también crecían como espuma: el 21 de marzo, en una alocución televisada las autoridades de salud dieron a conocer oficialmente el primer fallecimiento por covid-19 en el país. Se trataba de un hombre de 58 años que laboraba como taxista en Cartagena y que, según la historia clínica, el 4 de marzo transportó a varios turistas italianos, presentando síntomas días después. El hombre fue hospitalizado el 13 de marzo y falleció el 16.

A 100 víctimas mortales llegó el país el 11 de abril (ese día falleció el primer trabajador de la salud); a 500, el 13 de mayo; a 1.000, el 2 de junio, y a 10.000, el 31 de julio, en pleno pico de la pandemia. Entre la última semana de julio y la primera de agosto, que es considerado el pico de la pandemia, murieron 5.100 personas por covid-19. Fueron días difíciles porque, consecuentemente, las unidades de cuidados intensivos que se ampliaban de forma paulatina se iban llenando y el país alcanzó a tener una ocupación general por encima del 90 por ciento.

Para esos días, el Ministerio de Salud reveló, a partir de datos recolectados por el Sistema de Vigilancia de Salud Pública (Sivigila), que las personas más afectadas por la pandemia eran las dedicadas al cuidado del hogar, seguidas de los estudiantes y de los desempleados. En cuarto lugar ubicó a los trabajadores informales y luego, a los militares y a los integrantes de la policía.

Por su parte, los practicantes y asistentes de servicios médicos configuraron un grupo importante en el listado, y por último se ubicaron los pensionados, y con esto se dio a conocer la primera cualificación de los afectados por la pandemia, con respecto a la ocupación.

Poco después, un análisis del perfil de las personas que ocupaban las UCI en Bogotá evidenció que los estratos 2 y 3 aportaban la mayoría de enfermos graves por covid-19 y, por consiguiente, el mayor número de muertos, lo que sirvió de base para otros estudios que con números absolutos proporcionales ratificaron esta afectación de las personas más vulnerables económicamente.

Pero, en términos generales, los hombres mayores de 50 años y residentes en ciudades capitales han sido las víctimas favoritas del virus.

La mortalidad, por supuesto, no se detuvo tras llegar el pico. Se llegó a los 20.000 muertos el 1.º de septiembre, y al cierre de esta edición el país estaba a poco más de 1.000 de superar las 40.000, una cifra impensable en el ya lejano 6 de marzo, pero que coincide con los pronósticos hechos por las autoridades de salud y por organismos independientes.

En junio, al responder a la Corte Constitucional, el Instituto Nacional de Salud (INS) afirmó que si la pandemia no modificaba los indicadores que tenía cuando se hizo la primera flexibilización de la cuarentena el 27 de abril (número reproductivo efectivo de 1,37), se podrían presentar 41.622 fallecimientos por covid-19 en Colombia para el 31 de diciembre, en un rango de 15.115 a 55.411.

En septiembre, luego de tres meses de las proyecciones del INS y pocas semanas después de que el país superó su pico de muertes, el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (Ihme, por su sigla en inglés), una organización independiente de la Universidad de Washington, presentó sus propias proyecciones del impacto de la pandemia para finales de este año.

Para Colombia, el Ihme proyectó que en las condiciones de ese momento (ya se habían acabado la cuarentena y otras restricciones) se podrían registrar 43.564 decesos por covid-19 el 31 de diciembre, y en el peor de los escenarios (relajación plena de medidas como uso de tapabocas y distancia social) podrían llegar hasta 78.302.

Ese presupuesto de más de 43.000 muertes era el doble de las que oficialmente registraba el país en la primera semana de septiembre y casi el triple del límite inferior planteado por el INS en junio. Hoy, con datos actualizados, el Ihme estima que pueden ser 39.754 muertes (rango de 36.985 a 42.486).

Al cierre de esta edición, con más de 38.600 muertos y una media de 153 fallecimientos por día es claro que el país terminará el año con más 40.000 decesos. Según el DANE, el covid-19 se ubica ya como la segunda causa de muerte en el país, solo por debajo de las enfermedades cardio y cerebrovasculares.

Las cifras frente a la región

De los casi 12 millones de casos que se han diagnosticado en Suramérica, Colombia tiene el 11,9 por ciento, según datos de la Organización Panamericana de la Salud. El país con mayor proporción es Brasil (57,5 por ciento) y el segundo es Argentina (12,7 por ciento). Perú tiene el 9,4 por ciento y más atrás está Chile (4,9 por ciento).

Sin embargo, en una mirada más representativa, se puede decir que, en comparación con los países de la región, Colombia tiene una tasa de 27.383 casos por cada millón de habitantes, en el quinto lugar entre los 10 países del continente. El primero en ese indicador es Argentina (32.663), y le siguen Brasil (31.867), Chile (29.599) y Perú (29.514).

Cuando se observa la tabla de muertes por cada millón de habitantes, Colombia se encuentra en el séptimo lugar, con una tasa de 753, por debajo de Perú (1.100), Argentina (891), Brasil (844), Chile (822), Ecuador (780) y Bolivia (767).

A nivel mundial, Colombia es el país número 45 con más casos y el número 24 en muertes por cada millón de habitantes.

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