Cómo combatir el insomnio para tener un cuerpo sano

El sueño se puede ver afectado fácilmente. Recomendaciones para cuidar este momento clave del día.

El sueño es un pilar fundamental en nuestra vida. Es una necesidad biológica que puede restaurar las funciones psicológicas y físicas esenciales para un pleno rendimiento.

El buen sueño incide en el estado de ánimo, la capacidad para perder peso, la rapidez con la que se envejece, el rendimiento diario e, incluso, puede prevenir el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardíacas.

En este sentido, no dormir lo suficiente tiene efectos negativos. La productividad disminuye, aumentan los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que también puede provocar una subida de peso.

Para disfrutar de un sueño reparador y pleno, médicos expertos aconsejan seguir unos consejos sencillos que regulen el acto de dormir cada día.

Antes de nada, hay que conocer cuánto sueño es suficiente para cada persona. Si se despierta sin alarma y está fresco y listo para el día, es posible que esté durmiendo lo suficiente. Para saber cuánto sueño se necesita, se recomienda que durante cuatro días se despierte sin alarma.

“En los primeros dos días, duerme todo el tiempo que necesites para borrar cualquier falta de sueño. En los dos últimos ya sabrás cuánto tiempo duermes de forma natural”, explican.

Lo recomendable es dormir de siete a nueve horas y, si es necesario, tomar una siesta. Esto no es un sustituto de una buena noche de sueño, pero puede ayudar cuando hay un déficit.

Cuanto más ejercicio se practique, mejor se duerme. Cuanto más duro se entrena, más eficiente será el sueño. El esfuerzo físico drena los niveles de energía, por lo que el cuerpo sabe que necesita dormir para recuperarse.

“Se ha demostrado que el ejercicio regular tiene un efecto positivo en la calidad general del sueño”, explica el doctor Kianoush Missaghi, ‘training experience manager’ de la agencia Freeletics. Los estudios han demostrado que cuando las personas combinan ejercicio aeróbico dos veces por semana con actividades físicas diarias experimentan mejores patrones de sueño.

“Es mejor hacer ejercicio por la mañana que por la noche porque el entrenamiento eleva la temperatura corporal central y hace que sea más difícil conciliar el sueño. Hay que dejar de entrenar dos o tres horas antes de acostarse para así lograr una noche de sueño óptima”, recomienda el doctor Kianoush.

Por otro lado, la temperatura corporal es clave para un buen descanso. El cuerpo necesita enfriarse entre uno y tres grados para conciliar el sueño de manera óptima. Gracias a esto, el cuerpo libera una hormona llamada melatonina para ayudar a escapar del calor. La mejor temperatura ambiente para iniciar el sueño es de 18 a 19 grados centígrados.

En los primeros dos días, duerme todo el tiempo que necesites para borrar cualquier falta de sueño. En los dos últimos ya sabrás cuánto tiempo duermes de forma natural

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