Contaminación por plásticos: Por qué necesitamos urgentemente un tratado mundial exhaustivo

En la apertura de la quinta sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA), auspiciada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los cerca de 300 millones de toneladas de residuos plásticos -el equivalente al peso de toda la población humana- están en primer plano.

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De esos residuos, unos 8 millones de toneladas acaban en el océano, acompañados de unos 24,4 billones de piezas de microplásticos, las partículas de plástico que no se pueden ver. Se ha sugerido que el número de esas partículas por metro cúbico supera al del zooplancton en la misma zona, esencial para mantener los ecosistemas marinos y afectar a nuestro clima.

La escala de la contaminación por plásticos es evidentemente enorme, y sus repercusiones se extienden a efectos económicos, sociales y sanitarios negativos. Por este motivo, los llamados por un tratado internacional jurídicamente vinculante que garantice una respuesta global coordinada por parte de gobiernos, empresas y sociedad civil para hacer frente a estos problemas, son cada vez más numerosos.

Sin embargo, ante el monumental reto, dicho acuerdo debe ser “audaz, ambicioso, amplio y de urgente concreción”.

Tales fueron las conclusiones de una reciente reunión del Foro Económico Mundial sobre el impulso hacia un tratado mundial para enfrentar la contaminación por plásticos (Building Momentum Towards a Global Treaty on Plastic Pollution), celebrada virtualmente el 9 de febrero de 2022, previo a la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA).

Panelistas de gobiernos, industria y el sector sin ánimo de lucro desentrañaron cómo abordar los graves problemas asociados a los residuos plásticos.

Porque, por muy útiles que sean los plásticos en el mundo moderno, tienen poca utilidad arrojados a una playa o cuando cuestan al turismo, al transporte marítimo, a la pesca y a otras industrias unos 500-2.500 billones de dólares en pérdidas; sin mencionar los impactos sobre la salud y el riesgo de alteración endocrina de los plásticos marinos.

Y mientras estamos ocupados en la carrera hacia las emisiones netas cero para evitar el cambio climático, la producción de plásticos se incrementa a pesar del riesgo de emisiones de los plásticos, que se originan en los combustibles fósiles.

Una respuesta global a la contaminación por plásticos

A medida que los océanos desplazan los plásticos, los residuos plásticos se han convertido en un fenómeno global que requiere un plan de acción mundial implementado por las personas y las cadenas de suministro de todo el mundo.

Como subraya el Ministro de Medio Ambiente de Perú, Modesto Montoya, “Dado que la contaminación por plásticos es un problema transfronterizo, no puede abordarse individualmente. Se necesitan medidas multilaterales vinculantes para prevenir y reducir la contaminación por plásticos en el medio ambiente, incluidos los microplásticos”.

El Ministro explica que “la única manera es que los gobiernos de todo el mundo se pongan de acuerdo en trabajar juntos con objetivos ambiciosos y medidas concretas, basadas en un enfoque comprehensivo y que tenga en cuenta el ciclo de vida completo de los plásticos”.

La contaminación por plásticos domina la basura de los océanos.

Lo positivo, sin embargo, es que la toma de conciencia de estas nefastas consecuencias es creciente, y que se ha sentado una gran base para el cambio gracias a diversas acciones voluntarias emprendidas por gobiernos, municipalidades, consumidores y empresas.

“Los jóvenes de todo el mundo, y en concreto los de las comunidades marginadas ya están tomando acción”, explica Inés Yábar, Coordinadora de Comunicaciones y Co-Fundadora de Life Out Of Plastic (L.O.O.P.).

En Perú, por ejemplo, L.O.O.P. inició un proyecto que involucró miles de limpiezas, recolectando datos en todo el país, midiendo la contaminación por plástico. Esto llevó a que en 2018 se presentaran 15 proyectos de ley en el Congreso para regular el plástico de un solo uso que citaban directamente los datos de L.O.O.P.

“Es necesario incluir acciones locales específicas para las comunidades más afectadas”, dijo Yába.

Otros ejemplos también son esperanzadores: las iniciativas para promover la sostenibilidad del océano en las Islas Galápagos, por ejemplo, han tenido éxito. Otros tratados y trabajos de organismos multilaterales también han preparado el camino para avanzar, como las convenciones de Basilea, Berna y Estocolmo que abordan los residuos plásticos, la conservación y los contaminantes orgánicos, y el trabajo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En el sector empresarial, la oferta de Unilever para reducir los microplásticos es un compromiso para que todos los productos sean biodegradables en 2030.

Cambio sistémico inmediato sobre la contaminación por plásticos

La suma de todos estos esfuerzos, que son fragmentarios y dispares, no puede, por desgracia, afrontar todo el desafío. Un tratado global, en cambio, puede ser un conducto para el cambio inmediato si se hace de forma efectiva, como por ejemplo, mediante:

  • Abordando todo el ciclo de vida del plástico, atendiendo a la reducción, el consumo, la recolección y la gestión.
  • Promover una economía circular con un alto grado de reuso de plásticos reciclables y reciclados en nuevos productos.
  • Incluyendo medidas reguladoras que aborden toda la cadena de valor, desde ascendentes a descendentes (upstream downstream), que traten las consecuencias de los residuos y la contaminación.
  • Posibilitar políticas para que los modelos empresariales reduzcan el uso y la producción de plásticos.
  • Incorporar mecanismos financieros para apoyar el cambio de sistema y ayudar a los países sin recursos económicos a implementar la infraestructura necesaria.
  • Incorporar formas para mejorar la vida y los derechos de quienes trabajan en el sector informal de los residuos, que serán instrumentales para implementar una economía circular en muchos países.
  • Acción multisectorial que implica a los ministerios, las empresas, la sociedad civil y los ciudadanos en objetivos globales.
  • Establecer normas comunes y objetivos claros con metas medibles, incluyendo la cantidad de plásticos reciclables que deben utilizarse. Hacer coincidir las ambiciosas metas de las emisiones climáticas con la contaminación cero por plásticos en el medio ambiente.

Hay una necesidad urgente de este tratado y de que los países adopten planes de acción nacional. Incluso mientras tratamos de acordar objetivos globales ambiciosos, debemos proceder con compromisos y acciones locales. En un plazo inmediato, estos compromisos podrían hacer mella en el volumen de contaminación por plásticos que se produce en todo el mundo.

Trabajar para conseguir este marco requerirá, en última instancia, la coordinación y la colaboración de todos. Los objetivos tienen que ser audaces y el enfoque holístico. El Foro Económico Mundial desempeñará su papel en convocar esas voces para ayudar a librar al mundo de la contaminación por plásticos.

 

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