¿Democracia real en Colombia?

Para empezar a responder esta incógnita respecto a si hay o no una verdadera democracia en Colombia y los alcances e importancia que esta tiene en el Estado Social de Derecho en nuestro país empezaremos por enfatizarnos en las definiciones de la democracia tanto directa como representativa y en lo que ello significa jurídica y socialmente para nuestro país. La democracia, según lo establecido en nuestra constitución y las leyes,  se define en términos generales, como un sistema que defiende fundamentalmente  la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes. En Colombia, como en la mayoría de los países de dicho sistema de gobierno, sus autoridades se dividen en: presidencia de la república, congreso, gobernadores, asambleas departamentales y alcaldes municipales, todas estas elegidas por el voto popular de la ciudadanía.

Ahora, si examinamos más a fondo el concepto de democracia encontraremos que se trata de una forma de lograr que el pueblo se manifieste en torno a decisiones estatales que le incumben a la población en general. Se supone que esta decisión de democracia es la mejor y más efectiva dentro del Estado Social de Derecho ya que este sistema le otorga soberanía al pueblo dentro del estado antropocéntrico, figura jurídica que establece que el Estado está al servicio del ciudadano y no al revés. Por esta razón, este mecanismo de gobierno  fue escogido por Colombia desde sus primeros años, a partir de su llamada independencia, aunque  también fue adoptado por otros países de este continente, los cuales la practican de acuerdo con la idiosincrasia del presidente de turno.

Mirando sin pasión los resultados de la democracia Colombiana, no es mucho lo que tenemos que admirar en el plano de la realidad. Colombia, desde que se instituyó como república, implantó esta democracia, revisada varias veces a lo largo de su gubernativa vida. Siendo ligeramente honestos,  El país, salvo con algunas excepciones, sigue al mismo nivel que tenía cuando su fundación. Por ejemplo, tenemos que abundan hoy en día: La pobreza, el hambre, el desempleo, que se supone que debe ser lo primero que un poder debe atender y componer en su calidad Constitucional en orden a los estándares mínimos y  garantías rectoras que el Estado está obligado a cumplir, persiste más o menos en las mismas o peores condiciones, sin que haya muchas veces respuesta  a las peticiones populares.

Si nos enfocamos en el punto de las violaciones a los derechos civiles y políticos encontraremos que esta es la triste realidad que se vive hoy en día en nuestra amada Colombia. Existe mucha ola criminal en nuestra Nación desde hace varias décadas. La criminalidad expresada en su máxima expresión, está representada por la Farc, pandillas, autodefensas, paramilitarismo, revolucionarios que desean derrocar el orden social etc. El crimen encarnado en los más peligrosos grupos subversivos al margen de la ley, con fortunas generadas por la distribución de la coca, el narcotráfico, el asesinato, la extorsión, el secuestro, está entrando a legislar al capitolio, el recinto más sagrado, hasta por las democracias más primitivas. Pero esto no para aquí, todos estos criminales terminan llegando al Congreso limpios de todos sus pecados mortales, por la inmunidad que los acuerdos celebrados en La Habana, así se decidió. Están entrando como dice el dicho: como  “Pedro a su casa”, con curules regaladas en los acuerdos del Presidente de la Republica.

Este panorama figurativo  muestra el deterioro horripilante de la población colombiana y por ende la corrupción de la democracia. Por lo regular  se hace trampa en las actuaciones estatales y acuden a todos lo que sea necesario para llevar a sus jefes a las posiciones de poder. Jefes estos, acostumbrados a esta forma de elección electoral, también llegan allí saltándose el conducto regular, con mañas y maneras de enriquecerse a las buenas o a las malas sin atender al debido proceso o al procedimiento legalmente estipulado.

Por estas razones y muchas otras más, me atrevo a  deducir  que esta democracia nuestra, es en realidad una DEMOCRACIA MENTIRAS, UNA CASCARA VACIA,  UNA FACHADA FASCISTA, DIRIGIDA POR QUIEN TIENE EL PODER. Es insegura en forma creciente, con terroristas legislando la problemática Nacional. 

La verdadera democracia es aquella en la que se Muestra la verdadera voluntad del pueblo, ya que las decisiones son tomadas por ellos mismos, a través del voto popular, referendo, cabildo, entre otros mecanismos de participación ciudadana, además el ciudadano tiene conciencia política y social, y al ser él mismo el responsable de las decisiones tomadas,  se compromete con el mejoramiento de las políticas públicas.

Si queremos una democracia real en Colombia debemos poner de nuestra parte y cumplir las normas que hacen que la convivencia sea mejor, además de ejercer nuestros derechos electorales con honestidad y transparencia y no sucumbir a vender nuestra conciencia. El ciudadano debe entender que tiene todo el derecho a expresarse libremente, con la seguridad de ser escuchado y la certeza de hacer valer sus derechos y libertades individuales, consagrados en la Constitución.

Finalmente podemos concluir que en  Colombia, siempre que no se incurra en conductas desviadas a nuestra carta magna,  habrá  un estado democrático solo si en su estructura constitucional se encuentra plasmado y garantizado, además del concepto de democracia como una forma de participar en las elecciones, el de derechos fundamentales de los gobernados; el de la existencia y separación de los poderes públicos, para que sea uno el que gobierne (presidente), otro sea el que legisle (congreso) y otro sea el que administre justicia (Jueces de la república) además de las garantías a la independencia judicial, el de la libertad de expresión, el de la existencia y pluralidad de partidos políticos y garantías a la oposición y el de la igualdad económica en lo que hoy en día se conoce como DEMOCRACIA SOCIAL. Si se  cumplen todos los estándares anteriormente señalados tendremos en  efecto una democracia real en Colombia y un Estado social de derecho más justo y eficaz para toda la ciudadanía, cuya voz y voto seria de suma importancia para las decisiones y compromisos estatales venideros.

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