El coronavirus demanda un nuevo pacto social en montería

Luis Fernando Ballesteros. Columnista de opinión de Río Noticias.

El 30 de enero del 2020 la Organización Mundial De La Salud declara la emergencia internacional por el brote del nuevo coronavirus, el mundo entero entro en una profunda crisis económica, debido a que el virus se caracteriza por su fácil transmisibilidad y por no tener una cura, la recomendación más efectiva era el aislamiento de las personas, razón por la cual la mayoría de los países del mundo entraron en cuarentena.

Al estar confinada la fuerza laboral se deja de producir riqueza y por lo tanto se afecta el consumo, el empleo, la producción y la comercialización de las mercancías, la mayoría de los países con modelos económicos neoliberales donde reinaba la tesis del libre mercado, la privatización de la prestación de servicios básicos y la mínima intervención del estado en la economía, se han visto en la obligación de transitar de manera abrupta hacia una economía de corte asistencialista, socialista o garantista de las condiciones mínimas de existencia, se han visto en la necesidad de decretar estados de emergencia, para a través de decretos presidenciales hacer de manera más eficaz las reformas necesarias para enfrentar económicamente la pandemia.

La crisis sanitaria que provoca la crisis económica, trajo a colación el debate sobre la necesidad de una renta básica universal como derecho humano.

“la RENTA BASICA UNIVERSAL es una medida viable y urgente, así describió el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la necesidad de proporcionar en medio de la pandemia un ingreso básico temporal para los 2.700 millones de personas que viven en condiciones de pobreza en todo el mundo”1,

Esta medida garantiza que las personas cumplan con la recomendación de quedarse en casa, ya que las personas vulnerables no tienen que salir a la calle a trabajar, otra ventaja que ofrece esta medida,  es que dinamiza la economía por que aumenta el consumo y por ende las empresas que venden productos o servicios de primera necesidad mantendrían el punto de equilibrio económico y no tendrían  que despedir a sus trabajadores.

La pandemia provocada por el COVID 19 ha desnudado el fracaso del neoliberalismo en el mundo, las profundas desigualdades sociales que  ha provocado este sistema,  ha  dejado expuestos a la muerte a los más pobres,  no pueden poner en práctica la recomendación del aislamiento social por que en sus casas pequeñas e indignas viven en hacinamiento, no pueden no salir de sus casas por que tienen que salir a trabajar por el sustento diario de la familia, no pueden recibir educación virtual porque no tienen acceso a la tecnología ni a internet, cuando las entidades sanitarias  no les realizan la prueba para detectar el covid 19,  no pueden hacérselas  de forma particular porque no tienen dinero, cuando escasean los respiradores mecánicos acceden más fácilmente los de mayor capacidad de pago.

El estado colombiano no es ajeno a esta realidad, tenemos el deshonroso puesto de ser el país más desigual de América latina, según Gabriela Ramos, directora general de la OCDE, “Colombia es el país más desigual de América Latina por su alta concentración de ingresos”, dice también que:  “El problema es que ha habido un crecimiento excepcional de la riqueza, pero vemos al mismo tiempo cómo hay familias que siguen atrapadas en la pobreza o en trabajos informales de mala calidad”.2.

las tesis neoliberales tienen en jaque hoy al presidente IVAN DUQUE en los resultados sobre el manejo de la pandemia, hoy somos de los primeros países del mundo en muertos diarios por COVID por millón de habitantes y de los últimos del mundo en hacer pruebas diarias3, siguiendo sus dinámicas del modelo económico, ha decretado el estado de emergencia económica, social y ecológica para  tener  plenas facultades para legislar por decreto desde la presidencia, pero lo que ha hecho es favorecer a la banca en su fallido  intento de dinamizar la economía, ha fortalecido económicamente a  las EPS negligentes y corruptas,  que hoy están lejos de estar a la altura de las circunstancias, ha favorecido las importaciones de alimentos y a las grandes superficies económicas en detrimento de los pequeños productores campesinos.

Tanto el presidente de la republica como los mandatarios locales se tendrán que enfrentarse a la primera recesión económica de los últimos 20 años, a tasas de desempleo cercanas al 30%, al aumento exponencial de la pobreza y la mayor contracción de PIB desde 1.930. Sin contar con los nuevos desafíos que demanda el enfrentar el covid-19 que según la OMS  estará por mucho tiempo con nosotros, disminuir las profundas desigualdades en el acceso a la tecnología y al internet, necesario para una “educación” con alto grado de virtualidad, revisar la prestación del servicio de transporte público por particulares, qué  será insostenible económicamente funcionando al 30% de su capacidad, garantizar la seguridad alimentaria, la generación de empleo, fortalecimiento del sistema de salud enfatizado en la prevención, creacion de programas mas complejos de salud pública, etc. Seran los nuevos desafíos que tendremos como sociedad.

En Montería se ha dado un paso en falso aprobando un plan de desarrollo total mente ajeno a los desafíos que nos pone en frente los tiempos de pandemia y post pandemia, tal vez porque se tenía  la concepción que la pandemia duraría 2 meses, muy a pasar que tenemos como referente a Asia y a Europa que nos daba pistas sobre lo que tendríamos que enfrentar,  nuestro alcalde Carlos Ordosgoitia y los concejales no han reconocido que el coronavirus lo cambio todo, que es necesario crear un nuevo pacto social con la participación de todos los actores políticos y sociales de montería,  lo que se planifico en campaña politica y lo que se construyó con la participación de la ciudadanía antes de la pandemia,  quedo en el pasado, la concepción errada de desarrollo que nos han vendido basado en el crecimiento en infraestructura, ahora más que nunca esta descontinuada,  los parques, las carreteras, villas olímpicas, el cemento en general, sin duda son necesarias en cualquier ciudad, pero en estos momentos donde luchamos por salvar vidas no son urgentes.

Es necesario utilizar las herramientas jurídicas y económicas que el presidente de la republica le ha dado a los alcaldes y gobernadores para enfrentar la pandemia, como es el Decreto 513 del 2 de abril de 2020, que le permite:

 “la aprobación directa de proyectos de inversión con recursos de regalías por parte de las entidades territoriales beneficiarias de asignaciones directas municipales y departamentales y del 40% del Fondo de Compensación Regional”.,

Esta disposición de recursos debe ser destinada para atacar las necesidades que surgen de la pandemia pero que históricamente hemos padecido, pero para esto debemos utilizar otros principios económicos de corte asistencialista e intervencionista por parte de la administración, necesitamos un CAPITALISMO PROGRESISTA, jamás superaremos la crisis en montería si no hacemos cambios estructurales en las formas de la administración pública, es necesario que las entidades territoriales sean protagonistas del desarrollo (humano), no es conveniente dejar la responsabilidad a las “libres” dinámicas del mercado, como se ha  hecho los últimos 30 años, que nos  ha dejado profundas desigualdades sociales.

Estas nuevas circunstancias demandan del alcalde y gobernador un alto grado de humanidad, sensibilidad y compromiso con los más vulnerables, que hoy son víctimas de un estado que no les creo las condiciones de igualdad para enfrentar los desafíos del mundo como se las creo algunos pocos privilegiados (1%), necesitamos mandatorios que cojan de la mano a la sociedad y con todo el cuidado y protagonismo nos conduzcan a estar aún mejor de lo que estábamos antes de la pandemia.

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