El Juancho una marca registrada en Montería

Artículo de opinión de: Adel López

En la ciudad de Montería existió un colegio que marcó un hito en la vida de muchas personas, tanto para los que tuvimos la oportunidad de estudiar en él, como aquellos que sin pertenecer a esta comunidad estudiantil de una u otra forma tuvieron alguna experiencia con el colegio, Sé que si le preguntamos a cada una de los lectores ¿cuál sería el mejor colegio de Colombia? Cada quien responderá que es en el que estudiaron ellos y la mejor promoción es la de su año y es una respuesta normal, no hay una etapa más bella en la existencia de cada uno de nosotros, que la de estudiantes.

El padre león, el padre Darío Ortiz y el presbítero cesar Vidal, quien hacía las veces de asesor del colegio, fueron los rectores que durante muchos años se encargaron de forjar a los estudiantes que hoy en día ocupan cargos importantes en la sociedad Monteriana: Médicos, Abogados, Jueces, Políticos, Arquitectos, Ingenieros, Periodistas, Comunicadores y emprendedores como lo es uno de los socios de este excelente portal virtual RIO NOTICIAS, Funcionarios del estado y aquellos que no lograron un título son buenos comerciantes, formales e informales, hoy agradecemos a esos profesores que nos guiaron durante muchos años , Zúñiga, Pedro Martínez (masti candi), Coley, Guillermina (Guillotina), Garnica, Rentería, Manotas Gómez (Mazinger), Guerra, Nisperuza (papa pitufo), Villadiego (el loco Villadiego), Medrano, Guillen, Nelcy, Lácides Vidal y chamorro estos son los de mi generación, ya en los comentarios pueden enriquecer la lista dependiendo de su año y escribir que profesores hicieron parte de sus aulas de clases, también sus anécdotas ya que la idea es escribir un libro.

El JUANCHO como se le llamaba cariñosamente en la comunidad estudiantil o COLEGIO SEMINARIO JUAN XXXIII para los ilustres, era un tema aparte, solo bastaba que se efectuara cualquier actividad fuera del colegio para que los Monterianos escucharan ese zumbido que caracterizaba su ingreso a los recintos (calles, teatros, colegios, estadios etc). El JUANCHO era una Corraleja y no tiene nada que ver con desorden, es porque a igual que las fiestas tradicionales en el seminario se veían todas las clases sociales reunidas en un mismo lugar, teníamos compañeros del norte de la ciudad, del centro, de la margen izquierda, del sur, del norte del sur ósea mi barrio la coquera, entre otras cosas casi todos los de esa generación estudiamos en el Juancho  y de los barrios vecinos, Mogambo, Galilea, el P5, Villa Margarita y el Cerro, todos convivíamos sin ningún tipo de perjuicios, iguales como lo manda Dios y como debe ser, el que llegaba en su Toyota cara de vaca, como el que llegaba en bicicleta, a pie, o en los famosos peseros, hospital, principal, almendro, prado; gritaban los ayudantes del bus u hospital, Santafé, Santander, los que veníamos en la segunda ruta éramos afortunados, bastaba con hacer un giro de cabeza y veíamos por los lados del barrio dos de septiembre un establecimiento comercial de emprendedoras de dudoso objeto recién levantadas .

Sé que son muchas las cosas que hicieron grande al glorioso JUANCHO y están en el recuerdo de nosotros, plasmarlas todas sería difícil, pero si hay unas que son importantes y sería bueno que las nuevas generaciones conozcan y los que la vivimos lo recuerden que existió un colegio que le decíamos el JUANCHO y que hoy por el desinterés de la curia ya no está. ILUSTRAMOS FORMANDO Y FORMAMOS ENSEÑANDO A PENSAR era nuestro lema y en nuestro escudo un león.

EL DESFILE DEL 20 DE JULIO

Era una época esperada por todos, en esta fecha mostraba su grandeza, y como no, si teníamos con que, teníamos la banda de guerra más grande del departamento, hoy banda marcial, 120 integrantes y de los mejores, era una barbaridad para la época, en sus inicios solo hombres, con el pasar del tiempo y con el cambio a mixto se vincularon las mujeres, hermosas todas ellas, el Batutero mayor el famoso vaca mona,  el mismo que dejo la ciudad de Montería sin energía un 20 de julio, tiraba tan duro su batuta  al aire que en una ocasión la dejo enredada en los cables de alta tensión del parque de la 27, el chispero fue grande y el indio corriendo que daba miedo, toda la ciudad tenía que ver con esa banda, LA BANDA DE GUERRA DEL JUANCHO, pero eso no era lo único que impactaba, teníamos la bandera de Colombia más grande de la ciudad,  llevada a lado y lado por los estudiantes que acompañaban el desfile, entre otras cosas teníamos dos uniformes, el de diario para estar en el colegio y el de gala que se usaba los días lunes y para los eventos importantes, zapatos negros, pantalón blanco, suéter blanco con líneas amarillas y verdes, el escudo en la mitad con su famoso león espelucado, los envidiosos de otros colegios nos decían los GUACAMAYOS, quizás por eso y siendo egocentrista nos iba bien con las chicas y las chicas con sus chicos.

LAS PAPAS DE LA GORDA

Pueden existir cien mesas de fritos en Montería, pero como las papas de la gorda no hay, bastaba verle el brazo derecho para saber su calidad, era la esposa de Benito el celador del colegio, un oreja cortica para los que no le recuerden, estaban ubicados en la parte posterior del colegio al lado de la cafetería, era un pequeño rancho con fogón artesanal pero mucho sabor, se comía en dos oportunidades a las 6 y 45  de la mañana antes de entrar y a la hora del recreo o descanso como le llaman ahora, no entiendo como en el Juancho no sacamos un campeón en velocidad, la demora era que sonara la campana para que se iniciara la competencia y es que tocaba llegar de primero eran tan apetecidas que se compraban para llevar a casa , un par de papas en mano con una cola Román y arreglado el cuento, si eras cliente te fiaba si no lo eras tocaba pagar de contado, por lo menos a mí me fiaba, por cierto, la competencia no tenía genero eso aplicaba por igual .

LLEGARON LAS MUJERES

El colegio seminario juan XXXIII en su inicio fue solo masculino a finales de los ochenta se volvió mixto, fue un cambio que dio miedo y tenía sus reservas, pero ellas llegaron y nos alegraron la existencia, no fue fácil para ellas y para nosotros tampoco 42 hombres y 3 mujeres en un salón el promedio en su primer año es algo duro de manejar en todos los aspectos, esa transición tuvo su proceso hasta que se pudo dominar, luego ellas ya mandaban, le dieron ese toque femenino y delicado que necesitaba nuestra institución, de ahí salieron muchos amoríos, pero esa competencia era dura, tantos hombres para pocas damas.

EL COLEGIO ERA UNA FINCA

Estaba ubicado en el barrio Panzenu, al frente el terminal de los buses de la principal y Santander, un barrial sin precedentes en invierno, su entrada marcaba un camino separado por palmeras de coco, al final un round point o glorieta, lleno de muchas flores, difícil no recordarlo,  a la entrada del edificio estudiantil una cruz de bronce que caracterizaba el catolicismo, un Toyota blanco largo que lo manejaba Rodrigo, mucha naturaleza en sus lados, vacas, caballos y un pequeño estanco con hicoteas y babillas propias, arboles de campano, de mango de todas las clases, más de uno salió escalabrado con la tiradera de piedra, hasta que el padre Darío el popular boli queso, los mando a bajar todos y se paró en la entrada  con dos poncheras llenas de ellos para darle a los estudiantes a su ingreso, con eso le dio solución a los cabeza reventadas, ese camino conducía a la izquierda  al final con la famosa cancha, no existía una cancha de futbol con grama en el departamento mejor que la del Juancho, cuna de grandes gladiadores que llegaron a representar al departamento a nivel nacional, con decirles que el torneo interno era más duro que enfrentarnos con otras instituciones, de ahí lo difícil de pertenecer a las selecciones del Juancho en las diferentes disciplinas, el premio era una beca estudiantil , también éramos buenos en béisbol obteniendo muchos títulos para el plantel, los trofeos en las oficinas de los administrativos lo certificaban, el camino a la derecha nos llevaba a  villa Nazaret, ahí donde íbamos a dejar los pecados en los famosos retiros espirituales con las monjitas.

Y nos podemos quedar escribiendo anécdotas, sucesos, experiencias y no terminaremos nunca, como olvidar esa linda etapa del vigía de salud en el cerro, el día de la familia evento campestre y culinario de alto despliegue, los actos culturales en el majestuoso patio salón o todas esas vivencias que pasamos dentro y fuera del aula de clases, razón tenía mi padre al decirme el día de grado de once cuando me dijo “hijo mírelos bien hoy abrácelos, hablé con ellos, porque jamás, nunca los volverás a tener reunidos como hoy“ y en su momento no le creí y tenía toda la razón son muchas las integraciones que intentamos hacer y lo máximo que llegan son 15 de 120 que nos graduamos. Nunca olvidare también esas palabras del loco Villadiego cuando nos decía “RECUERDEN MUCHACHOS QUE LA ULTIMA IMPRESIÓN ES LA QUE QUEDA” El Juancho vivirá por siempre para nosotros como el mejor colegio de Montería. Si eres Juanchista o Juanista o Seminarista cualquiera está bien, comparte este bello recuerdo de nuestro glorioso SEMINARIO JUAN XXXIII.

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