El pueblo: “la gran bestia”

Alexander Hamilton uno de los fundadores de los EEUU; en determinado tiempo y circunstancia, radiografió al pueblo como ” La Gran Bestia”. Muchísimos años antes, Platón lo había radiografiado como: ” El Monstruo Feroz Somnoliento”. No obstante, la diferencia de épocas, tienen una semejanza conceptual ideológica.

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Lo recién dicho indica que los aristócratas, los oligarcas, los plutócratas y la llamada “gente de bien”; no son pueblo, son una clase de espécimen humana, según sus propias aseveraciones. El pésimo comportamiento político del pueblo en el decurso de la historia nacional y universal, se deriva del problema de la educación del ciudadano.

Según Valentina Pazé, la educación del ciudadano es un tema viejo y delicado. VIEJO, porque parte de los orígenes de la reflexión filosófica de la política. Y, es DELICADO, porque siempre que se habla de Educación, esto implica una asimetría entre el maestro y los discípulos. Caso contrario sucede en la educación política del ciudadano; aquí se DIFUMINA la distinción entre quien educa (el maestro) y quien es educado (discípulo).

La mencionada Valentina, sostiene que dos clásicos del pensamiento político: Alexis Tocqueville y John Stuart Mill, fueron los primeros en proponer un ideal de formación democrática en el que se difumina la distinción entre quien educa y quien es educado, porque la que en verdad es INSTRUCTIVA es la participación misma en el proceso democrático.

Tocqueville en desarrollo de lo antes afirmado sostiene que: “Sólo implicándose directamente en la vida política los ciudadanos llegan a apreciar la complejidad de los problemas y adquieren las competencias y los hábitos mentales necesarios para orientarse en la esfera política”.

Enfatiza en que: “Sólo participando activamente en una empresa colectiva, compartiendo esfuerzos y entusiasmos, pueden desarrollar un interés auténtico por la causa común”. Y, concluye diciendo: “El medio más poderoso y quizá el único que nos queda, para interesar a los hombres en la suerte de su patria, es el de hacerles participar en su gobierno, empezando por el nivel local, el más cercano a los problemas de los ciudadanos”.

En la importancia y la lógica de la participación en la formación democrática del ciudadano, Valentina Pazé afirma que las virtudes pedagógicas de la participación fueron desarrolladas, años más tarde, por John Stuart Mill con el argumento de que una verdadera cultura intelectual en la masa de la comunidad sólo puede alcanzarse mediante el ejercicio de los derechos políticos, y también sólo mediante la discusión política.

Está claro cuál es el procedimiento pedagógico efectivo para formar política y democráticamente al ciudadano. Con mucha frecuencia escucho la propuesta de seminarios de formación política, seminarios a los cuales no tiene acceso el ciudadano de los barrios marginados y si tuvieran acceso no servirían para hacerle cambiar la conciencia política. No menosprecio la teoría política pero no es suficiente para formar a un auténtico ciudadano. Ya antes, Tocqueville y John Stuart nos han ilustrado al respecto.

En las próximas elecciones para Congreso y presidencia de la república, el pueblo -pueblo tiene la oportunidad de ejercer su poder soberano según la literatura constitucional; o, por el contrario, se comportará como un soberano estúpido y seguirá ostentando el deshonroso título de “La gran bestia”.

” HOY SOMOS RESPONSABLES DE NUESTRO BIEN O MAL”.

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