Entre las verdes y las maduras

Un sábado 17 de octubre siendo las 3:15 de la mañana siento el zumbido de un carro a las afuera de mi casa, mi mamá me dice en voz baja y en tono fuerte para no despertar a mi hermana, “Daniela, salga rápido que ya este muchacho está afuera y es peligroso ponerlo a esperar”, yo apenas me estaba poniendo los zapatos, me tocó correr para peinarme, ponerme un saco para el frío, echarme desodorante, coger mi cámara, el trípode, ponerme el tapabocas, y despedirme de mi mamá, a las 3:22 ya estaba en el carro de mi novio que muy noblemente me iba acompañar a realizar el trabajo que habíamos postergado durante varios días, él no estaba solo allí, estaba con su amigo, Iván, con el que toda la semana pasaron haciendo trabajos de la universidad, ese día trasnochados me acompañaron para no ir sola, un acto de generosidad demasiado grande, así lo consideré yo. A las 3:30 estábamos llegando a nuestro destino, El Mercadito del Sur de Montería, al lugar pensado desde que mi docente de Periodismo, Flora Fernández, nos dijo que hiciéramos una crónica, al principio yo le comenté mi idea, no la tenía clara, pero sabía que mi lugar era el Mercadito del Sur, la profesora me pregunto:

“¿Específicamente sobre que la quiere hacer?”
yo me puse nerviosa porque no sabía que responder, así que le dije lo primero que se me vino a la mente, le dijé:

profe yo la quiero hacer de la manera en que el Mercadito del Sur se ha visto afectado por el Covid 19.

de inmediato y creo que sin pensarlo dos veces me dijo que no, que ese tema estaba trillado o rayado, no recuerdo exactamente el terminó, lo que sí recuerdo es que a mí se me aguaron los ojos y sentí como si alguien me quisiera limitar a escribir sobre algo que yo deseaba, me quedé en silencio y luego le dije que cambiaría el tema, pero en el fondo de mi corazón sabía que no lo haría, porque no sería del Covid, esa palabra se me salió de la boca, mi enfoque era otro, de todos modos le hice caso omiso y durante varios días me dedique a investigar en las redes sociales y en Google, para ver si alguna persona había hecho algo similar o igual a lo que yo quería. Lo único que encontré fue que en el año 2011 la Universidad donde actualmente estudio montó una crónica a YouTube, algo similar a lo que quería realizar, como también un trabajo de investigación de la Universidad Javeriana en el año 2012, del resto eran puras noticias, subidas entre marzo y octubre de 2020, todo relacionado al Covid 19,al principio me sorprendí que casi no encontrara mayor información sobre el mercadito, siendo esta la plaza principal de la capital del departamento de Córdoba.

Ya eran las 3:35 am y en el Mercadito del Sur ya se veía muchas personas, tomé mi cámara y me le enganché al cuello, me bajé del carro, y mis dos acompañantes, no sé si se pondrían de acuerdo, pero parecían mis escoltas, uno detrás de mí, y el otro al lateral, me reí un poco, puse mi cámara a la altura de mis ojos para grabar todo lo que iba observando, así como mi docente de Imagen I me había enseñado en el II semestre de mi carrera; a esa hora aún estaban las calles oscuras, pero la luz de la hermosa luna que resplandecía esa madrugada más la luz eléctrica de los parales me ayudaron mucho para las imágenes que anhelaba tomar, primero comencé con una de las calles donde habían señores entre los 40 años y los 70 años, no sé a ciencia cierta cuál será su edad, pues la mayoría de las personas que trabajan aquí les ha tocado trabajar muy duro y su edad muchas veces se ve duplicada, lo señores estaban cargando bultos y canastos de plátanos de un lugar a otro, otras personas organizando su puesto de trabajo y algunas personas ya llegaban a la plaza para hacer sus compras y llevar los productos más frescos, seguí caminando, las personas no me pasaban por desapercibida, entre murmullos lograba escuchar “viene a grabar pero no hacen nada con lo que toman” “el Meridiano tomando evidencia del desastre que hay acá, pero no hacen un carajo” frases como estas logre oír en varias ocasiones mientras me iba adentrando al Mercadito, en una parte de este se logra observar las calles sucias, verduras podridas en el suelo y un olor que no es muy agradable, siendo aproximadamente las 3:55 escucho que unos señores me llaman, “joven ven, ¿por qué no se mete allá? me detengo, miro y obedezco a los señores, le tome fotos a lo me decía, era un contenedor de basura, estaba lleno y sucio, a este se le suma las aguas negras alrededor, también con basuras, especialmente verduras en mal estado, alrededor de este habían personas ubicando sus mesas con frutas y verduras para vender, algunos ya tenían su puesto listo para recibir a los clientes, muchos de ellos son vendedores ambulantes, y tenderos.

Entablé una conversación con los señores que me llamaron, eran precisamente dos, recuerdo que uno de ellos tenía unos mochos, eran al parecer blancos, pero del sucio se veían color café, camiseta desgastada y rota en algunos lados, con sombrero, piel morena y un poco arrugada, aparenta tener 60 años, yo le pregunte que cuantos años llevaba trabajando en el mercadito, él me contestó, “..llevo más de 30 años o algo así, no recuerdo bien, yo trabajo aquí desde que el mercadito estaba en el centro y luego nos echaron para este lado de la ciudad, aquí llegamos engañados..” me sorprendí cuando dijo que habían llegados engañados así que le pregunte por qué decía eso y el otro señor que estaba al lado, recostado en unos bultos de arroz comenzó hablar y dijo que en aquel entonces le habían dicho que a todos los comerciantes les brindarían una casetica para poner sus productos, que iban a organizar las calles para el desagüe de las aguas negras, él asegura que en los casi 30 años que el mercadito lleva en este lugar nunca le han realizado cambios de infraestructura, todo sigue siendo lo mismo, y “causa mucha tristeza porque somos los que más vendemos barato, somos personas humildes y trabajadoras, merecemos un sitio mejor para exponer nuestros productos” asegura el vendedor, a raíz de esto me acordé de algo que había leído cuando estaba consultando información sobre el mercado, y fue que en el gobierno de Marcos Pineda, él había prometido reorganizar el mercadito, esto se los comenté a los señores con el fin de escuchar sus opiniones, para lo que me respondieron, “si, pero fue una farsa, esa gente no hizo nada, solo vinieron, nos ilusionaron, luego volvieron y nos presentaron la maqueta de como sería el nuevo mercado, colgaron la maqueta por allá y mas nunca volvieron” cuando dijeron esto, mis ojos fueron testigos de las miradas profundas y los gestos que estas personas hacían, me causo tanta nostalgia escuchar esto, pensé en tomar una foto, pero mejor me abstuve, al terminar se hizo un silencio y las miradas hablan por si solas, es como si se fueran transportado a esos días donde le decían como seria su nueva vida y luego todo quedoó en lo mismo, fue un momento nostálgico y solo les dije: – yo soy estudiante, lo que hago es solo un trabajo de la Universidad, pero les agradecía mucho que me hayan contado esto, ellos solo susurraron, “por lo menos ella viene y se mete a estas agua, muchos periodistas solo toman las fotos por afuera y en carro”, yo miré, sonreí y seguí mi camino, eran como las 4:15 am, por una calle angosta, de un lado habían personas con un costal en el suelo y encima de ellos sus producto, también cajas de gaseosas, tablas y demás objetos que le sirven para poner en venta sus verduras, del otro lado habían como seis camiones, medianos y pequeños estaban descargando mercancía, de fondo se escuchaba música muy agradable, era uno porros y la gente se veía feliz en sus puestos, caminé un poco más y escuché que un señor le dice a unos muchachos, “viejooo salude al Propio para ver si se hace famoso” yo solo me reí y sonreí, ellos me dijeron, “venga, venga, grabe aquí, grabe mis verduras” yo me devolví y grabe lo que ellos me decían, en sus caras logre ver felicidad, también note que todos en esa zona se conocen y mientras el cielo se va despejando van cantando y contando chistes, molestando y contando anécdotas, no sé si será así todos los días, pero se sentía un ambiente muy agradable.

 

Continuamos caminando y uno de mis amigos, Iván me comenzó hablar mucho del mercadito, a lo que yo le respondí.

– “amigo tranquilo, yo vengo semanalmente al mercado y sé cómo se maneja las ventas aquí”
pero creo que fue un error haberle dicho esto, porque el me respondió.

– “tú vienes una o dos veces a la semana, yo viví aquí, esa es la diferencia”
yo me quedé callada y decidí escucharlo, fue la mejor decisión, me contó anécdotas del mercado que no sabía, me llevo a lugares que no sabia que estaban en el mercado, sentí como si me estuviera dando un tour, fue genial escucharlo, parecía todo un experto en el tema, ya eran las 4:40 am, y continuábamos grabando y caminando las calles del mencionado lugar, por casi todas las calles se vía el mismo movimiento de las personas. Llegamos al puesto de un reconocido señor, llamado Cachete, (este es el pronombre), él no estaba en el lugar, pero vimos que estaba abierto y decidimos esperarlo para saludarlo, mientras conversaba con Iván y Juan, mirábamos todas las moviciones del mercado, ya había pasado como 40 minutos y comenzamos a sacar conclusiones.
Primeramente, las personas llegan al mercadito a la 1:00am así nos conto una señora, amiga de Iván, ella tiene un puesto de frutas cerca al semáforo, nos relata que los camioneros llegan a esa hora o antes y ellos deben estar allí para recibir la mercancía, todos los días la señora llega a esa hora, hasta las 10:00 o 11:00 de la mañana, asegura que es bastante difícil la jornada pero gracias a este ha sacado a sus hijos adelante. A las 2:00am llegan los vendedores ambulantes para comprar las frutas y verduras, y organizarlas en la carreta, a las 3:00 am casi todo los alrededores el mercado esta lleno de personas, los camioneros descargando mercancía, en la zona donde más se vende el plátano escuchan mucho el porro, o al menos esa fue la música que escuchamos en el rato que estuvimos, el mercado tiene sus sectores, esto lo percibí, no solo el día que fui sino durante los casi dos años que llevo asistiendo al mercado, por ejemplo, está la zona de los plátanos, de la frutas, de las verduras, de las patillas, de las carnes, del pescado, de la ropa, de los electrodomésticos, de los repuestos, de la comida para los animales, la zona de las tiendas, cacharrería y comidas. A las 5:00 am abre una parte del mercado que la cierran con llave, a esa hora comienzan abrir los graneros, algunas fruterías y otros negocios, y a las 5:30 comienza a llega la mayoría de los tenderos que comprar sus productos allí para revender en las tiendas y proveedoras de barrios.
Siendo las 7:00 am ya el mercadito esta lleno de personas todos los locales están abiertos dispuesto a atender a las personas, una de las calles principales es de un solo sentido, es amplia, pero los vendedores se han adueñado de la calle para poner sus productos como también la convirtieron en una calle de dos sentidos, algo que produce muchos trancones y molestia en las personas, y constantemente alegatos pero nada que no se pueda solucionar con la buena vibra de las personas.

A esa hora me voy del mercado para volver en la tarde, regresé a las 3:00 pm y el mercado se comenzaba a ver solo, muchos comerciantes ya estaban recogiendo sus puestos para ir a descansar, eran exactamente las 5:00pm cuando aproximadamente el 80% había cerrado solo quedaban algunas personas hablando.

Así es un día en el Mercadito del Sur, el lugar que muchos desconocen, que muchos critican, pero al que tantas personas asisten para comprar los productos frescos, el lugar que todos los tenderos van, el lugar de gente humilde y trabajadora, y me despido con esta frase, “La mayoría de las personas que critican el desaseo del Mercadito del Sur compran sus productos en una tienda de barrio y la tienda de barrio compra todos los productos en el Mercadito del Sur” Daniela RiGu

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