Hacinamiento en estaciones de Policía y URI se convierte en un nuevo drama humanitario

Las cifras de hacinamiento en los centros de detención transitoria superan el 500%.

Las URI y estaciones de Policía de todo el país han sobrepasado su capacidad al recluir sindicados y condenados durante meses, así esos lugares estén diseñados solamente para una detención que no debe pasar de 36 horas y así la Corte Constitucional configure esa situación como un trato cruel, inhumano y degradante.

Las cifras de hacinamiento en los centros de detención transitoria superan el 500%, Se consultó expertos en el tema para resolver la pregunta ¿qué hay que hacer para no seguir vulnerando los derechos humanos de quiénes se encuentran detenidos en dichos centros?

Norberto Hernández, experto en criminología y sistema penitenciario, sostuvo que en los establecimientos de reclusión no se respetan los derechos fundamentales de los privados de la libertad y su trato es cercano a la tortura. “Es muy importante pensar en humanidad y en que la persona privada de la libertad también tiene derechos”.

Luis Andrés Fajardo, vicedefensor del Pueblo, atribuyó el problema al modelo penitenciario que está utilizando Colombia. “Nosotros tenemos un país altamente punitivista donde hemos pensado que la cárcel es la solución para todos los problemas. Hay que pensar en cuál es el modelo de resocialización que tenemos”.

El debido proceso acá está roto. Todos los derechos y deberes los estamos vulnerando en personas que son seres humanos”, agregó Fajardo.

Debido a los decretos que fueron emitidos en el marco de la pandemia algunos entes territoriales sienten que el Gobierno Nacional les delegó la responsabilidad de los reclusos. Así lo expresa Vicente Ojeda, secretario de Gobierno de Tunja, “no solamente tenemos que preocuparnos por los sitios donde los tenemos, sino también sobre la manutención y cuidado que le correspondía a otras entidades”.

Además, Ojeda advirtió sobre los problemas que implica tener que usar personal de Policía para este trabajo, “para cuidar a los presos se necesita una preparación, tenemos una cantidad de policías que están haciendo esa función y nos los quitan de las calles.”

Christian Leonardo Wolffhügel, director de Política Criminal y Penitenciaria del Ministerio de Justicia, aseguró que esta posición estaba equivocada y atribuyó el problema de los presidiarios a la estigmatización social. “Tenemos que sensibilizar a la gente para construir una política alternativa a la prisión”.

 

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