Héroes con bata, Covid-19 y Derechos Humanos

Corría el año 2000, cualquier día muy temprano recibí una llamada en la cual se me informaba que una de mis hermanas en ese momento menor de edad se encontraba en gravísimo estado de salud lo que hacía necesario ingresarla a una Unidad de Cuidados Intensivos en forma inmediata; me desplace al hospital San Jerónimo de Montería y la encontré ahí en una camilla en la sala de urgencias con una enfermera al lado que usaba un respirador manual desplegando su mayor esfuerzo para tratar de salvarle la vida, esa enfermera me mira fijamente a los ojos y me dice; sino la ingresamos a la unidad de cuidados intensivos tu hermana se va a morir.

Con algo de ingenuidad me desplace al sitio donde la amable enfermera me señaló y así indagar como era el procedimiento para el ingreso a la unidad de cuidados intensivos; debo anotar que mi hermana no contaba con cobertura de seguridad social en salud; la persona encargada me dice, no tenemos disponibilidad la unidad está al tope pero vamos a llamar e indagar que clínica tiene disponibilidad en la ciudad para remitirla,
caminamos hacia un sitio donde estaba ubicado un radio teléfono, el encargado se comunicó con alguien que en ese momento coordinaba la disponibilidad de las camas en las distintas clínicas de la ciudad; todas preguntaban sobre que EPS cubría a la paciente, luego de la respuesta informaban que no tenían disponibilidad, salí de ese lugar y me desplace a una clínica privada y formule la misma pregunta, pero a diferencia de la ocasión anterior manifesté que venía con un paciente particular, por arte de magia si tenían camas disponibles, se me exigieron 2 millones de pesos y la firma de un pagaré en blanco para así autorizar el ingreso.

20 años después, finalizando la semana pasada me contactan varios profesionales de la salud a contarme algunos hechos que me remontaron a esa dura época que viví en carne propia con mi hermana menor de edad; pero hoy día las víctimas del sistema de salud eran nada más y nada menos que el cuerpo médico, pero además en medio de peor crisis sanitaria en la era contemporánea de la humanidad, la gravedad del asunto era tal que no les estaban suministrando los elementos de protección personal para así evitar el contagio del COVID-19, algo impensable, como así que a los médicos que están en la primera línea de batalla contra el virus no les estaban suministrando los elementos básicos para que ejercieran su labor, para esta fecha ya habían fallecido 2 médicos en el país por COVID – 19.

En ese orden de ideas y superando el miedo varios miembros del cuerpo
médico decidieron exigir la protección de sus derechos fundamentales vía
judicial, es así como se dan desde el departamento de Córdoba las tres
primeras decisiones judiciales en el país que obligaron a entidades de
salud a entregar los elementos de protección personal estas decisiones se
erigen como un verdadero precedente en la protección de los derechos
humanos del cuerpo médico, ahora bien; que sea necesario se den estos
precedentes para que se les respeten los derechos constitucionales es
realmente una vergüenza.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos en la resolución 1/
2020 Pandemia y Derechos Humanos y entendiendo el derecho a la salud
como Derecho Humano nos enseña que la exposición del personal
sanitario en la pandemia tiene el potencial de afectar gravemente el
derecho a la salud, señalando claramente la comisión, que los
profesionales de la salud se encuentran dentro del grupo de especial
vulnerabilidad.

En ese mismo sentido la Corte Interamericana de Derechos Humanos en
la declaración 1/20 9 de abril del 2020 literalmente manifestó lo
siguiente: “ El derecho a la salud debe garantizarse respetando la dignidad humana yobservando los principios fundamentales de la bioética, de conformidad conlos estándares interamericanos en cuanto a su disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad, adecuados a las circunstancias generadas por esta pandemia.

Por lo señalado, las trabajadoras y trabajadores de la salud deberán ser proveídos de los insumos, equipos, materiales e instrumentos que protejan su integridad, vida y salud, y que les permita desempeñar su labor en términos razonables de seguridad y calidad”.

Es inadmisible que se guarde silencio ante la situación que vive el cuerpo médico, y esto incluye , camilleros , conductores, enfermeras y enfermeros médicos generales, especialistas, etc, tengo datos de entidades que les adeudan hasta 12 meses de sueldos u honorarios como los denominan ahora para disfrazar la relación laboral con todas las consecuencias nefastas que esto trae, médicos especialistas vinculados a través de contratos de prestación de servicios hace más de 15 años, esto sin contar con los durísimos relatos sobre la falta de insumos y equipos para poder hacer lo que saben hacer; salvar vidas.

El cuerpo médico del país, ese mismo que ahora llamas héroes con bata
necesitan menos aplausos y mas respeto, algunos personajes pretenden
seguir robando la dignidad de esa gran profesión, nos asiste un deber y es
hacer todo lo que esté a nuestro alcance no solo para que los protejan
adecuadamente sino también para que les cumplan con todos sus derechos!!!.

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