La ciudad natural e inteligente: un sueño de Milán a Cancún

Este 2020 podría ser el punto de quiebre entre una utopía y una realidad: la Smart Forest City Cancún definiría un cronograma.

Una de las más completas e integrales utopías de ciudad sostenible e inteligente podría empezar a hacerse realidad en el idílico balneario turístico de Cancún, perla del caribe mexicano que recibe en conjunto más de 14 millones de turistas al año.

Se trata de la Smart Forest City Cancún o, para decirlo en español, la ‘ciudad bosque inteligente’, creación del arquitecto italiano Stefano Boeri que creó en Milán el llamado Bosco Verticale (bosque vertical), integrado por dos torres, Torre De Castillia y Torre Confalonieri con 111 y 78 metros de altura respectivamente y que tienen la característica esencial de estar revestida y ocupada por más de 2 000 especies de plantas representadas en 5 000 arbustos, cerca de 500 árboles grandes y 300 pequeños.

Esta integración vegetal contenida en 1 500 m2 de área, serían el equivalente a una superficie de 20 000 m2 de naturaleza.

El llamado Bosco Verticale (bosque vertical), está integrado por dos torres, Torre De Castillia y Torre Confalonieri con 111 y 78 metros de altura respectivamente.

El edén es Latinoamérica

Ahora la visión sustentable de Boeri tiene como escenario nada menos que a este ícono del turismo en Latinoamérica en la península de Yucatán y segunda ciudad del estado Quintana Roo: Cancún.

El proyecto de Boeri contempla la creación de una ciudad de cerca de 560 hectáreas que será totalmente sostenible con base en la implementación de las técnicas y tecnologías más actuales en uso de energías alternativas, ahorro de energía, economía circular, movilidad sostenible, aprovechamiento de entorno, entre otros conceptos.

Esta ciudad para entre 120 y 130 mil habitantes tendría un área rectangular ubicada al sur del actual centro urbano, al norte de Puerto Morelos en plena Riviera Maya y estaría enmarcada por canales con unas funciones muy específicas dentro del proyecto de Smart Forest City: el agua captada del mar será desalinizada en una torre propia y el agua dulce fluirá por dichos canales para el riego de las granjas locales, los jardines para evitar inundaciones, abastecer los sistemas de calefacción y refrigeración, y además, como infraestructura para el movimiento de embarcaciones y hasta pista para amarizaje de hidroaviones.

Pero ese es solo el marco de una pintura llena de verde tal como lo concibió Boeri en Milán, pero llevado a su máxima expresión. “400 hectáreas de espacios verdes con 7.500.000 plantas (de 400 especies diferentes elegidas cuidadosamente por Laura Gatti, botánica y arquitecta paisajista, 260 000 de las cuales serán árboles, 2.3 árboles por habitante, y el resto compuesto por arbustos y matorrales”, explica el sitio oficial del arquitecto que en esta ocasión diseñó la Smart Forest City Cancún por encargo del grupo económico Karim, con presencia en seis países de Centroamérica, Emiratos Árabes Unidos y Pakistán.

Con esta densidad de árboles y especies menores, la ciudad selva inteligente absorberá 116 000 toneladas de CO2 anualmente.

Esta ciudad para entre 120 y 130 mil habitantes tendría un área rectangular ubicada al sur del actual centro urbano, al norte de Puerto Morelos en plena Riviera Maya.

Ciudad inteligente

En ese sentido, el área construida y urbanizable, según el Plan Maestro será de ‘tan solo’ 160 hectáreas con varias propuestas disruptivas como que el 50 % de las oficinas estarán en exteriores; la forma principal de los edificios será los escalonados para aprovechar el flujo del aire; las construcciones, alimentadas por energía solar, consumirán también un 50 % menos de energía gracias a las tecnologías pero también debido a estrategias de consumo responsable como que los residentes monitorearán su consumo y quienes superen el promedio, pagarán un servicio más alto.

A ello se agregan dos importantes variables en la matriz energética de la ciudad. El sargazo, uno de los pocos ‘defectos’ que lamentan los turistas que visitan la Riviera, será aprovechado para la generación de biocombustibles y así aportar energía a la ciudad.

La segunda es que el excedente de energía generado por el sistema fotovoltaico se aprovechará para la carga de los transportes eléctricos (autos y bicicletas) y autónomos que operarán a la ciudad (los vehículos convencionales deberán ser dejados fuera de la ciudad). Además, los responsables del proyecto consideran que habrá un excedente de energía que podrían incorporarse a la red mexicana para ser distribuida en otros centros poblados de la región.

Esta integración vegetal contenida en 1 500 m2 de área, serían el equivalente a una superficie de 20 000 m2 de naturaleza.

“Rodeada por un anillo de paneles solares y de campos agrícolas irrigados por un canal de agua, conectado con una tubería marítima submarina, la ciudad se caracterizará profundamente por una economía circular completa”, expresa el proyecto es su sitio.

También el alumbrado público se pone en la vanguardia con la capacidad de apagarse automáticamente si no hay humanos debajo de las luminarias. Además, un barco autónomo recogerá los residuos sólidos que se generen en la ciudad.

Pero también en lo social el proyecto tiene una manera inteligente de estimular la educación en la Smart Forest City Cancún: la ciudad contará con un centro de conocimiento internacional. “Un centro de investigación avanzada que podría albergar a todos los departamentos universitarios de todo el mundo, organizaciones internacionales y empresas que se ocupan de cuestiones de sostenibilidad muy importantes y del futuro del planeta. Los nuevos departamentos de investigación y desarrollo están dedicados a dar la bienvenida a investigadores y jóvenes estudiantes de México y de las mejores academias y universidades de todo el mundo”, indicó el arquitecto

Compartir en

Únete a nuestro grupo de Whats App