La democracia, sus dimensiones y la problemática del demos

Gustavo Garnica. Columnista de Río Noticias.

Para escribir este artículo se me ocurrió pedirles a amigos distribuidos en siete (7) grupos WhatsApp, que suman trescientos treinta y tres (333) integrantes, de composición diversa, que me expresaran su concepto – simple y no muy elaborado –  de democracia, y si lo manifestado por ellos, aplica en nuestro país.

En cuatro (4) grupos hubo interés y participaron del ejercicio con diez (10) conceptos que comparto textualmente, indicando la composición del grupo en términos cuantitativos y cualitativos, al igual que el número de conceptos en cada grupo: 

I. Grupo de carácter deliberativo- político con 114 integrantes de todo el país.

1. Directivo sindical:

“La construcción colectiva de la democracia está ligada a la diferencia de pensamiento por la misma naturaleza humana, pero que no puede ser el elemento que impida el desarrollo y la destrucción de la paz. La democracia se establece en medio de las diferencias y solo las mentes despojadas de sectarismo, divisionismo e irrespeto por las ideas de los demás, puede trascender hacia un capítulo de la historia, en la que las discusiones tengan objetividad, responsabilidad y compromiso de nación, en donde realmente fluya el debate sano sobre la base del respeto mutuo y haya interés por lograr el entendimiento de las ideas del otro

II. Grupo de carácter deliberativo en temas político-gremiales de 108 integrantes del Departamento de Córdoba.

1. Docente Tierralta Córdoba:

Para mí democracia es votar por quien tenga las mejores propuestas para favorecer al pueblo

2. Docente:

Es actuar con la plena convicción de que lo que hacemos te permite ser libre sin egoísmos ni protagonismos particulares que encaminan a un bienestar común. Es LEALTAD a los principios éticos y morales que se sintetizan en la práctica de elecciones sin presiones en un país social de derecho

3. Docente de Montería:

Hay verdadera democracia, cuando se permite la participación del pueblo. En la búsqueda del bien común, donde no haya desigualdad y se respeten los derechos, sin olvidar los deberes

4. Docente:

La democracia es un estilo de vida elegido por el individuo; en el cual la persona expone a través de sus actos sus capacidades humanas inherentes, para vivir en comunidad y en armonía con sus semejantes, el medio natural en el que se desenvuelven, valorando, respetando las diferencias como partes fundamentales del entorno social y responsable de sus actos para elegir libremente y ser elegidos sin presiones de ninguna índole

5. Docente Montería:

Para mí la democracia es por naturaleza una categoría política y social que indica, establece y define el ejercicio pleno de los derechos de las personas, en donde las instituciones del Estado y sus funcionarios actúan para que se cumpla en correspondencia con las necesidades que afectan la calidad de vida y la convivencia pacífica en la sociedad

III. Grupo de carácter deportivo, con 72 integrantes del Departamento de Córdoba.

1. Candidato a Doctor en Ciencias Económicas:

La democracia es la forma en que un selecto grupo de los que ostentan el poder político, económico y mediático ilusionan al pueblo para darle carácter legal a la constante usurpación de poder, de los recursos y de las oportunidades en favor de una elite y en detrimento de los más desfavorecidos. En Colombia no existe una verdadera democracia porque la representación en las distintas ramas del poder público derivada de las elecciones no es más que el reafirmamiento del secuestro constante del poder en manos de los que nos gobiernan

2. Docente de Ingles en la ciudad de Montería:      

La democracia es el gobierno ejercido por las personas que el pueblo elige libremente. Desafortunadamente en Colombia no se da una real democracia ya que la mayoría de los políticos compran la conciencia de los votantes poco educados de los cuales hay muchos en Colombia y diría que hasta algunos con educación en buenas entidades se dejan manipular de los políticos, con favores personales y se deja de lado el bienestar nacional

IV. Grupo de amigos que residen en diferentes partes del país, conformado por 6 integrantes:

1. Doctor en Ingeniería Informática:

Cuando una nación esta corrompida por la manipulación de unas cuantas personas, partidos y familia, claramente no hay democracia. El gobierno desde las decisiones de la mayoría del pueblo se desdibuja por las decisiones de unos pocos

2. Sacerdote:

La democracia es un mecanismo que tiene el pueblo, en virtud de su soberanía, para participar en la toma de decisiones del Estado. En la actualidad podemos decir que en nuestro Estado no hay una democracia en su pleno sentido dado que se encuentra vaciada desde su misma concepción y ejercicio. Vemos claramente la presión, manipulación y compra de la voluntad electoral que se ejerce en el pueblo en época electoral

En tres (3) de los grupos no hubo aporte alguno, siendo la composición de los grupos la siguiente:

  • Grupo de amigos de futbol conformado por veinte (20) integrantes de Montería
  • Grupo de abogados conformado por cincuenta y cuatro (54) integrantes de diversas zonas del país
  • Grupo de abogados conformado por veinticuatro (24) integrantes de diversas zonas del país

En las definiciones que agradezco, a quienes se interesaron en reflexionar sobre el tema, encontramos claramente retratadas las dos dimensiones de la democracia: por un lado, la política o formal, que consiste en el método de producción de las decisiones con fundamento en la representación popular elegida a través del voto universal, con lo que se asegura la forma democrática; y, por otro, la sustancial, que trasciende a la forma misma y se dirige al fondo de las decisiones que toman las mayorías, las cuales deben ser democráticas en su sustancia, en su contenido.

Esta dimensión está relacionada con lo que incluso a las mayorías les está, por un lado prohibido, y por otro obligado decidir. Le está prohibido decidir acabar con las formas democráticas y limitar los derechos fundamentales de libertad, de corte individual (derechos de abstención o de deberes negativos), a la vez que les resulta obligatorio garantizar las formas democráticas y los derechos fundamentales de corte social (derechos de acción o de obligaciones positivas).

La democracia no es entonces, solo el procedimiento por el cual se materializa la escogencia de la representación popular y se legitima a los representantes, sino que es un sistema político-social, y una forma de gobierno, que puede denominarse como tal, solamente si, asegura la materialización de los derechos fundamentales en su conjunto: los de libertad y los sociales como normas no derogables e indisponibles, como leyes de los más débiles.

En esta vía argumentativa que venimos transitando, nos encontramos que, y como ya lo habíamos indicado, la democracia en su dimensión formal, si se desarrolla con apego a los procedimientos democráticos es fuente de legitimación de los representantes del pueblo, mientras por otro lado, la dimensión sustancial constituye un límite al poder otorgado a esos representantes, en tanto su capacidad de deslegitimación cuando el ejercicio de los poderes públicos por parte de aquellos,  implique violaciones o incumplimientos de las promesas y obligaciones legales, constitucionales y convencionales.

La insistencia y reiteración en cuanto a la temática de los derechos fundamentales y sus garantías, expuestas en escritos anteriores, está más que justificada y contextualizada en medio de la crisis ejemplarizante que afronta la humanidad. Bajo las actuales condiciones, todos los debates democráticos, con o sin significación electoral, y en democracia, deben centrarse en esos derechos y esas garantías, en razón a que cada vez más, grandes masas de seres humanos se encuentran en imposibilidad de suplir por cuenta propia las necesidades más básicas que como seres humanos le son inherentes, así como las contingentes que han surgido.

Las autoridades públicas deben estar, en estos momentos, en cumplimiento de esas obligaciones sustanciales democráticas, en función no solo de atender las necesidades surgidas por el evento crítico sostenido en el tiempo, sino también las que de ordinario existen; al igual que proyectando sus actuaciones una vez superada la pandemia, para enfrentar la pobreza, el desempleo, el hambre y en general el creciente déficit de garantía de derechos sociales y de acceso a bienes fundamentales.

Pero la democracia en sí y la realización democrática desde su conceptualización histórico-evolutiva desde la antigüedad en Atenas (siglos V y IV A.C.), se compone de dos elementos que le son intrínsecos y forman parte de su etimología: el demos o sujeto colectivo y el Kratos asimilable como el poder de gobernar.

Desde esa antigüedad hasta nuestros días, el demos, ha sido equiparado al concepto de “pueblo”, término recurrente en las definiciones que amablemente me aportaron los amigos, el cual y en referencia con la democracia ha asumido múltiples sub denominaciones y han surgido caracterizaciones y nuevos términos que se le relacionan, entre los que mencionamos algunos:  plebe, proletariado, subalternos (no relacionado con el derecho laboral, sino desde una conceptualización socioantropológica), estúpidos (no relacionado con déficit cognitivo, sino igualmente como una categoría socioantropológica), ciudadanía, sociedad civil, opinión pública y nación entre otros. Es sobre algunos de estos conceptos que pretendemos detenernos en un próximo documento, para analizar la incidencia del demos en el ejercicio del Kratos, y la capacidad o incapacidad en la realización de la democracia, principalmente en su dimensión sustancial, porque es posible y altamente probable que el problema del déficit de democracia sustancial, además de encontrarse en el no cumplimiento o incumplimiento de las promesas y obligaciones por parte de los representantes de la democracia formal; también este en el demos y su incapacidad, falta de interés, desorganización o falta de organización, falta de educación instructiva y ciudadana y/o en la deseducación, que lo ha llevado a una ruptura con el Kratos, lo cual evidenciamos en la pequeña muestra del ejercicio que hicimos: de trescientos treinta y tres (333) integrantes de siete (7) grupos  de WhatsApp, solo diez (10) integrantes se interesaron en reflexionar y compartir su concepto sobre democracia. En esta actitud, o mejor, en la omisión de interés por la democracia, desde su conceptualización hasta su seguimiento practico, puede ser lo que nos está llevando a que los representantes que elegimos, al no sentirse atados al elector, que lo ha dejado suelto y sin sujeción al mandato otorgado, pasa de ser representante del pueblo a actuar a título individual y de manera autónoma como representante de sus propios intereses y/o de ciertos grupos o minorías de poder que los han cooptado,  a quienes ahora representan.         

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