La Policía: Al Ministerio de Seguridad Ciudadana o Seguridad Pública

Horacio Garnica. Columnista de Río Noticias.

A partir del gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla; la Policía pasó a ser integrante de las Fuerzas Armadas, donde se encuentra el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada. De inmediato entró a depender del Ministerio de Guerra, hoy de defensa.

Independizarla de las Fuerzas Armadas y del Ministerio de Defensa y hacerla depender del Ministerio de Seguridad Ciudadana o Seguridad Pública (que debe crearse); es pertinente hacerlo para enrumbar a la Policía por los verdaderos cauces constitucionales y legales, en la misión de ser guardiana de la seguridad ciudadana o seguridad pública. Sacarla del descrédito y de la desconfianza que poco a poco se está ganando, debido a los atropellos ya frecuentes, de algunos de sus uniformados contra indefensos ciudadanos.

Con frecuente periodicidad la nación colombiana queda perpleja, al enterarse de que hay policías integrantes de bandas crimínales, de secuestradores, de apartamenteros, de narcotraficantes y de extorsionistas, entre otras modalidades delincuenciales. Así también hay policías violadores sexuales y asesinos de sus parejas. Y, hay quienes después que se retiran de la policía, se dedican a delinquir. También los hay violadores de derechos humanos. Pero también hay BUENOS POLICÍAS, dignos de todo respeto y consideración.

Algo está pasando al interior de la Policía; y no se resuelve sólo con modernizarla como dijo el Presidente de la República. Es preciso:
-Crear el Ministerio de Seguridad Ciudadana o Seguridad Pública.
-Hacerla depender de este Ministerio.
-Reestructurar el pensum formativo y mucho énfasis en el respeto a los derechos humanos y en la formación ética.
-Facilidades para poder ascender en el escalafón policial.

  • Rigurosa y muy exigente selección de los aspirantes a ser policía.
  • Indagar a profundidad sus antecedentes y el de la familia.
    -Bueno y respetuoso trato por parte de la oficialidad.
  • Justas condiciones salariales y laborales.
  • Reestructurar el Manual o la Cartilla de Funciones del Policía.
  • Dotarla de todas las condiciones necesarias para el adecuado desempeño de sus funciones y responsabilidades.

El público y violento crimen de Javier Ordóñez cometido por agentes del orden; rebasa la copa de lo que anda mal en la Policía, como lo demuestran muchos episodios suficientemente conocidos. Y, no es para darle un tratamiento de remiendo y por pedazos. Se requiere de una bien pensada reingeniería o reestructuración; donde se oiga la voz de los policías y de los oficiales. Ellos no pueden ser unos convidados de piedra. De no “coger el toro por los cachos”, van a seguir existiendo los policías delincuentes y violentos.

Ojalá no se actúe al son del show, de la emoción y de la superficialidad, como siempre se actúa cada vez que suceden actos que conmocionan y que generan reacciones violentas condenables. Digno es reconocer que en la Policía hay oficiales y suboficiales de los que puede enorgullecerse la Patria.

Es necesario el Ministerio de Seguridad Ciudadana o de Seguridad Pública, y no sólo para resolver la dependencia de la Policía de este Ministerio; es para afrontar el grado cada vez más creciente de inseguridad, de atracos, de robo de celulares con asesinatos incluidos y de todas las formas de delincuencia que atentan contra la seguridad ciudadana o seguridad pública. Desconozco el índice de inseguridad, de robos o de similares actos atentatorio de la seguridad; pero si presumo que el índice es altísimo.

Se espera que el Gobierno Nacional y el Congreso de Colombia, dentro de pocos días no sean unos amnésicos del crimen de Javier Ordóñez y de la reacción pacífica y violenta de parte de la población colombiana, rechazando la actuación criminal de unos presuntos crimínales vestidos de policía.

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