La salud integral: Un bien preciado pero infravalorado

Como es de saberse, la salud es un bien preciado que tenemos todos los seres humanos, un derecho innominado que le concierne a toda persona sin distinción de género, raza o cultura. Sin salud no existe absolutamente nada. Podemos tener todas las riquezas habidas y por haber pero si no tenemos este bien preciado que es la  salud, de nada valen dichos bienes ya que no podemos disfrutarlos en vida, y mucho menos en la muerte.

Teniendo claro que la salud, en especial la salud integral (interna y externa) es un bien valiosísimo, si no podemos cuidarnos a nosotros mismos debiéramos hacerlo entonces pensando de forma filántropa, es decir en nuestro ambiente o entorno que nos rodea, ya que sería un acto de amor y a la vez un acto de solidaridad y empatía por los más débiles y vulnerables  de nuestra familia, entendiéndose estos, no solo los que están en UCI o en algún centro hospitalario sino también a nuestros niños, ancianos y demás personas tanto de nuestro núcleo familiar como particulares de especial protección que residan cerca de nuestro entorno.

Lamentablemente hay quienes no saben valorar la salud o juegan con este bien preciado  al estilo de la ruleta sin tener claras las consecuencias que acarrea la indisciplina social ya que, según medios de información masiva se han visto casos demasiado dramáticos de jóvenes que se han ido de parranda  a una fiesta clandestina promovida por otros jóvenes y es allí donde resultan contagiados por la enfermedad acechante: el Coronavirus, y es asi como han infectado a sus mayores y por ende han muerto o terminado en cuidados intensivos, todo esto debido a la subestimación que se tiene en torno al valor de la salud. en estos casos, no hay llantos ni lagrimas que puedan revivir a los fenecidos por esta malévola enfermedad, es una verdadera pena pero es la cruda realidad: o abrimos los ojos con esta enfermedad silenciosa y nos cuidamos de forma prudencial o terminamos todos contagiados por culpa de unos pocos que no aprecian la virtud de tener buena salud.

Ahora bien, la salud no consiste solamente en la ausencia de enfermedades biologías que afectan nuestro organismo ya que si en nuestra mente no existe sensación de  paz y bienestar de índole espiritual sino tribulaciones y paranoia al punto del frenesí y la histeria, no estamos gozando de buena salud ya que la intranquilidad nos quita la calma y nos mantiene bajo un estrés continuo que se puede ir transformando depresión, frustacion, pensamientos negativos, entre otros factores amenazantes para nuestra salud mental.

Aunado a lo anterior, es menester recordar que la salud es un derecho humano fundamental  y como tal, la salud universal implica que “todas las personas y comunidades tengan acceso a los servicios de salud sin discriminación alguna”, tal como lo ha venido  la OMS en innumerables ocasiones. Abarca toda la gama de servicios de salud, desde la promoción hasta la prevención, el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados al final de la vida. Y estos deben ser de calidad, integrales, seguros, eficaces y asequibles para todos, de tal manera que se lleva a un estado de bienestar no solo  físico, sino también mental y social, al punto que la persona goce de un estado de bienestar interior y exterior en todas sus facetas.

Para conservar una buena salud en todos los sentidos es necesario  que se lleven a cabo acciones pertinentes  desde todos los sectores de la sociedad, para enfrentarse a ciertas limitantes que reducen un bienestar integral como: la pobreza extrema, la injusticia social, el déficit de educación, el inacceso a medicinas naturales  y la vivienda de interés social en condiciones de  insalubridad o con bajas medidas sanitarias, entre otros factores, que influyen sobre el estado de salud completo de las personas.

Principalmente, es importante  que los jefes de Gobierno de cada país  se comprometan a adoptar políticas de salud pública en el sistema de implementar  e impulsar medidas concretas para posteriormente promover la salud integral de todas las personas. De hecho, algunos países ya han logrado importantes avances hacia la cobertura sanitaria universal. Sin embargo, la mitad de la población mundial no puede acceder a los servicios de salud que necesita.

Sobra decir que no solo de los Gobiernos e Instituciones Estatales  depende garantizar un óptimo y equilibrado estado de salud integral ya que también es responsabilidad de cada persona procurarse  cuidados a su estado salud mediante mecanismos y rutinas cotidianas que le sean muy útiles en cualquier hora del día, muchos de estos mecanismos o hábitos se pueden realizar sin recurrir directamente a un médico certificado y pueden volverse con el pasar de los días en una rutina más del día a día.

A continuación mencionare algunos consejos y hábitos para mantener una buena salud integral tanto física, como mental y social.

1. Hacer ejercicio de manera regular (en adultos como mínimo 150 minutos semanales de actividad física aeróbica, de intensidad moderada. Elegir ejercicios aeróbicos (caminar, correr, nadar o bicicleta) y combinarlos con algunos ejercicios de fuerza (planchas, mancuernas), dependiendo el nivel de entrenamiento que se tenga.

2. Tener una agenda o block de notas donde se anoten y resalten  las actividades diarias que tenemos pendientes  empezando desde la más prioritaria hasta la menos relevante pero no menos importante. Esto nos ayudara a ser más organizados en nuestro ambiente y a llevar un control de las acciones diarias que hacemos.

3. Tener constancia en cada actividad que se realice.  Este es uno de los secretos para que una actividad se convierta en un hábito. Diversos estudios aseguran que para que esto ocurra, deben pasar al menos dos meses de práctica casi diaria.

4. Leer uno o dos libros por semana. La lectura mejora nuestro vocabulario y nos proporciona un léxico fluido.

5. Alimentarse saludablemente con frutas, verduras y cereales. Que la mayoría de las comidas sean preferiblemente vegetales y frutas (1/2 del plato). Incorporar color y variedad   Escoger granos integrales  Granos integrales enteros —trigo integral, cebada, granos de trigo, quínoa, avena y pasta o arroz integrales— y las comidas preparadas con estos ingredientes como pasta de trigo integral.Consumir proteínas (1/4 del plato). Pescado, pollo y proteínas vegetales (legumbres, frutos secos crudos, etc) son fuentes de proteínas saludables y versátiles.

6. Ducharse con frecuencia. El cuerpo necesita deshacerse de la piel muerta constantemente y debe ser eliminada para no favorecer enfermedades y al mismo tiempo liberarnos de las toxinas adheridas a la piel.

7. Lavarse los dientes después de cada comida. Además de utilizar el cepillo de dientes, es recomendable usar también el hilo dental y el cepillo interdental. No descuidar el limpiado de la lengua.

8. Lavarse las manos con frecuencia. Este es un hábito que siempre debemos tener en cuenta aun si el Covid19 desapareciera.  El lavado de manos con agua y jabón es el método más conocido y sencillo para evitar la transmisión de microorganismos de una persona a otra.

9. Evitar trasnocharse. Debemos dormir bien. Dormir entre 7 y 8 horas ayuda al organismo a descansar y tener las defensas naturales altas.

 

 

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