La vida de una persona que trabaja en el Mercadito del Sur

Artículo de opinión de : Daniela Ríos Guarín

En abril del año 2012 llegue a Montería junto con mi familia, mi mamá, mi papá y mi hermana, desde que llegamos mis padres pusieron una tienda de barrio, claro como todos buenos paisas; mi padre siempre era el que iba a la mayorista o más conocido como el Mercadito del Sur a realizar las compras para la tienda, pero desde hace casi dos años, cuando mis padres tomaron la decisión de divorciarse los papeles cambiaron y mi madre fue al Mercadito durante los primeros seis meses, hasta que una noche me dijo:

“Daniela mañana vas con migo al mercado y su hermana se queda en la tienda” yo le dije, “bueno mami” y ella me dice “uno no sabe cuándo se presente una emergencia y yo no pueda ir, entonces usted debe aprender” y así fue, un lunes a las 5:30 de la mañana nos fuimos a la plaza del mercado y ella me enseño los lugares donde ella comparaba las cosas, primeramente llegamos donde un señor, más conocido en el mercado como “Cachete”, su nombre real es, Fidel Manuel Benavidez, es un señor muy querido por todos los clientes, es sencillo, humilde y muy trabajador, al mi madre le compra casi todas la verduras, el mismo nos ayudó a empacar a un costal toda las compras que ese día hicimos y está pendiente de que no se nos quede nada. Los días siguientes que tocaba ir al mercado fue mi madre y después seguí yendo yo, pero esta vez sola, al principio me dio duro, porque me perdía en el aparente “laberinto” del mercado, gracias a Dios mi mamá me había presentado a Cachete, y cada vez que tenía dudas le preguntaba a él, ya que conocía los lugares a los que mi madre visitaba.

Un día Cachete, me pregunta por mi padre, yo me quede como en stop porque no sabía que lo conocía, entonces le pregunte, ¿usted conoce a mi padre? a lo que él me responde, “si claro, él también era cliente mío y un gran amigo” más sorprendida me quede y le respondí a su pregunta, le dije, “mi padre está muy bien gracias a Dios” cogí la moto y me fui a casa, cuando llegue me nació la curiosidad de saber cuánto tiempo mi padre había sido cliente de Cachete, así que lo llame, le pregunte y me dijo que desde el año 2015 o 2016  le compraba las verduras, luego tuvimos una conversación de lo que me dijo que llego a conocerlo mediante un amigo de él que comprabas las verduras allá a menor precio, también me comento que siempre se ha destacado por ser un señor honesto, de mucha confianza, sobre todo muy alegre, por todo le da risa y aprovecha la mínima oportunidad para burlarse de los demás en forma de charla y juego. Todo esto me pareció muy interesante y fue mi mayor motivo para escribir sobre él, una persona que lleva muchos años trabajando en el mercadito del sur, esta es su historia:

Siendo las 3:00 de la tarde de un hermoso sábado, después de una lluvia, sentados en el puesto de trabajo, en el Mercadito del Sur a Cachete, se le nota lo cansando que esta, con su delantal blanco, unos muchos de cuadros, los famosos zapatos crocs y un guante negro, viendo como ya el mercado comienza a verse solo, después de una jornada que para él y para muchos comerciantes y trabajadores empieza a las 3:00 de la  madrugada, con 12 horas de trabajo,  Fidel Manuel Benavidez me cuenta su historia:  Nació en el barrio, Alfonzo López de la capital de Córdoba hace 47 años, a la edad de los 12 su padre murió y el decide salirse de la escuela para trabajar, de su madre no prefiere hablar, pero de su padre resalta lo trabajador que fue, excelente persona, en mi mente se viene que ser trabajador y buena gente lo heredo de su padre. A esa edad se fue para Antioquia, estuvo en Bagre, Segovia, Zaragoza, en pocas palabras en casi todo el municipio del Bajo Cauca, anduvo trabajando en construcciones, en mineras, vendiendo bananos, y un sinfín de trabajos, siempre le gusto ser su propio jefe y las ventas ambulantes siempre han sido su mayor aliado para salir adelante.    A los 19 años estando en el Bagre Antioquia,  perdió  casi dos dedos de la mano derecha, trabajando en la minería, sucedió cuando un compañero le pidió el favor de prender una máquina que no quería funcionar y cuando por fin prendió, el compañero no se dio cuenta que Cachete, tenía los dedeos dentro de la máquina y se los estripo, Cachete me contaba que no le dolió en el momento y que el pueblo más cercano estaba como a 4 horas en bestia  y era casi de noche, entonces solo se puso un par de trapos y al otro día el jefe le pidió que fuera mejor al médico, al pasar un par de años se fue a vivir a la ciudad de Medellín  por un año, vivió en la comuna 13 y no le gusto, nos relata con franqueza “no me gusto porque no podía entrar a tal barrio porque ay mismo le tiraban balín y nooo a mí me gusta andar, salir, poder mirar y trabajar en todo, allá no se puede hacer eso” después se vino para Montería y se estableció con la mamá de sus tres hijas quien es de Zaragoza Antioquia, lo mismo que sus dos hijas mayores, la menor nació en Montería; también se estableció en el Mercadito del Sur, los dos primeros años paso cargando bultos de plátano de un lado a otro, (algo de lo cual aprendió mucho pero ahora asume las consecuencias) y en todo lo que le saliera, hasta que un día un señor le dio trabajo en una casetica y luego vio en una esquina un espacio solo que nadie ocupaba, tomo la decisión de arma su pequeño negocio en este lugar, al principio la señora dueña de una casa que estaba atrás  lo molestaba mucho porque estaba invadiendo su anden, aun así nunca se fue y así lleva 19 años, lo recuerda perfectamente  porque  en esos días ocurrió la caída de las Torres Gemelas en los Estados Unidos, recalca que no ha sido fácil, pero gracias a su trabajo ha sacado a sus tres niñas adelante.

Afirma que todos los días se madruga para el Mercadito a eso de las 3:00 am o 4:00 am hasta las 5:00 pm o algunos días antes, ya que también trabaja como mototaxi, dice tener sus días malos como también los días buenos, sobre todo los lunes, miércoles, viernes y sábados son días en el que el mercado se ve bastante frecuentado por muchas personas; la cuarentena no lo afecto mucho, dice que la gente consumía bastante y el tema de la comida chatarra fue clave para que las ventas fueran equilibradas ya que muchos de estos restaurantes compran las verduras en el mercadito.

Se quita por un momento el tapabocas para respirar aire, su mirada es tan profunda que refleja en ella  la honestidad y  el sentimiento con que nos cuenta cada anécdota y que decir de sus manos, solo falta echarle un vistazo  para darse cuenta que es una persona que ha pasado toda su vida trabajando duro, estas miradas dan paso a contar que de su trabajo sus hijas han logrado terminar sus estudios de bachillerato y profesión, Morelia Andrea tiene 22 años, estudio Enfermería  y trabaja en la Clínica Montería, Aidy Yanilla tiene 23, estudio Atención a la Primera Infancia, su padre dice que estudio más que Morelia, pero no le ha atinado a nada actualmente es ama de casa y Luisa Fernanda tiene 16 años quien está terminando el bachillerato. Tiene tres nietos, Nicol de 5 años, Maicol 6 años y Milio 5 años sin duda alguna son los más consentido, en medio de la conversación afirma que nunca le gusto traer a sus hijas al mercado para que le ayudara con el trabajo, “cuando un joven llega a acá a trabajar es muy difícil que se vaya, yo no quiero que mis hijas pasen los años de su vida trabajando acá”.

Hablar con Cachete, es como sentarme hablar con una persona de 90 años, lleno de miles de historias por contar y que uno nunca se cansa de escuchar, siempre pasa entre risas y carcajadas, la mayoría de sus clientes son comerciantes y son testigos de todo su  trabajo, y como el mismo lo dicen, a él todos lo quieren allá, conoce a todas las personas, incluso algunos familiares trabajan allá mismo y cerca de él, también nos relata que muchos tenderos va y compran las cosas, los mandan con un cartillero o una moto y se quedan tirando “paja” con él, es decir molestando. Ser cliente de Cachete es esta seguro que si alguna bolsa se queda allá nunca se va a perder porque el la lleva o la envía, muchas veces las personas ni se dan cuenta.

Ahora tiene una novia, vive en el barrio Furatena al sur de la ciudad, su vida, son sus hijas y sus nietos, trabaja en el mercado y también como mototaxi, se rebusca por todos lados, como buen monteriano, ama sus raíces, ama su tierra y no la cambiaría por nada.

Esta es solo una pequeña parte de todo lo que ha vivido, Fidel Benavidez, más conocido como Cachete, también es el claro ejemplo de una persona que trabaja en el Mercadito del Sur, es un vivo ejemplo de miles de personas que trabajan día a día para llevar el sustento a su casa.

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