“La vieja esa”

La expresión despreciativa, irrespetuosa e inconcebible en boca de: “el Presidente de la República de Colombia”, al referirse a la honorable e ilustre senadora Aida Abella con el epíteto de: “La vieja esa”; desdice mucho de la sindéresis, de las virtudes y del talante que debe observar el Presidente de una República. ¡Qué vergüenza! estar gobernados por quien nos gobierna en tan cimero cargo.

La portavoz de la incalificable expresión presidencial antes mencionada y pronunciada en voz baja entre su “gallada”, fue grabada por la Vicepresidenta de la República, que cada vez que habla o escribe algo la: “ca_a”. En su afán de sapería se precipitó a trinar diciendo que el presidente si estaba escuchando a la senadora Aida, y ahí fue cuando se le “chispoteó”, lo de la vieja esa.

Me imagino la vicepresidenta sonrojada ante el Presidente diciéndole: – Ay que pena Presidente, no fue mi intención, fue que por ligereza para salvarlo a usted diciendo que usted si estaba escuchando, se me fue lo que usted había dicho-. “Me muero de la pena”. ¿Qué pena vicepresidenta, usted no sufre de eso? No le apenan sus escándalos familiares.

Presidente; “La vieja esa” es una singular y conspicua mujer, llamada AÍDA YOLANDA AVELLA ESQUIVEL, digna representante del género femenino y también digna representante en el Senado de la República de la mujer desamparada y de los desamparados sin distingo de género; es una de las expresiones connotadas de la oposición femenina en Colombia; es una mujer valiente y valerosa, que al igual que Juana Julia Guzmán, sabe que: “Los cobardes no hacen historia”.

Aída Avella es constructora de la actual Constitución Política de Colombia en su desempeño como miembro de la Asamblea Nacional Constituyente; es presidente de la sobreviviente Unión Patriótica U.P., fue concejal de Bogotá, candidata a la Vicepresidencia de Colombia en las elecciones del 2014 y actualmente es una sobresaliente senadora de la república, y, son muchos los pergaminos que adornan la vida y obra de la senadora Aída Avella, para que el “Presidente de Colombia” la trate tan despectivamente, sin consideración a su condición de mujer.

La gran Aída Avella es sobreviviente del genocidio exterminador y del martirologio padecido por la Unión Patriótica en el pasado con el auspicio de una descarada impunidad. El 7 de mayo de 1996 en la autopista norte con calle 141 de Bogotá, sus angustiosos gritos se confundían con las ráfagas de quienes cumplían un encargo macabro: asesinar a Aída, sobrevivió y vive para contar ese episódico trance político por el que pasó ella y la U. P.

No obstante, lo anterior, Aida Avella mantiene enhiesta e incólume la idea de otra patria posible; por eso fustiga lo que fustigó ayer (20 de julio) en el acto de instalación del Congreso de la República, lo que provocó el menosprecio cargado de odio, por parte del Presidente de la Republica al tratarla de: “esa vieja ” Qué garantías tenemos en Colombia quienes no pensamos como el presidente y sus correligionarios?

Aída Avella es uno de los símbolos de la oposición en el país; de ahí que la agresión contra Aida, no es sólo contra ella; es también contra las mujeres que no piensan como el Presidente; es también contra la oposición en general porque Aída la encarna con firmeza y convicción. Estamos ante un Presidente que no respeta a la oposición ni la dignidad de congresista de Aída Avella Esquivel.

Todo nuestro aprecio, consideración y respeto lo tiene suficientemente merecido la gran mujer y senadora: Aída Avella.

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