Mayo 15: Día del maestro

Artículo de opinión de: Horacio Garnica.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, entre otras acepciones, significa al MAESTRO, como la persona de MÉRITO RELEVANTE entre las demás de su clase. Esto quiere decir que es una persona CONSPICUA. Este ilustre decir sólo ha quedado en el ámbito de lo exegético y en letra de papel. Y, esa ha sido la constante. “Hacia la segunda mitad del siglo XVIII, el maestro en Colombia ha sido dibujado por el poder estatal como la figura cultural por excelencia”.

El gobernador de Popayán Josef Ignacio Ortega en el año 1776, al referirse al maestro dijo: ” al maestro se le deben guardar todas las honras, gracias, preeminencias, franquezas y libertades que le corresponden sin que le falte cosa alguna”. Y, continúa siendo pródigo en elogios hacia el maestro, cuando sostiene que: “su trabajo debe ser mirado por el público con la veneración y el respeto que merece una ocupación tan respetable, como que de ella pende la felicidad pública; por lo cual, ningún sujeto, sea de la clase, o condiciones que sea, tendrá facultad para reprehender, amenazar, e insultar al maestro”.

Hoy, en ésta efeméride, de seguro no faltarán las floridas y la retórica barata llevando lingüísticamente al maestro hasta el mismo cielo; no obstante hoy y en todo el decurso de la historia de la educación, el maestro es y ha sido víctima del desdoro de todos los gobiernos; al punto de que ser maestro en Colombia, es un honor que cuesta e incluso en algunos casos cuesta hasta la vida misma, como a la fecha le ha costado a un mil cien educadores.

Coincide este Día del maestro y este año, con una feroz pandemia que ha trastornado el normal y cotidiano transcurrir de la vida política, administrativa, económica, social, educativa, ambiental y sanitaria del país. Esta situación genera todo tipo de incertidumbres e incógnitas que hace avistar secuelas peores que las propiamente generadas por el coronavirus COVID 19. Esto implica ojo avizor para contrarrestar propuestas al estilo de las hechas por “EL COSCORRÓN”, los grandes empresarios y las que tiene por debajo de la manga el gobierno nacional en cabeza del ministro de los bonos de agua y del Presidente de la república, al concentrar éste último, omnímodamente todos los poderes.

Le ha tocado a los maestros hasta donde pueden ellos, hasta donde pueden los padres de familia y los estudiantes, suplir el abandono y las carencias que padece la educación pública colombiana; no es del caso describirlas porque la comunidad educativa las padece y la opinión pública que no las conoce las está conociendo. Y, es más grave el abandono en las escuelas campesinas y en veredas apartadas, donde lo único que hay son las ganas de enseñar y de aprender por parte de maestros y estudiantes respectivamente. Les ha tocado ingeniarse para de alguna manera realizar un parcial proceso de enseñanza – aprendizaje. Digno es reconocer el esfuerzo conjunto de maestros, padres de familia y estudiantes, para afrontar este tiempo tan crítico y nunca antes vivido. Y, de ingrata recordación.

En este día singular, los maestros ratifican el reclamo de : El Estatuto Docente Único, reforma constitucional del Sistema General de Participaciones, garantía del derecho a la salud y el derecho a la vida. Pero sobretodo que se considere al maestro como una PERSONA DE MÉRITO RELEVANTE, con la garantía de todos sus derechos, conducente a elevar su estatus económico, político, profesional, intelectual y social.

La fecha es propicia para decir con Paulo Freire: – LA POLÍTICA ES EL ALMA DE LA EDUCACIÓN-. Aclaro que aquí lo político hay que entenderlo como lo entendió Aristóteles cuando decía que el hombre es un animal político. De aquí se desprende la condición del maestro como CIUDADANO POR EXCELENCIA, responsable en consecuencia de alguna manera por la cualificación de la ciudadanía y por ende de un Constituyente Primario Pensante.

A los maestros y maestras, todo nuestro cariño, admiración, reconocimiento y felicitaciones por su compromiso con la formación y perfeccionamiento de la personalidad de niños y jóvenes; y por ser auténticos adalides de la democracia y del buen actuar; dadores de conocimiento, saberes, valores y principios.

Aprovecho este Día del maestro, para invitarlos a trabajar por: UNA EDUCACIÓN CIENTÍFICA, DEMOCRÀTICA Y HUMANISTA.

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