MÉDICOS VS SARS CORONAVIRUS COVID 19

Artículo de opinión de: Horacio Garnica

Horacio Garnica. Columnista de Río Noticias.

De manera imperante, preferencial, y porque la ocasión así lo amerita, es preciso desnudar y denunciar hasta donde sea posible, el estado crítico de la salud en Colombia y la mengua en el derecho a su disfrute con calidad y dignidad; consistente en: atención idónea y oportuna en los tratamientos médicos, cirugías y entrega de medicamentos.

No se ha entendido ni se quiere entender, la inescindibilidad entre el derecho a la salud y el derecho a la vida, lo que hace imperante garantizar el derecho a la vida a través del derecho a la salud; en este caso de manera singular, el derecho de los médicos a la vida y a la salud, por el encargo social y humanitario que cumplen, requiere de una especial protección del Estado, hoy más que nunca; de ahí, que en razón a la devastadora pandemia de ahora; se decidieron organizaciones médicas y médicos en particular, a desoprimirse de un discreto mutismo, y han resuelto denunciar y reclamar con contundencia, vigor y justeza la garantía de sus constituciones derechos.

La comercial y renombrada por su perversidad, Ley 100 de 1993, envileció el derecho a la salud pública, el prestigio y reconocimiento de la profesión médica y de los demás trabajadores de esta rama, e invadió la autonomía y la ética del médico. Al respecto el galeno Víctor De Currea recordó el modelo de eficacia establecido por la Ley 100; consiste éste, sólo por poner un ejemplo: consultas psiquiátricas de 20 minutos, sueldos precarios y a medición de la calidad médica en pacientes por hora y menos exámenes de laboratorio.

Víctor De Currea es médico egresado de la Universidad Nacional de Colombia, Magister en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Salamanca y PhD de la Universidad Complutense de Madrid, y con muchos más pergaminos en su fecunda vida profesional; con una gran autoridad intelectual y profesional, sostiene que la privatización en salud con la Ley 100, tiene hoy al personal médico en un terrible escenario para enfrentar la pandemia. En realidad lo más terrible es la vulnerabilidad al contagio, por las frágiles condiciones de bioseguridad, la carencia de la debida protección laboral y de un buen seguro de vida; y, por qué no, la falta de garantizárseles una pensión pos muerte. Esto comprometería mucho más a los médicos en el desempeño de su meritoria labor; contrario a lo dispuesto en el atrabiliario artículo 9 del Decreto No. 538 del 12 de abril del presente año, los médicos están envergados ante esta arbitrariedad e irrespeto decretado en su contra. Ellos juraron por Hipócrates, Apolo, Asclepios, Higia, Panacea y por todos los dioses dedicar sus vidas al servicio de la humanidad.

Enfatiza el Dr. De Currea, en mostrar el escenario público y privado y las pésimas condiciones del trabajo médico, de las enfermeras (os), y de otros profesionales afines; prueba de lo dicho, son: las desventajosas formas de vinculación, contratación y la inestabilidad laboral; pésimos y atrasados salarios; insuficientísimas condiciones de bioseguridad de ahora y de siempre. De no brindar hoy el gobierno y las E.P.S., a los médicos, a las enfermeras (o) y a otros profesionales de la salud y a todos los que concurran en el combate al Coronavirus COVID 19, las rigurosas garantías de bioseguridad; estarían incurriendo por omisión, en el potencial delito de homicidio, de producirse la muerte de alguno de ellos (as), previa comprobación de tales carencias, no queda otra vía, sino, la declaratoria de homicidio.

Pero no sólo bastan las condiciones de bioseguridad; se requiere del cumplimiento de todas las peticiones laborales, salariales y del respeto y consideración a los médicos; y no terminarlos de atropellar de manera arbitraria con el Decreto 538. Otro gallo cantaría, si los médicos estuvieran sindicalizados; da a entender el Dr. Víctor De Currea, que la sindicalización de los médicos no se ha podido realizar porque algunos creen que eso les quita el estatus.

La Federación médica colombiana hace unos días dio a conocer públicamente con lo que cuentan los médicos para combatir la pandemia: sólo el 45 por ciento de los médicos tienen tapabocas; 21 por ciento tienen gafas de protección; el 5 por ciento tienen escudo de protección y menos del 3 por ciento tienen trajes de bioseguridad. Esto significa mandarlos a un letal sacrificio, a punta de un adefésico decreto.

No dejemos solos a los médicos, enfermeras (os), y a todo el personal de la salud en la batalla por la vida y contra la voracidad del Coronavirus COVID 19; hagamos eco de sus reclamos, peticiones y derechos; respetémoslos y valorémoslos; rechacemos la irresponsable respuesta del ministro de salud a la pregunta de un periodista, sobre los problemas en la salud denunciados por los médicos, con tranquila frialdad y con una pusilanimidad que no puede con ella, dijo palabras más palabras, palabras menos, que eran problemas crónicos. En realidad son crónicos, pero esa no era la respuesta esperada en este momento por parte del susodicho ministro, donde a la hora de ahora; él, ni el Presidente, han resuelto las urgentes necesidades y carencias en salud, para enfrentar con todas las garantías, la actual calamidad epidemiológica y sanitaria, que no es un juego como ellos mismo lo repiten a cada momento.

Hoy a raíz de la letal pandemia, está probada la amenaza a la vida de médicos, enfermeras y personal afín; pero para su protección, no se han hecho uso de los procedimientos necesarios, y si se han hecho no son suficientes; y se está pendiente de que las autoridades adopten de manera inmediata las medidas correspondientes de bioprotección. Todo el apoyo, respaldo y solidaridad con los médicos, enfermeras, terapeutas y todos los trabajadores afines.

Lo único que los hace fuerte es la organización. Organizados defienden el estatus: económico, profesional y social.

“AMANECERÁ Y VEREMOS”.

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