Modos de transporte masivo para la integración Urbano-Regional, qué pasa en el país y qué pasará en el Caribe

María Claudia Bechara Ghisays. Columnista invitada de Río Noticias.

Después del desgastante pulso entre metro subterráneo y metro elevado propuesto por diferentes administraciones de la capital del país, la discusión entre las modalidades de transporte masivo en la mayoría de las ciudades ha tomado un fuerte auge recientemente.

En este nuevo espectro del desarrollo urbano, un nuevo concepto de transporte ha avanzado lentamente con poca difusión a nivel nacional: La integración urbano-regional a partir de trenes ligeros o de cercanías.

Después de la experiencia en la implementación de los sistemas BRT para resolver los problemas de movilidad en Bogotá y otras ciudades, la discusión se ha trasladado hacia la posibilidad de integrar zonas periféricas con sus propios desarrollos urbanos a las de una metrópolis. Un buen ejemplo en Colombia es Bogotá y los municipios de la sabana.

Para quienes no conocen la configuración territorial de la capital de la  república; Bogotá está limitada hacia el oriente por una cadena de cerros que se elevan hasta niveles por encima de los 3000 metros, los cuales dificultan su expansión en esa dirección. Hacia el Sur de la ciudad, la topografía se mantiene en su altura, pero su rigurosidad se complica dando paso a zonas de páramo protegidas por su fragilidad e importancia ecosistémica. Sin embargo, hacia el occidente la topografía es relativamente plana lo que permite implementar un sistema de transporte de este tipo como efectivamente se tiene proyectado. Este proyecto será el pionero en la nueva generación de trenes de conexión regional en Colombia: Regiotram de Occidente.

Este sistema será ciento por ciento eléctrico y tendrá una longitud de 39.6 kilómetros. Contará con 17 estaciones habilitadas para pasajeros lo que permite una integración física de la región. Además de acortar distancias y solucionar en gran parte el problema de movilidad en Bogotá, se le suman ventajas de tipo ambiental, como son: mínimo consumo energético y las bajas emisiones de gases efecto invernadero y otros contaminantes a la atmósfera. Estas ventajas constituyen una de las justificaciones de peso más importantes de este medio de transporte. Otro de los beneficios de la construcción y operación será la reducción de accidentes en carreteras y la generación de una gran cantidad de puestos de trabajo lo cual reactivará la economía post pandemia.

Por todo lo anteriormente mencionado, el Regiotram se convierte en uno de los siete proyectos de infraestructura más importantes en este momento en Colombia.

La pregunta es: ¿para cuándo tendremos en la región Caribe un sistema de transporte masivo de este tipo que integre todas las capitales de la región o por lo menos a gran parte de ellas? Pienso que la necesidad de un tren de cercanías existe, dado que hay ciudades en la costa Caribe colombiana, muy cercanas unas de otras y cuya topografía incluso es similar. No sería entonces para nada descabellado pensar en este sistema de transporte que convertiría finalmente a la Costa Caribe en una verdadera región con  desarrollo en los ámbitos tanto social como económico. Mucho por pensar y mucho más por hacer en nuestra Costa en términos de inversión, desarrollo e interconectividad.

Por María Claudia Bechara Ghisays. Ingeniera Civil-Especialista en Gerencia y Dirección de Obras. Secretaria Académica Facultad de Ciencias e Ingeniería Universidad del Sinú “Elías Bechara Zainum”

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