Niño Enanía Domicó símbolo de la niñez abandonada

Niño Enanía Domicó.

Enanía Domicó Domicó es un niño de un año y unos días de edad; a su tierna e inocente existencia, ya ha sentido el rigor del mal vivir y del mal gobierno. Vive con sus padres y sus hermanos en la vereda Palmira; es miembro de un Cabildo indígena de Tierralta. El papá es jornalero y su mamá de 24 años de edad es ama de casa. Tiene 4 hermanos: la mayor tiene 9 años, el segundo 8, la tercera 5, el cuarto 3, y él tiene 1 año y unos días.

Actualmente Enanía, está internado en la sala de lactantes del hospital San Jerónimo de Montería, sufre de desnutrición severa tipo marasmo o calórica, grado percentil 3; entiendo que es el estado más grave de desnutrición. Pesa 5.7 kg, por debajo de 9.5, que es el peso acorde con la tabla establecida por el Ministerio de Salud, para la edad antes indicada.

Acaso los hermanos de Enanía estarán también desnutridos? Y, cuántos niños más al igual o peor que Enanía sufrirán en el anonimato las cornadas mortales del hambre? Bien lo decía el célebre extinto torero español “Paquirrí”, cuando el médico que lo atendía, al ser corneado mortalmente en la femoral de una de sus piernas; le preguntaba: si no le temía a las cornadas del toro? La respuesta fue: “más le temo a las cornadas del hambre”. Y, es que el hambre es dolorosa y padecida por un niño y sobreviniéndole la muerte, es perfectamente un crimen de lesa humanidad, imputable a la sociedad, a la familia y al Estado de manera especial y a los correspondientes gobiernos.

Niño Enanía Domicó

El mayor sufrimiento de Enanía y de incontables niños colombianos, es: el abandono, el desamparo y la desprotección por parte del Estado y de sus distintos gobiernos: “mudos, ciegos y sordos”; pasándose por “el cuatro letras”, el mandato constitucional, que en uno de sus apartes preceptúa: ” LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS PREVALECEN SOBRE LOS DERECHOS DE LOS DEMÀS”.! Pura retórica constitucional!, ! Pura paja!

Y, todo sucede con la complicidad por acción u omisión del pueblo colombiano, que bien merece la definición de pueblo que hace Alexander Hamilton, uno de los fundadores de los Estados Unidos. Cuando define al pueblo como “LA GRAN BESTIA”. Pero también parodio a Platón cuando definía al pueblo como ” el monstruo somnoliento”. El pueblo colombiano, está muy bien reflejado en las definiciones conceptuales recién retrotraídas. Tendrán que inyectarnos sangre y virilidad ecuatoriana, para que algún día nos decidamos a construir una nueva república.

De lo antes dicho es pertinente decirle con todo respeto al excelentísimo señor presidente Iván Duque, que él fue elegido para gobernar a Colombia, que no se distraiga en los asuntos internos de los venezolanos, mientras en Colombia los niños padecen desnutrición y mueren de hambre; los niños son maltratados y violados; hay mucho niño callejero; prematuro trabajo infantil; inducción de niños a la prostitución y a la drogadicción; niños inducidos al delito; niños carentes del derecho a cursar el preescolar completo. Niños y niñas, que tienen derecho a ser felices, pero en realidad son infelices.

Señor presidente, deje usted, su vicepresidenta y el “pavo real” del canciller Carlos Holmes Trujillo, de estar gastándose el presupuesto nacional, en frecuentes viajes al exterior, con el propósito de cercar diplomáticamente a Venezuela. Venezuela para los venezolanos. Así como Colombia para los colombianos.

Niño Enanía Domicó.

! Miremos ahora!, la imagen de semblante mejorado del niño Enanía; antes debió ser más impactante ver más marcados los rostros del hambre reflejados en su pueril humanidad. No obstante, ante este símbolo de niños desprotegidos en Colombia y muriéndose de hambre, es de suponer el surgimiento de muchas conmociones sentimentales, humanitarias, políticas y de denuncia nacional e internacional esperada.

Enanía mira con desesperanza, sin que su inocencia pura le dé para saber lo que está viviendo; es una mirada de reclamo a nombre de otros niños hambrientos; es una mirada al aire como demostrando la incertidumbre de su destino; es una mirada enrostrándole a la nación y mostrándole al mundo, como Colombia descuida y abandona los niños, y no le importa que el hambre los mate. Es una mirada de un niño triste, que al salir del hospital irremediablemente volverá a padecer los rigores del hambre en la parcela Palmira; ahí padecerá junto con sus otros hermanos los estragos de la pobreza.

Y, no quiero perder de vista al niño ENANIA, por eso obtuve el número celular de su Madre también desnutrida de nombre Minelva. Enanía es el símbolo de la niñez abandonada en Colombia.
!NO LO PERMITAMOS !.

Por: Horacio Garnica Díaz. Email: horagardiaz@hotmail.com

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