Nociones de justicia y paz internacional

Artículo d opinión de: Jesús Fernández Dix.

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En esta columna, comenzare parlamentando acerca de los aspectos fundamentales referentes a la justicia internacional, conceptualizándolo como un elemento indispensable para la resolución de conflictos a nivel internacional y como un mecanismo contra la impunidad de crímenes atroces cometidos por grupos armados ilegales que aquejan a las naciones.

Como todos sabemos, la justicia consiste en dar a cada quien lo que se merece, pero no solo se limita a este breve y sustancioso sino que va más allá de su simplificado concepto. La justicia es un valor que inclina a obrar y juzgar conforme al principio de la verdad y dando a cada prójimo lo que le pertenece, ni más ni menos. Está estrechamente vinculado al valor del bien general como de la equidad e igualdad en una sociedad. Este principio básico mantiene el orden en la sociedad y previene de igual forma la formación del caos y tiranías. Es de añadir que buscar la justicia es obligaciones de todas las personas, no solamente del Estado. Sin justicia no hay paz, sin paz no hay justicia. Ambas van intrínsecamente de la mano.

De esta forma, es sano argumentar que la justicia es ingrediente esencial incluso en los procesos de reconciliación nacional e internacional respecto a crímenes de guerra y lesa humanidad.  Es esencial para la restauración de relaciones pacíficas y normales entre gente que ha tenido que vivir bajo un reino de terror y hostilidad. Con ella las diferentes convenciones interamericanas y tribunales superiores pretenden  romper el ciclo de violencia, odio, matanzas y represalias extra-judiciales. De esta manera, la paz y la justicia van de la mano para resolver controversias y disturbios a través de los mecanismos de solución de conflictos.

Si hablamos específicamente de la justicia y paz internacional dentro del marco de las relaciones publicas, podemos decir que se puso en alto pedestal el principio de la justicia para mantener la paz y la seguridad internacional los miembros de las organizaciones de derechos humanos convinieron por medio de tratados y convenios internacionales arreglar sus diferencias, por medio de unos mecanismos pacíficos, cuyas disposiciones ayudan a mantener el orden social dentro de los diferentes estados en los que fueron pactados dichos tratados. En consecuencia los estados partes de estos convenios y tratados internaciones procuraran llegar a un arreglo pronto y justo a sus diferencias, defenderán a través de normas y protocolos de la convención a la paz y la seguridad de cualquier acto que amenace con ponerlos utilizando los mecanismo idóneos para reestablecer la paz.

No obstante a lo anterior, no todos los jurisconsulto y doctrinantes están de acuerdo con la medios subjetivistas de la justicia internacional ni con su estructura normativa para resolver los conflictos que se dan en los estados partes. Por un lado tenemos que Los organismos de las Naciones Unidas y la mayoría de los Estados de la comunidad internacional están de acuerdo en que no puede existir una paz duradera sin justicia, opinión que como ya dije, comparto entendiendo el significado que se desprende de las virtudes de la justicia y de la paz como dos elementos indispensables para mantener el orden público de un Estado y preservar la convivencia dentro de la ciudadanía de determinada Nación. Desde mi punto de vista, para muchos doctrinantes, las acciones para lograr justicia, incluyendo el procesamiento, pueden amenazar los actuales procesos de paz.  Esta posición trae tejedores desafíos y cuestionamientos únicos en relación con el papel que hace la CPI en los actuales procesos de paz y con la habilidad de la CPI de contribuir con la paz y la seguridad internaciones a través de la disolución de conflictos.

Por otro lado, para llegar a tener una comprensión más amplia de la dinámica de paz y justicia en la ley penal internacional es necesario plantearnos en los puntos clave que dieron origen a la creación de una corte penal para que plasmara en el bloque de constitucionalidad y tuviera como principio fundamental la justicia internacional.  La creación de la Corte Penal Internacional es el resultado de un veterano anhelo de la comunidad internacional para asegurar que los crímenes y actos considerados más graves contra la humanidad no se queden sin penalizar.

Por eso, para la corte penal internacional y los demás tribunales penales internaciones no es fácil la sumisa responsabilidad de administrar justicia y defender el orden y los derechos e intereses colectivos de los estados miembros de la organización. No obstante se busca mantener estable la justicia internacional apoyándola en los medios alternativos de resolución de conflictos y en la penalización de conductas punibles, procesando a los autores de crímenes atroces contra la sociedad para salvaguardar la paz y la seguridad, importantes para la continuidad de un orden justo.. Se trata, sin embargo, de una corte de último recurso, es decir, su competencia solo se activa si las justicias internacionales de los Estados Parte no cumplen su deber de investigar penalmente y juzgar a quienes cometen dichos crímenes, ya sea porque el Estado es incapaz de hacerlo o porque no tienen voluntad para ello.

Por otro lado, la justicia internacional es subsidiaria de la corte penal internacional ya que su adhesión a ella permite prevenir, investigar juzgar, penalizar y castigar a los responsables de crímenes atroces, contribuyendo comprometidamente de esta manera a la prosperidad de la paz misma y al restablecimiento de los derechos de las víctimas y demás involucrados. Además implica una administración de justicia eficaz, independiente y permanente que cumple con su deber constitucional y legal de hacer prevalecer los principios y normas consagrados en los tratados y convenios internaciones para asegurar la paz en los estados partes y promover la aplicación de los derechos inalienables de toda persona en virtud a los principios de libertad, igualdad, paz y justicia.

En consecuencia, a mi parecer, es preciso afirmar que la relación que existe entre la paz y la justicia, siendo la de crear, avalar y constitucionalizar los principios plasmados en los convenios ratificados por la organización de los estados partes para la protección de derechos e intereses colectivos y de condenar los crímenes más serios contra la humanidad constituye una causal para el regreso de todo lo que todos anhelamos en voz baja: una paz real y duradera.

Para finiquitar, podemos inferir con toda razón que los derechos humanos, que son derechos irrenunciables e innominados por cuanto se erigen del derecho natural (no escrito) cumplen un papel importantísimo como instrumento fundamental de la corte penal internacional al momento de ejecutar y aplicar las normas internacionales vigentes que tienen como finalidad la de proteger y defender a los estados partes de crímenes, controversias y demás conductas punibles que afecten o amenacen con poner en peligro los derechos consagrados en los tratados, estatutos y convenios internacionales , además de los mecanismos alternativos de solución pacífica de conflictos para asegurar el cumplimiento de la normativa constitucional y asegurar la paz y la justicia entre todos los Estados.

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