¿Porqué lo ocultó vice?

Artículo de opinión de: José Ignacio Llinás.

Frente a las pocas ruidosas revelaciones en los medios de comunicación tradicionales que develara el portal Noticioso La Nueva Prensa por lo periodistas Gonzalo Guillen y Julián F. Martínez, frente al hecho ocurrido en 1997 cuando el hermano de  la actual vice ministra Martha Lucia Ramírez Blanco, el señor Bernardo Ramírez Blanco  fue capturado y condenado en los EEUU a cuatro años y nueve meses de prisión por tráfico de heroína; teniendo que ser su propia hermana  junto con su esposo, Álvaro Rincón  “ sindicado de relaciones comerciales con el mafioso memo fantasma”  los que tuvieron que pagar la no despreciable suma de 150 mil dólares como fianza para su liberación tenemos que hacer las siguientes opiniones.  

Es claro ni más faltaba que las actuaciones de los familiares nada tienen que ver con la conducta propia, las responsabilidades por los delitos que ellos cometan será   de su exclusivo resorte.

Pero conociendo la señora Martha Lucia Ramírez que su hermano utilizó seres humanos para el comercio y trasporte de mercancía ilícita entre Aruba y los EEUU, aceptó de Andrés Pastrana en el año de 1998 la nominación para que fuera la Ministra de Comercio Exterior de Colombia, semejante burla ante las autoridades gringas la representante del comercio exterior del Estado Colombiano, una vergüenza para la credibilidad de las instituciones colombianas.

No contento con ello, en el año 2002 aceptó ser la Ministra de Defensa en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez,  ser la bandera estrella de la Seguridad Democrática, la  encargada de realizar las políticas públicas de lucha contra el narcotráfico tenía una encrucijada familiar que el país no conocía, mientras daba la orden a sus subalternos de luchar aun a costa de sus vidas contra el fenómeno del narcotráfico en cabeza de la FARC,  ella pagaba la fianza de sus familiares inmersos en el negocio para que gozará de la libertad.

Como senadora y presidenta de la comisión segunda del senado en el 2006 participó en la tipificación de la conducta de vinculación de menores de edad, niños y adolescentes e actividades delincuenciales y en el narcotráfico sin declararse impedida.

En el 2014 puso en consideración de nosotros los colombianos su nombre para dirigir el país, gozando de una imagen de favorabilidad que le dejó su paso por el Ministerio de defensa y los “logros” de la política sangrienta de Uribe Vélez; sus 1.998.780 votantes, desconocían en su totalidad que su líder política tenía unas relaciones aún más cercanas con el narcotráfico que su lucha desde los escritorios de la capital, al ordenar el encarcelamiento de campesinos sembradores de coca.  

Los mismo hizo en el 2017 esta vez renunció al partido conservador argumentando que este era corrupto y nuevamente fue candidata presidencial respaldada por el movimiento ciudadano “Por una Colombia Honesta y Fuerte- Marta Lucia” esa misma honestidad que alardeaba el movimiento que la apoyo le falto para decirle a los colombianos la verdad, ¿no es acaso la falta de honestidad una manera de corrupción vice?   ¿No nos merecemos los colombianos el conocer las particularidades familiares de nuestros dirigentes?  ¿La vida de sacrificio y servicio por la cosa pública no exige ciertas limitaciones a las esferas privadas} y familiares de la dirigencia?

Cuando uno se prepara para una vida de servicio en lo público Vice la diferencia entre la esfera de lo público, la intimidad y la esfera privada se torna en una zona grisácea, se tiene que ser totalmente trasparente y honesta frente a los electores, la verdad y honestidad es única e escindible, es una sola,  no se puede ser honesta frente a unos temas y callar frente a otros  es lo mínimo, no se trata de enlodar ni mancillar una carrera con fines políticos,  es el deber ser,  una norma de conducta  que al transgredirse riñe con la credibilidad, y si los que  lideran las instituciones no tienen credibilidad flaco aporte le hacen a la democracia.   

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