Relevo generacional en el sector algodonero (I)

Por: Esp. José David Ramos Buelvas

En el pasado CONGRESO AGROPECUARIO NACIONAL organizado por la SOCIEDAD DE AGRICULTORES DE COLOMBIA, ocurrió un hecho que a muchos nos pareció desafortunado: el último evento académico fue interrumpido porque había que recibir al Presidente de la República que había llegado al lugar para la
clausura.

Y digo que desafortunado porque el tema que se empezaba a debatir estaba encaminado a buscar estrategias para atraer a las nuevas generaciones hacia las actividades relacionadas con el sector agropecuario y creo que antes de
suspenderlo habrían integrado al Señor Presidente al panel porque siendo un líder joven tenía mucho que aportar al debate de un tema que es clave para el futuro de nuestro sector.

Aunque como dicen en nuestra tierra: ese episodio es clavo pasao, no podemos desconocer que el tema sigue más vigente que nunca y es necesario dar las discusiones al respecto y el sector algodonero en nuestro departamento y en
general en nuestro país no puede seguir postergando un tema vital para la verdadera transformación y el renacer de la fibra en las diferentes zonas.

No es una labor de uno solo, aquí debemos intervenir todos los actores, iniciando por los mismos productores del campo que tienen en su mente una buena filosofía pero que en la mayoría de las veces no saben cómo aplicarla y se percibe en expresiones como esta: “yo no quiero que mis hijos pasen por lo mismo que yo” y aunque eso
es un propósito muy admirable, su aplicación casi siempre va dirigida a darle a sus descendientes las posibilidades de estudiar una carrera o buscarles un oficio que sea totalmente ajeno a las actividades propias del campo.

La imagen que se tiene del agricultor no es muy atrayente para las nuevas generaciones, es posible que en esas encuestas que hacen a los estudiantes sobre qué quieren ser cuando grandes, sus respuestas estén alejadas de las actividades relacionadas con el campo.

Por eso el trabajo de transformación de la percepción que tienen estos jóvenes, adolescentes y niños sobre el sector agropecuario debe empezar por los que estamos inmersos en él y no queremos que desaparezca pero no puede limitarse sólo a los productores de base, es necesario que abarque también a las disciplinas relacionadas con esta actividad agrícola: necesitamos nuevos profesionales con altas calidades morales que trabajen en el mejoramiento
de semillas, que desarrollen nuevos productos y métodos para contrarrestar a los enemigos del cultivo, herramientas tecnológicas y aplicaciones que sean de utilidad hasta para el más pequeño de los algodoneros, que aumenten la rentabilidad de este ejercicio, que sean de gran impacto para nuestra sociedad y amigables con el
medio ambiente.

Además de todo esto es imperativo un relevo generacional en los altos cargos directivos del sector, se necesita la vitalidad que el joven tiene para gestionar en todos los frentes, unida al conocimiento y formación para desarrollar planes encaminados a modernizar la actividad en donde quiera que esta se lleve a cabo y por quienes las lleven a cabo.

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