Salario mínimo: en busca de un aumento desproporcionado que traerá consecuencias económicas en 2021

Artículo de opinión de Rafael Palma.

El tema del salario mínimo se ha convertido en una temática tan controversial para sectores mayoristas de la población colombiana. El 47% de los trabajadores en Colombia, devenga al mes un salario de 877.802 pesos más un auxilio de transporte de 102.854, por lo que quedaría en un valor aproximado de 980.000 pesos, un valor que para muchos es un rubro minoritario para sufragar los gastos primarios, secundarios y terciarios en los que incurre un individuo común y corriente que adquiera un mínimo al mes. No obstante, las centrales obreras exigen que, así como se subió gran parte de los salarios de los funcionarios del gobierno, legisladores, entre otros cargos netamente políticos, que sean conscientes aquellas autoridades competentes interventoras en presidir el incremento salarial, que a raíz del salario mínimo es que ellos sustentan a sus familias.

Por tanto, nuestra economía este año ha sido una de las peores en nuestro marco histórico, debido a la contingencia generada por el COVID-19, un registro del Producto interno bruto que se estacionó en un -7.5%, significancia de una variable macroeconómica positiva, que se ubica en el último trimestre del 2020 en un valor porcentual negativo. Sin embargo, la estrategia del gobierno en no dejar que ese registro afecte la productividad del año 2021, deberá centrarse estrictamente en el valor incremental del salario mínimo que se fijará en el siguiente año fiscal. Por lo que propusieron los sectores empresariales un aumento de $30.000 como incremento unánime para el salario en 2021.

Recordemos que dentro de las variables más representativas para la economía está el desempleo, inflación, PIB. Los resultados y comportamiento de estas variables se derivan del salario mínimo en una economía, debido a que allí se fijan los gastos fijos de los empleadores, y de la productividad del mismo. Sin un gasto y sin una productividad, no tendríamos balances de PIB e inflación.

Como colombianos no podemos incisivamente decir que el salario mínimo está mal posesionado debido a la labor exhaustiva que estas personas realizan, como quién dice, es un pago injusto para un trabajo justo. Urgentemente se debe crear una política sectorial para que menos personas ganen salario mínimo y muchas más ganen salarios justos (superiores al mínimo) también Debemos alinear, las repercusiones que trae un aumento desproporcionado al salario mínimo. Con respecto al 2019, el salario mínimo en 2020, aumentó 54.000 pesos, los sindicatos y la clase obrera exige que el aumento lo hagan igualitariamente al del año pasado, pero debemos tener en cuenta, que la inflación la cuál se ubicó en 1,33%, el desempleo en casi 20%, la tasa de cambio en $3.720, el PIB en -7,50%. Unos indicadores que entreven la mala situación económica por la que atraviesa la economía de Colombia, por ende, no se puede realizar un incremento, a sabiendas de que los indicios macroeconómicos se comportan desfavorablemente con la economía.

Ahora, la política incremental del salario debe estar arraigada a la productividad (PIB), al índice del precio al consumidor, para que esta se aumente linealmente a los balances y resultados preliminarmente de la economía.

No hay que basarse en conjeturas ni en populismo, ni caer en el discurso ideológico escudo de todos los problemas (CORRUPCIÓN) para justificar el aumento sin fundamento de un salario mínimo, Colombia, así sea la peor economía del mundo, debe asociarse congruentemente a sus variables para fijar un salario.

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