Solo un niño fue el sobreviviente de la masacre de mercaderes donde asesinaron a siete de sus familiares

Dos actos de violencia sucedieron en la misma casa, ubicada en la zona rural del municipio de Mercaderes, Cauca. Una aconteció seis meses atrás, el 29 de abril, y, la otra, el pasado 30 de octubre. Con esta masacre, el país ya dobló la cifra del año pasado.

La noche del pasado 30 de octubre, un grupo de hombres en moto y armados con fusiles se desplazaron hacia una vivienda ubicada en la zona rural para asesinar a quienes convivían en ella. Dos mujeres y un hombre fallecieron y, según información extraoficial, solo un niño se salvó.

Todo apunta a que la masacre tendría relación con otro acto de violencia perpetrado en el mismo municipio, en la misma casa, el pasado 29 de abril, donde un grupo armado asesinó a cuatro miembros de esa misma familia, uno de ellos, Álvaro Narváez Daza, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda El Vado, en el corregimiento de Mojarras. En total son siete miembros de una familia a los que ha llorado el municipio.

En la primera masacre, los perpetradores además de asesinar a Álvaro Narváez, mataron a su esposa, hijo y nieta, quien tenía 15 años. En la segunda, acabaron con la vida de su hermana, hija y yerno.

Según el Gobernador del Cauca, Elías Larrahondo, por la primera masacre, que ya fue esclarecida, “fueron capturados cinco delincuentes”. Ahora, lo que se busca esclarecer es la conexidad entre ambas acciones de violencia.

Lo que afirmó en ese entonces el director de la Policía Nacional, general Óscar Atehortúa, es que el asesinato se habría dado como represalia de uno de los capturados contra el líder comunal Álvaro Narváez, por denunciarle públicamente y pedirle a la ciudadanía que no cayera en sus actos de extorsión, “por lo que acometieron con su vida y la de su familia”.

La Fundación Paz y Reconciliación, que ha hecho seguimiento a las masacres perpetradas en el país, ha explicado a Infobae que estos actos de violencia se han recrudecido en poblaciones con procesos de organizaciones afro, indígenas y campesinas consolidadas, donde las estructuras criminales al margen de la ley luchan por la legitimidad de sus habitantes.

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Eso explica que el Cauca, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo de la Paz (Indepaz), sea el segundo departamento con más masacres en el país (10), solo después de Antioquia (15), donde hace menos de 15 días asesinaron a Jhon Jairo Guzmán, vicepresidente de la Junta de Acción Comunal de el Tesorito, en el municipio de Tarazá, por actuar igual que Álvaro Narváez: en pro de la población.

Solo este año, Indepaz tiene documentadas 70 masacres, en las que 278 personas han sido asesinadas, doblando las cifras del año pasado, cuando se registraron 35 matanzas, que les costó la vida a 113 personas, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

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