Traiciones históricas e históricas traiciones

Artículo de opinión de Horacio Garnica

El poeta italiano Dante Alighieri, en su obra La Divina Comedia, escoge a Virgilio para que, junto con él, en su genial imaginación poética deambulen por cielo e infierno; y, al llegar a las profundidades del diabólico infierno se encuentran con los traidores. Es ese el aposento eterno que se merecen los traidores de todos los pelambres y de todos los tiempos.

De ahí, que el renombrado poeta dijera que: ” La traición era el peor de los pecados por aquello de que primero te tienes que ganar la confianza de tu víctima”, para después traicionarla.

Un escenario fértil donde florece espléndida la traición es la política asquerosa. Un pregonero de esta tesis es Nicolás Maquiavelo al afirmar: “La traición era parte fundamental de la política y quien no estuviera dispuesto a asumirlo nada tenía que hacer en los lugares de poder”. En Colombia y en el departamento de Córdoba, hay toda una taxonomía de mosaicos de traidores. Cada uno de ellos o de ellas que hablen con sus conciencias, si es que la tienen. Y, son tan sin vergüenzas que le dan la mano con los dedos engatillado a los traicionados. Y, ellos se creen sus propias mentiras porque creen que no son identificados como traidores ” ilustres”.

La historia registra todo un rico sartal de traiciones donde no están exento los animales. Famosa es la traición de la vaca atollada que después de que alguien la desatolló lo levantó a cacho y no sé si lo mató.

Algunos relatos bíblicos ilustran sobre paradigmas de traición. Conocidísimo es el de la última cena de Jesús con sus apóstoles donde el traidor Judas asistió y vestido de inocencia besó a su traicionado, y se mostró compungido por el anuncio de Jesús de su muerte. Así son los Judas contemporáneos. Hay muchos más ejemplos bíblicos que no es del caso retrotraer ahora. Se los dejo a mis lectores.

El dictador romano Julio César, fue traicionado por su hijo adoptivo Brutus, movido por la ambición de ascender políticamente. Y, Julio César al percatarse de la traición de su hijo y en los estertores de la muerte le preguntó: “tú también Brutus?.

Hitler fue traicionado por Heinrich Himmler que era su segundo al mando. Y, “cuando los cañones rusos ya se escuchaban en Berlín, y a pesar de que Hitler tenía intenciones de nombrarlo su sucesor, lo traicionó y por medio de la Cruz Roja habló con el Presidente de USA. Y le ofreció la rendición de Alemania y de paso se ofreció para ayudarlo en el nuevo gobierno alemán”.

Entre los indígenas también hay traiciones. En un momento de la historia Hernán Cortés pretendió reconquistar el imperio azteca; y al no poderlo contactó a “una indígena de los pueblos vecinos y anteriormente conquistado por los aztecas, ayudó a Cortés como traductora para vengarse de los aztecas”.

Los ejemplos de traiciones son abundantes. Y, por sus actos os conoceréis a los traidores. En el caso del departamento de Córdoba hay un sinnúmero de ejemplos que los dejo a las cavilaciones de los que lean esta columna. Y, en el caso de Colombia en general, todos los acuerdos de paz han sido traicionados, y el voto dado por el pueblo a un candidato elegido presidente de la república, sobre la base de un programa, también ha sido traicionado.
¿Será acaso difícil ser leal?

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