“Una pesadilla que ya pasó”, paciente recuperada por la COVID-19 en Córdoba

Yuliana Álvarez Caré no presentó síntomas físicos, pero confiesa que le atormentaba la incertidumbre de no saber cómo la enfermedad había flanqueado sus medidas de protección.

El picaporte de una puerta o una compra que no desinfectó, aún Yuliana Álvarez Caré, se pregunta de qué manera pudo haberse contagiado por la COVID-19 durante su estancia en Barcelona, pese a haber cumplido a cabalidad los protocolos que habían indicado las autoridades.

Álvarez Caré fue diagnosticada como la primer paciente que se recupera de la COVID-19 en Córdoba, aunque todo el tiempo fue asintomática.

“Durante mi diagnóstico, fueron noches de mucha contradicción, porque aunque yo no presentaba ningún síntoma aparente, había unos resultados que indicaban que sí tenía la enfermedad, pero yo me preguntaba de qué manera me había contagiado porque mis contactos directos en España habían dado negativo y yo había guardado las medidas de protección”, señala la joven administradora de empresas.

Yuliana continuó diciendo que “fueron muchas preguntas, porque  no supe dónde estuvo la falla en mis protocolos, yo había cumplido con el aislamiento en Barcelona, pero quizás fue cuando compré algo en algún centro comercial, cuando toqué alguna puerta, o tuve contacto con cualquier otra superficie, fue una pregunta que me hice durante todas esas noches de aislamiento”.

Yuliana había estado fuera del país por espacio de dos meses, por cuestiones de trabajo, pues labora como administradora de una empresa de cosméticos, lo que la obliga a viajar entre Colombia y España, con frecuencia.

“Yo había planeado reencontrarme con mis familiares en medio de abrazos, pero al llegar al aeropuerto de Bogotá, las autoridades me hicieron la prueba y también me dieron las indicaciones sobre los protocolos de aislamiento que debíamos cumplir al llegar a nuestros lugares de destino”, indicó.

Al llegar a su casa, el 22 de marzo, fue confinada en la casa de sus padres en las afueras del municipio de Sahagún. “Pues me encerraron y luego mis papás cerraron toda la finca durante los días que fue necesario hasta que llegaron los funcionarios a realizar la segunda muestra que dio negativa. Igual mis padres y mis hermanos salieron negativo, gracias a Dios, para nosotros esta fue una pesadilla que ya pasó”, puntualiza Yuliana.

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