Universidad pide prudencia en sus trinos a Margarita de Francisco

La actriz, estudiante de Filosofía en la UNAD, insinuó en Twitter problemas de corrupción en la IES. El rector le envío una dura y respetuosa carta donde le pide valorar críticamente los hechos. Margarita Rosa de Francisco, quien también viene realizando un intenso activismo político, replicó trinos y acusaciones de hace dos años, sobre el rector Jaime Alberto Leal, mismas que fueron investigadas y archivadas por la Procuraduría General de la Nación.

Advertisements

La UNAD recurrió a la carta abierta en virtud de la enorme diferencia que hay entre los más de dos millones de seguidores que tiene De Francisco en su cuenta de Twitter contra los 170 mil estudiantes que tiene ésta, que es la universidad con más estudiantes en el país.

“Usted, como influenciadora debe dimensionar que una simple y aparentemente inocente pregunta suya tiene un efecto demoledor (positiva o negativamente) en el imaginario de sus seguidores, pues estos se quedan con sus trinos, no con las réplicas, ni con el constitucional derecho a respuesta y equidad en la difusión que todos tenemos en el mismo escenario virtual”, le dice Leal.

Asimismo le dice a la influenciadora de redes “usted tiene el coraje de describirse en su perfil de Twitter como “desubicada del todo”, en una posición personal absolutamente respetable, mas, también con todo el respeto le digo, no es posible que su visión escéptica y descreída frente a muchas realidades desoriente, en el caso de la UNAD, a sus propios seguidores, a la opinión pública y a otros miembros de la Comunidad Unadista”.

El siguiente es el texto de la comunicación, titulada “A propósito de sus trinos, una carta abierta a Margarita Rosa de Francisco”:

Respetada Margarita Rosa,

Como en distintas oportunidades, en su cuenta de Twitter, usted ha hecho preguntas, afirmaciones e insinuaciones que cuestionan la honorabilidad y rectitud de mi conducta personal, así como de la altura ética de mi responsabilidad como rector de la UNAD, con afectaciones directas o indirectas a nuestra comunidad educativa, me permito, adicionalmente a mi respuesta por la mencionada red,  hacer esta reflexión pública en su carácter de gran influenciadora social, personaje de la farándula, de los medios de comunicación, las redes, activista en política y, en particular, estudiante de Filosofía de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD.

Lo hago, además, porque a pesar de haber dado las debidas respuestas documentadas que deberían clarificar sus dudas, usted se sigue refiriendo a mí como si mi actuar fuese salpicado de conductas ilegales llegando también a sugerir prácticas de corrupción en la UNAD por fuera de todo contexto jurídico y temporal, en procesos que, analizados por diferentes entes de control y organismos de la justicia colombiana, han sido archivados por carencia de vicio alguno.

La Universidad es una organización humana y, como tal, como cualquier otra institución de educación superior, tiene errores, pero en el caso de la UNAD tenga la certeza que absolutamente ninguno de estos responde a negligencia, a corrupción o a traición de los sagrados principios de la educación como promotora de valores.

El alcance de sus trinos (más de 2 millones de seguidores), supera en mucho la población a la que podemos llegar en redes, pese a que, por nuestra calidad, compromiso, e impacto con las comunidades somos la Universidad más grande del país, con más de 170 mil estudiantes.

Por ello me permito suscribir esta Carta Abierta, publicable por todos los medios posibles, para que la opinión pública no caiga en equívocos sobre mi actuar a lo largo de 35 años como un miembro politécnico y nunca politiquero y, menos aún, clientelista, como erróneamente se ha querido presentar.

Usted, como conocedora de la dinámica de los medios de comunicación, bien sabe que unas premisas elementales del ejercicio informativo (así éste se dé en redes sociales), son: brindar información confiable (verídica), completa y contrastable. Usted ha recurrido a publicaciones de hace dos años, mucho antes de que las investigaciones en mi contra me absolvieran, para traerlas ahora como si fuera algo novedoso y revolver las aguas. También valdría hacer un responsable ejercicio de indagación de quiénes son sus fuentes, cuáles han sido sus vínculos con la UNAD y por qué varias de éstas personas salieron por la puerta de atrás  de la Institución.

Usted, como influenciadora debe dimensionar que una simple y aparentemente inocente pregunta suya tiene un efecto demoledor (positiva o negativamente) en el imaginario de sus seguidores, pues estos se quedan con sus trinos, no con las réplicas, ni con el constitucional derecho a respuesta y equidad en la difusión que todos tenemos en el mismo escenario virtual.

Y usted como colombiana, tan afecta que ha mostrado ser para defender los intereses de la Patria, vale recordar que su consciente o inconsciente forma de crear imaginarios y estigmatizarnos golpea el orgullo y la estima de las familias de miles de compatriotas, muchos de ellos en campos y municipios muy apartados, que si no fuera por la UNAD difícilmente tendrían oportunidad de crecer social y profesionalmente.

Margarita Rosa, usted tiene el coraje de describirse en su perfil de Twitter como “desubicada del todo”, en una posición personal absolutamente respetable, mas, también con todo el respeto le digo, no es posible que su visión escéptica y descreída frente a muchas realidades desoriente, en el caso de la UNAD, a sus propios seguidores, a la opinión pública y a otros miembros de la Comunidad Unadista.

La filosofía enseña a dudar y a cuestionar, pero nunca, siquiera, a realizar acciones que afecten la dignidad de personas y organizaciones. En la UNAD buscamos enseñar a actuar con prudencia, que es un aparente pequeño acto, pero gigante en ética.

Le recuerdo que usted como estudiante Unadista, y tal y como lo contempla el Reglamento del Estudiante aceptó cuando se matriculó en nuestra institución, que tiene el derecho a “expresar y discutir ideas dentro del orden y el respeto a las personas y a la institución”. Pero también, dice la norma, tiene el deber de “hacer uso ético y responsable de la información”.

Usted, al igual que sus miles de compañeros en los programas de pregrado y posgrado que ofertamos, tiene todo el derecho a expresar, de forma argumentada, sus discrepancias y juicios, pero siempre acompañados del deber moral y ético, al igual que a participar democráticamente para ser representante estudiantil; sería un honor contar con usted en cualquiera de dichas representaciones.

Tanto esta rectoría, así como todos los directivos de la UNAD, sus profesores del pregrado de Filosofía, programa al que orgullosamente usted pertenece, así como los distintos canales institucionales, siempre hemos estado atentos a responder, dentro del debido proceso y conducto regular, cualquier inquietud suya y de nuestros miles de estudiantes dentro y fuera del país.

Compartir en

Comments are closed.