Violencia y corrupción herencia hispana

Violencia y corrupción herencias malditas legadas por la conquista y el colonialismo imperial español; en su propósito de expandir el capitalismo mercantilista. Cuenta el padre Bartolomé de las Casas que el conquistador entró a las tierras de lo que hoy es Colombia, con una cruz en la mano y la espada en la otra, dominando a sangre y fuego.

Las aborígenes embarazadas ante la ferocidad de las mesnadas conquistadoras; preferían provocarse abortos para no tener hijos bastardos y para que éstos; no padecieran los suplicios que ellas estaban padeciendo.

En fin, en este orden de barbarie, las primeras páginas de nuestra historia patria, fueron escritas con la inmolación, la sangre y los vejámenes sufridos por nuestros aborígenes; y hoy, sigue escribiéndose con inmune e imperturbable complacencia de todos; por acción u omisión; con otra sangre.

Las masacres de esos tiempos idos; hoy en otra versión; tienen macabra vigencia en Colombia; con el agravante ahora, de pretender restarle impacto, gravedad criminal y delincuencial; al denominarlas eufemísticamente: homicidios colectivos. Son masacres devastadoras de la vida humana, acompañadas de asesinatos sistemáticos de líderes sociales; y, todo esto sucede: “sin Dios, sin ley y sin Santa María”.

Aquí el que las hace no las paga”. Es adefesícamente como para entonar en medio de esta crisis humanitarias, el aparte de la canción ranchera: ” La vida no vale nada”; ( en Colombia) , o, para decir con el León de Greiff en el poema la Canción de Sergio Stepanky:
” Juego mi vida
cambio mi vida
de todas maneras
la llevo perdida”.

No sé si será amnesia, estupidez o complacencia, con las atrocidades cometidas durante el proceso de conquista y colonización; la sinrazón para homenajear a la reina Isabel la Católica y a Cristóbal Colón, al eternizar sus nombres “gloriosos” en dos importantes colegios de Montería. Y, hay más homenajes de esta índole en otras partes del país, especialmente en Bogotá.

Al profesor Fredy Gloria educador en el Colegio Isabel La Católica, le obsequié un voluminoso ejemplar de la vida y obra de la “joyita” Isabel La Católica, tan ” bondadosa” que según un embuste histórico empeñó sus joyas para ayudar al “pobre” Cristóbal Colón; el mismo que al lanzarse a la conquista de América exclamó: “El Oro, cual cosa maravillosa, quien quiera que lo posea es dueño de conseguir todo lo que desee. Con él hasta las ánimas pueden subir al cielo” ¡Qué vergüenza histórica! Realmente: ” Me saca la piedra”, al toparme con tanto despropósito.

Esto me retrotrae la comedia de Plauto, denominada LOS CAUTIVOS; donde el esclavo Lorarius encargado de vigilar a los demás esclavos les decía: “Un amo no se equivoca nunca; y hasta el mal que nos hace debemos encontrarlo bien”.
Aquí está retratada una gran parte de la población estúpida de Colombia.

Y, en lo atinente a la corrupción como legado macular hispano; el primer escándalo de ésta índole, tiene ocurrencia en Santa Fe de Bogotá, capital de la Nueva Granada, en el año 1602; había cumplido 64 años de fundada. Cuenta algún cronista que Santa Fe de Bogotá a esa fecha era una aldea tranquila, lluviosa, que titiritaba de frío. Fue acalorada, sorprendida y escandalizada con la pérdida de 5 mil pesos de la Corona española.

De ahí; y en todo el decurso de la historia de la administración pública en Colombia, la corrupción ha estado adherida a su funcionamiento; porque la ropa de gran parte de los funcionarios públicos de manejo, tienen bolsillos por todas partes. Se pasan por “el cuatro letras” a los presuntos inoperantes organismos de control y le hacen jugaditas a unos débiles partidos de oposición.

El extinto Alfredo Molano en el libro: CRÓNICA OCULTA DEL CONFLICTO; sostiene que la corrupción demerita la democracia y además dice: “La corrupción para mí es una vaina que tiene que ver fundamentalmente con la inexistencia de un partido de oposición”. Continúa afirmando: “Si, en un régimen donde hay un partido de oposición real al Establecimiento y que entre a jugar. Yo creo que la oposición controlaría mucho la corrupción”. Sigue diciendo como respondiendo a una entrevista: “Porque fíjese usted lo que hacen todos los organismos de control dentro del Estado: Fiscalía, Contraloría, Procuraduría y Defensoría del Pueblo. Es lo que debe hacer la oposición”; según Alfredo Molano.

Históricamente la patria ha cargado y sigue cargando el pesado fardo de violencia y corrupción; porque supuestamente están enraizadas en la propia médula de la llamada institucionalidad de la república de Colombia; donde es fácil presagiar un panorama que, con la suma de la pandemia, se presenta mucho más repleto de incertidumbres a granel.

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