¿Indecoro en la justicia o libre desarrollo de la personalidad?

Artículo de opinión de Jesús Fernández.

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En esta columna me referiré de forma breve y subjetiva acerca de la indispensabilidad del decoro, moralidad y respeto en la rama judicial, a propósito del escándalo suscitado involuntaria por la Jueza penal con Función de Control de Garantías Vivian Polanía, la cual la captaron en pantalla, fumando y con paños menores, acostada de forma folclórica en su cama durante el desarrollo de una Audiencia virtual.

Y es que la Jueza Ivian Polanía ya había estado en polémica antes por sus peculiares posters en Instagram y otras redes sociales, y ahora vuelve a estar en el ojo del huracán, pero esta vez no por su bien cuidada belleza o publicaciones cuestionables semidesnuda, sino por un video que se ha virilizado en redes sociales en la que durante una la antedicha Audiencia virtual fue descubierta en acciones que muchos no consideran acorde a sus funciones, puesto que un servidor público debe procurar guardar la buena imagen que hace parte del decoro y solemnidad de una Audiencia y dentro de cualquier ámbito jurídico en el que se surta protocolos solemnes en su desarrollo, aparte de que esas acciones crean inseguridad jurídica por cuanto hacen cuestionar la credibilidad y eficacia de la Justicia.

Claro está que todo paso tan rápido y de manera involuntaria. Pasa que mientras la juez decidía la libertad de determinado sujeto en Cúcuta, dejó la cámara encendida y fue captada fumando y en ropa interior, lo que ha generado cientos de críticas en redes sociales, unas en oposición, y otras defendiendo su Derecho al libre desarrollo de la personalidad.

Es preciso indicar que hay cibernautas que defienden a la togada, alegando que no es justo que la critiquen por su vida personal. Algunos la justifican diciendo que su profesión no debe cohibirla de sus hobbies o pasatiempos. Su vida profesional es una cosa, su vida personal es otra. Yo pienso que si bien cierto que la vida profesional no tiene nada que ver con lo que haga una persona en su espacio privado, debe existir una franja o limitante entre ambas. Que la vida profesional no choque con la vida personal.

Antes de exponer mi perspectiva, me gustaría recordarles queridos lectores, que cuando fue criticada por sus fotos en el pasado, la Jueza dijo que la cuenta de Instagram es un asunto de simple diversión que no va en contra de su ejercicio profesional. Algunos internautas también critican a la jurisconsulta por sus tatuajes y su estilo extrovertido y descomplicado para concebir su profesión, como si esas acciones de la vida privada fuera en contra vía con la vida pública y no pudieran ser asentidas. En mi opinión, creo en el derecho al libre desarrollo de la personalidad. Si ella es feliz siendo extrovertida y subiendo fotos en su canales digitales mientras no sea contenido de desnudez explicita, lo puede hacer porque es su cuenta y está ejerciendo libremente su libertad de expresión. Su vida personal en nada influye con su cargo de Jueza Penal Municipal.

Sin embargo a lo anterior, hay un pero… y es que en todo caso particular siempre hay un “pero”, su vida privada es privada, no hay duda en ello pero si ella quiere fumar, ingerir alcohol o estar en ropa interior dentro de su casa está en libertad de hacerlo, es su Derecho, pero debe cuidarse de los comentarios malintencionados. Que la capten en paños menores en plena audiencia da pie para infinidades de críticas y vituperios, positivos, negativos y neutros, pero siempre son más abundantes las críticas negativas, por tanto, como servidora de la justicia, debe procurar no dar pie a comentarios que afecten la integridad y buen nombre del aparato judicial.

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