Oportunidades perdidas y falta de visión

Por Arianna Córdoba Díaz. *Jefe de Programa de Comunicación Social – UNISINÚ

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Se dio por hecho que el Mundial de Fútbol de 1986 se realizaría en Colombia. Ya eso estaba “cantado” tanto así, que, al concluir la Copa Mundo de 1982, en España, se anunció en pantallas: “Nos vemos en Colombia 86”.

Pero no, no fue. El máximo torneo de fútbol que aglutina millones y millones de televidentes y una nada despreciable cifra de visitantes, turistas, amén de contar en nuestro territorio con las más encumbradas selecciones de balompié mundial, la posibilidad de ser anfitriones de un evento incomparable que genera cualquier cantidad de beneficios al país sede se perdió como agua entre las manos.

Esa única oportunidad que se había prácticamente concretado desde 1974 fue desperdiciada y quedó confirmado cuando Belisario Betancur, presidente de Colombia, anunció en octubre de 1982 que nuestro país renunciaba a ser sede del multitudinario torneo y calificó de extravagantes las exigencias de la Fifa.

Como contentillo, dijo que como Gabriel García Márquez se había ganado en ese año el Nobel de Literatura, ya teníamos con eso suficiente vitrina.

A principios del siglo pasado, Colombia terminó cediendo, o mejor, vendiendo Panamá, que era parte del territorio nacional. Un proceso político – económico que luego de muchos ires y venires concluyó con que Estados Unidos le dio a nuestro país 25 millones de dólares como indemnización por quedarse con el Istmo y el canal…

Colombia se quedó con los dólares, pero sin Panamá y sobre todo sin el lucrativo Canal, de no haber sido así, esos 25 millones de dólares se habrían multiplicado quizás por mil para provecho de nuestro país.

Hace pocos días, fue calificado como “mezquino” el hecho que el actual Gobierno colombiano le retirara el apoyo al exministro de Salud, Fernando Ruiz, como candidato para la dirección de la Organización Panamericana de la Salud; el argumento para no respaldar al candidato de Colombia es que él debía “compartir el enfoque y modelo de desarrollo para el sector que Gustavo Petro ha planteado”.

Ruiz, lamentó esta situación y expresó que “duele más que Colombia después de 120 años y con todos los reconocimientos en su historia de salud pública no tenga la posibilidad de dirigirla (la OPS). Casi era un derecho de país.” Ya el exministro, en representación de los colombianos, había logrado aglutinar el respaldo de más de 20 países para ocupar esta posición que nunca ha ostentado.

Estos tres hechos más allá de dar cuenta de mezquindad, terquedad o de generar desconcierto, evidencian una real falta de visión, de proyección.

En el caso del fallido mundial del 86 y del exministro Ruiz, se perdieron oportunidades de oro, y como dicen, las oportunidades son calvas, porque cuando se van, no hay por dónde agarrarlas ¿cuándo tendrá Colombia la posibilidad de ser anfitriona de la Copa Mundo y hacerse a los beneficios que eso implique? ¿Cuándo podrá volver a aspirar a dirigir la OPS con todas las posibilidades de ganar en la puja?

En el caso de Panamá, el Gobierno de turno pese a la oposición de los colombianos terminó entregando el Istmo que desde entonces es una gallinita de huevos de oro.

Que la mezquindad, la terquedad, los egoísmos y la falta de visión a futuro no se conviertan en el derrotero.

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