COP26. ¿Estamos a tiempo de salvar al planeta?

No debería ser motivo de burlas, mucho menos fuente de memes. Lo que se está definiendo en Glasgow, Reino Unido, es quizá una de las últimas oportunidades que tiene la humanidad, para garantizar su continuidad como especie.

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La Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP26, debería ser el centro de atención de todos quienes a conciencia habitamos la tierra, y deberíamos estar tan pendientes de lo que ahí se discute, como lo estamos del Mundial de Fútbol, los Juegos Olímpicos o Miss Universo.

No se trata solo de Colombia, menos de nuestro actual gobierno, ya que los presidentes van y vienen, pero todos tenemos que seguir compartiendo la misma tierra, esa que le vamos a heredar a nuestros hijos y nietos, pero si la seguimos destruyendo, ni los más poderosos del mundo tendrán a donde escapar.

Muchos son los compromisos asumidos por las naciones, algunos más ambiciosos que otros, pero no deja de ser preocupante el tema de los plazos, ya que el reloj nos sigue corriendo y el deterioro del medioambiente no da tregua.

Destaco el anuncio hecho por la comisión colombiana en la conferencia, respecto a adelantar para 2022 la meta propuesta para 2030, de declarar área protegida el 30% de su territorio. El compromiso contempla también que para el año entrante el 30% del mar territorial sea declarado área protegida.

Es igualmente importante la meta de reducir las emisiones de carbono en un 51% para 2030 y alcanzar la neutralidad para 2050, así como reducir a cero la deforestación ilegal y lograr la siembra de 180 millones de árboles en 2022.

Llama la atención la alianza entre Colombia, Ecuador, Panamá y Costa Rica, cuyas áreas marítimas protegidas conformarán el corredor ambiental más grande del planeta.

Aunque la COP26 ha sido objeto de críticas por diversos sectores, que irónicamente se sitúan en extremos a favor y en contra de la labor medioambiental, el balance hasta el momento ha sido muy positivo.

Si analizamos los acuerdos alcanzados hasta ahora, vemos que tanto las potencias mundiales, así como la Unión Europea y los considerados “países chicos”, están entendiendo que cada acción realizada en pro o en contra del medioambiente, sin importar su origen, nos afecta a todos.

Ejemplo de ello es el anuncio realizado conjuntamente por Alemania, Noruega y el Reino Unido, frente al desembolso de 33,5 millones de dólares, destinados a la protección de la amazonia colombiana.

Lo más importante es entender que la lucha contra el cambio climático no se gana solo desde estos grandes escenarios donde se reúnen los líderes mundiales, sino que las pequeñas acciones son las que al final inclinarán la balanza en favor del medioambiente, partiendo desde lo que hacemos en las ciudades, los barrios, las veredas, los colegios, y desde nuestros propios hogares, para reducir la huella de carbono.

Preguntémonos si vale la pena salvar al planeta, preguntémonos si aún estamos a tiempo y qué podemos hacer.

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