Guardianes de la verdad

Por: Arianna Córdoba Díaz. Jefe de Programa de Comunicación Social, UNISINÚ

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No es usual que los periodistas usurpemos el papel protagónico que los hechos cotidianos deben ocupar en nuestras agendas; sin embargo, en Colombia, hay dos fechas en las que nuestra condición de comunicadores nos lleva a estar “frente a las luminarias” y somos reconocidos: el 9 de Febrero para conmemorar la fundación del “Papel Periódico de Santafé de Bogotá” primer medio de comunicación en nuestro territorio y el 4 de agosto, ayer, en homenaje a otro precursor de la prensa, el prócer de la independencia Antonio Nariño.

Dos fechas especiales que nos deben llevar obligatoriamente a quienes ejercemos esta labor a una profunda reflexión sobre el impacto que nuestras acciones generan en la sociedad, especialmente en estos momentos en los que enfrentamos la posverdad (mentira emotiva que implica la distorsión deliberada de una realidad en la que priman las emociones y las creencias personales frente a los hechos objetivos) como un fenómeno globalizado que amenaza el bien más valioso que el periodista debe custodiar con celo: la verdad.

Los efectos de la posverdad han llevado a los comunicadores a duplicar esfuerzos para desmentir hechos que han provocado pánicos, catástrofes, odios, incertidumbre y que, finalmente han sembrado un letal manto de duda sobre todo lo que se vea, lea o escuche.

Pero desde nuestro quehacer no podemos desfallecer ante la desgastante acción de desmentir esa tonelada de noticias falsas que circulan a diario con lo que buscamos poner a salvo a la sociedad de sí misma; al contrario, poco a poco la población irá dando pasos para encontrar la realidad de los hechos e irá cerrando las puertas a la dañina posverdad; he aquí que tenemos una oportunidad de oro para dar cuenta de la labor real y el compromiso serio que asumen los comunicadores, que ahora más que nunca deberán buscar la verdad y así, tal cual, darla a conocer a las audiencias. Sin maquillar o manipular los hechos.

Desde la Universidad del Sinú – Elías Bechara Zainúm, hemos asumido el reto que nos imponen situaciones ya detalladas, así como la satisfacción de las necesidades que expresa la sociedad y que nos atañen. Vemos entonces con aliento, como el comunicador social es ahora un eje fundamental en el desarrollo y posicionamiento de toda organización.

Ahora, todos quieren tener a un comunicador responsable, eficaz, oportuno y honesto en sus filas, saben que es un poderoso aliado de toda organización; las condiciones del comunicador como tal no pueden ser extrapoladas o asignadas a otros profesionales que aunque puedan destacarse en áreas afines a la Comunicación Social, no poseen el sustento teórico o práctico para ejercer como debe ser las labores inherentes a esta disciplina –salvo algunas excepciones-

En concordancia con ello, desde nuestra institución no solo valoramos el sentido y ejercicio de los comunicadores, sino que formamos con los más altos estándares a los nuevos comunicadores, aquellos que habrán de sucedernos y que brillarán en el horizonte no solo con los conocimientos idóneos y pertinentes que se imparten en la academia, sino soportados en el legado de valores que destacan nuestra alma mater y que como sombras tutelares les acompañarán a lo largo de toda su vida.

Salud por todos los comunicadores y por las nuevas generaciones.

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