¿Hay un cartel del fútbol en Colombia?

Los carteles de los pañales, del papel higiénico, del azúcar y del cemento son solo algunos de los casos más recientes de acuerdos empresariales ilegales investigados por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), que les ha impuesto millonarias sanciones a las compañías y a personas naturales.

A estos casos ahora podría sumarse uno de un sector que parece poco común para las competencias de la SIC: el del fútbol profesional. Hace unos días, la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) denunció ante la SIC a los 36 clubes del rentado nacional, a Colfútbol y a la Dimayor por “prácticas anticompetitivas en el mercado de los futbolistas”, lo que habría constituido una cartelización.

Este no es un tema nuevo en el mundo del fútbol. Es un secreto a voces que muchos clubes se ponen de acuerdo para no contratar a determinado jugador que no haya salido en buenos términos con un equipo. Una especie de ‘lista negra’ que obliga de cierta manera al jugador a permanecer vinculado donde no quiere o le han incumplido. Pero nunca se había llegado a una denuncia formal como la que hace ahora Acolfutpro.

Lo llamativo del caso es que el abogado del gremio de futbolistas es Jairo Rubio, exsuperintendente de Industria y Comercio, quien tiene más claro que nadie las normativas respecto al libre mercado. “La denuncia se hace bajo el esquema de que la libre competencia también aplica para un sector económico como el fútbol”, dice.

El representante de Acolfutpro, Carlos González Puche, es optimista respecto al futuro de esta acusación, pues asegura que a lo largo de varios años han recopilado muchos casos que evidencian la cartelización y conductas irregulares en el mercado del fútbol colombiano. Aunque no quiso entregar detalles de la denuncia por la reserva sumarial, recordó que muchos casos se han conocido de propia voz de los futbolistas afectados, quienes dan fe de que al parecer sí existe el cartel del fútbol. Al cierre de esta edición, se esperaba el pronunciamiento de la Dimayor.

“Tuve que pagar para volver”: En 2011, con apenas 21 años, parecía extraño que Rafael Pérez, un prometedor defensor central cartagenero, decidiera marcharse al fútbol chino poco tiempo después de su debut en primera división en Colombia.

¿La razón? El defensor afirma que tuvo que irse a ese destino por un veto, producto de varios incidentes con el fallecido Rodrigo Rendón, quien era el máximo accionista del Real Cartagena. Dice que para volver a la liga colombiana, dos años después, tuvo que pagar una millonaria suma.

Rafael Pérez

“Cuando vuelvo de China me encuentro con que el DIM me quiere contratar, pero Rodrigo Rendón me dice que le tengo que dar un dinero para volver a jugar en el fútbol colombiano. Me entristece, pero tengo que ceder porque mi sueño siempre fue jugar en un equipo como Medellín. Tuve que ceder muchas cosas”, denunció el jugador casi diez años después de los hechos, dado que ahora vive un buen presente en Talleres de Córdoba, en Argentina.

Pérez precisó que fue presionado para pagar 100 millones de pesos que le ofreció el club antioqueño a su llegada. De no haberlo hecho, asegura, no se hubiera podido dar su traspaso.

“Como en la época de la esclavitud”: En enero de este año, el defensor Jermein Peña renunció al Unión Magdalena después de que el club no volviera a pagarle la totalidad de su salario, dado que por la pandemia se lo bajaron en 50 por ciento.

Al haber tenido un buen desempeño en el torneo de ascenso, el central de 21 años comenzó a ser pretendido por varios clubes de primera división. Incluso se daba por hecho su llegada a un grande de Medellín.

Jermein Peña

Sin embargo, tras renunciar, el Unión envió una carta a todos los dirigentes de la Dimayor diciendo que el jugador tenía contrato vigente, a pesar de su argumentada renuncia. En el equipo samario decían que “empresarios inescrupulosos” hacen que los jugadores renuncien para “ubicarlos en cualquier club del país, ofreciéndoles todo tipo de prebendas”.

En medio de la controversia, el jugador dio a conocer cómo Eduardo Dávila, histórico y polémico propietario del Unión Magdalena, presionaba al jugador para quedarse en el equipo diciéndole que se quedaría sin jugar. “Lamentarás tu decisión, pues no podrás jugar hasta que no cumplas tu contrato”, le escribió.

“Como en la época de la esclavitud, los futbolistas no pueden terminar sus vínculos, con razones válidas, porque algunos dueños y dirigentes consideran que siguen siendo de su propiedad y son incluidos en listas negras”, dicen en Acolfutpro.

Finalmente, Peña no firmó con ningún equipo en Colombia, pese al interés de un par de históricos del campeonato local. Terminó jugando este año en el modesto Deportes Magallanes, de segunda división de Chile, un destino extraño para un jugador joven, con buenas condiciones y proyección.

El contrato de la vergüenza: En 2013, el caso de Jhonny Ramírez evidenció una práctica que al parecer es común entre varios equipos. Para ese entonces, el volante antioqueño buscaba unirse a Millonarios, sin embargo Boyacá Chicó, equipo que decía tener vínculo con el jugador, no lo dejaba negociar directamente con los de Bogotá.

Jhonny Ramírez

En medio de la disputa, fue publicado el contrato del jugador, que más allá de las incongruencias en las fechas, decía que el pretendido mediocampista ganaba solo 515.000 pesos, equivalente al salario mínimo en ese entonces.

No es que el jugador devengara esa cifra; ningún jugador en Colombia, por humilde que sea el equipo, gana eso. Pero algunos clubes establecen esas cifras para cotización de salud y pensión, a pesar de que eso puede ser considerado fraude, explican en Acolfutpro.

El propio Ramírez reconoció la situación, “uno firma un contrato por el salario mínimo, pero recibe otro valor. Yo era consciente de lo que hacía”, dijo, aunque no reveló el valor real de lo que percibía.

“Chicó recibió de Millonarios una cifra de 150 millones de pesos por mi préstamo y no recibí el porcentaje que me correspondía, el 8 por ciento”. Por esa razón, el jugador negoció directamente con Millonarios, hecho que fue demandado por Chicó, lo que tuvo al futbolista sin jugar algunas fechas.

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