La hora es ahora

Artículo de opinión de: Horacio Garnica.

Se presagia un inminente y agradable ambiente de cambio institucional en el Estado colombiano; el cual pende de la Unidad Electoral de los Movimientos y Partidos Alternativos al sobreponerse a las diferencias; diferencias que de ninguna manera impiden “unirse en torno a lo fundamental”; y, lo fundamental en la hora de ahora es: que esta unidad con el apoyo de otras afinidades políticas, elija al próximo presidente de Colombia y a un Congreso de la República en 2022, que no se parezca al actual.

Es un imperativo categórico la susodicha Unidad Electoral; es un clamor; la cual depende sólo de la voluntad de los integrantes de la Coalición de la Esperanza y de la Coalición del Pacto Histórico; que, de seguro, al pensar de que otra República de Colombia es Posible; procederán inicialmente y cuanto antes; a constituir una sola coalición que fusionando las dos denominaciones; bien puede llamarse: COALICIÓN HISTÓRICA DE LA ESPERANZA.

La COALICIÓN HISTÓRICA DE LA ESPERANZA, que en realidad sería la esperanza histórica de una mejor Colombia; ojalá no se quede en un clamor frustrado y desatendido por quienes tienen la potestad de conformarla. ¡Tienen la palabra!

En el año 2018, en la segunda vuelta de la elección presidencial; sin Unidad Electoral Alternativa; el candidato Gustavo Petro obtuvo 8.040.449 votos impolutos; y, el otro candidato que es precisamente el actual presidente de Colombia obtuvo 10.398.689 votos; con el apoyo de todos los Partidos que siempre han gobernado en Colombia, con el apoyo de los que votaron en blanco y con todas las ayudas habidas y por haber.

En esa ocasión hubo un asomo de un triunfo presidencial anunciado para el año 2022, triunfo que puede dilapidarse si se mantienen las dos coaliciones conocidas. Ojalá los conspicuos dirigentes alternativas encuentren con la lámpara de Aladino, la luz que los ilumine para que la COALICIÓN HISTÓRICA DE LA ESPERANZA no sea una simple quimera. Y, que ésta sea el motor no sólo para elegir presidente de Colombia, sino también para elegir a un auténtico congreso de la república, que haga honor a la democracia representativa.

De producirse el milagro político de la Unidad Electoral Alternativa; este hecho sería una fortaleza para afrontar el sartal de riesgos electorales ampliamente conocidos e identificados por la Misión de Observación Electoral MOE. Riesgos electorales que enrarecen la llamada democracia colombiana. Donde el fraude electoral siempre es un potencial riesgo, que data en la historia política de Colombia desde hace 114 años.

No sé si sería el primer fraude; el fraude electoral de 1904 ” conocido como fraude de Padilla, orquestado por el gobierno de José Manuel Marroquín, con las falsedades de las elecciones en la Guajira para elegir como Presidente a Rafael Reyes y derrotar a Joaquín F. Vélez Villamil. El fraude se consumó y Rafael Reyes fue elegido Presidente.

Bien sonado fue el fraude de 1970 durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, cuando se enfrentaron electoralmente Misael Pastrana Borrero y el General Gustavo Rojas Pinilla. “En la noche del conteo de votos, Rojas Pilla llevaba 1.117.902 votos, mientras que Misael Pastrana acumulaba 1.096.140 y la tendencia parecía indicar la victoria del general. Misael Pastrana logró la presidencia por más de 100 votos, lo que fue inmediatamente tomado como un fraude electoral”.

Fraude que inició con la orden presidencial del presidente Lleras, al ordenar la suspensión de las transmisiones de los resultados por la radio, acompañada esta orden con el decreto de toque de queda en todo el país, para que al otro día Misael Pastrana Borrero fungiera como presidente electo, gracias al presidente Lleras Restrepo y el famoso “Tigrillo Noriega”. El fraude electoral es una mácula en la historia política colombiana. Tener la dignidad de ser presidente de Colombia de manera tan indigna, es un histórico adefesio.

Hay muchos más fraudes electoral y presuntamente de más reciente ocurrencia. Pero como dice en uno de sus apartes una conocidísima canción: ” QUE LO DIGA OTRO YO NO”. Pero la gente los intuye, los conoce y los comenta. Y, la COALICIÓN HISTÓRICA DE LA ESPERANZA, tiene que estar: “OJO PELAO”.

Muchísima gente en Colombia está a la expectativa de lo que pueda ocurrir con los diálogos (si es que los hay) entre LA COALICIÓN DEL PACTO HISTÓRICO Y LA COALICIÓN DE LA ESPERANZA; y lo que se espera casi como una exigencia es el anuncio de la constitución de LA GRAN COALICIÓN HISTÓRICA DE LA ESPERANZA. Que es lo mismo que la esperanza histórica de una mejor Colombia.

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