‘Madres de los ocho jóvenes quemados en Soacha están amenazadas de muertes’

Las víctimas mortales del incendio en la estación de Policía de San Mateo, en el municipio de Soacha, el pasado 4 de septiembre, fueron ocho y no nueve, como lo denunció públicamente el 10 de noviembre el concejal Diego Sanguino. Así lo aseguró el mismo día de la denuncia el coronel César Ovidio Castro Guerrero, comandante del Departamento de Policía de Cundinamarca, quien también aprovechó para comunicar que ya se están adelantando investigaciones en el interior de la institución a raíz de lo sucedido.

La Policía también aseguró que dos jóvenes de los que estaban recluidos en la estación el día del fatídico suceso continúan en tratamiento médico y, uno más, recuperándose en el hospital. Según la institución, el fallecimiento de los ochos jóvenes se dio luego de que, en protesta por no permitirles visitas de sus familias, algunos de los reclusos quemaron los colchones, con el fin de comenzar un motín, pero desencadenaron un incendio.

En contraste con la versión de las autoridades están las declaraciones de Diego Cancino, el cabildante del partido Alianza Verde, quien, durante la mañana de este 11 de noviembre, dio una entrevista a RCN Radio sobre el tema que hoy está bajo la lupa de los medios de comunicación.

“En los hospitales donde fueron remitidos los jóvenes nos dijeron que había gasolina en el cuerpo de los muchachos”, aseguró Cancino. Según él, si bien los detenidos quemaron los colchones, en señal de protesta para que las autoridades permitieran el ingreso de sus familiares, hay serios indicios de que fueron los uniformados quienes acrecentaron el fuego.

Pero lo sucedido no se queda ahí. De acuerdo con algunas familiares de las víctimas, que han dado declaraciones a los medios de comunicación, pero sin identificarse por cuestión de seguridad, “les imploramos a la Policía que nos dejaran entrar para apagar el incendio, que dejaran salir a los muchachos, pero no quisieron. Cuando por fin entramos con extintores era demasiado tarde”.

“Había más de 20 uniformados, y ninguno hizo nada para ayudarlos, para que no se quemaran. Cruzaron sus brazos y dejaron que el fuego se propagara”, afirmó una madre que perdió a su hijo en un testimonio recopilado por el Concejal.

En otra de las declaraciones de los familiares de las víctimas del incendio, se asegura que “ese día nos echaron gas pimienta a quienes tratamos de romper las ventanas”, razón por la que el cabildante pidió a la Procuraduría que le haga seguimiento especial al caso.

Las familias están amenazadas de muerte (…). Parece que esta es una práctica sistemática en Cundinamarca

Conforme con Diego Cancino, la razón por la que la “masacre”, producto de una “hoguera humana ocasionada por la Policía”, no se había denunciado es porque, tras lo ocurrido, las familiares de las víctimas han recibido amenazas. “Les daba miedo hablar”, explica el concejal.

“Las familias están amenazadas de muerte (…). Parece que esta es una práctica sistemática en Cundinamarca, amenazar a los testigos del abuso policial para que no denuncien”, afirmó.

Tras las denuncias de Cancino, el Comando de Policía de Cundinamarca, al que el cabildante le pide “no lavarse las manos”, afirmó que se pidió al CTI de la Fiscalía que hiciera su investigación. Hasta el momento, la Procuraduría Nacional de la Nación no ha tomado papel en lo ocurrido.

El día de la denuncia pública

Concejal de Bogotá Diego Cancino, del partido Alianza Verde. (Concejo de Bogotá)Concejal de Bogotá Diego Cancino, del partido Alianza Verde. (Concejo de Bogotá)

Durante la mañana del 10 de noviembre, Diego Cancino, concejal de Bogotá por el partido Alianza Verde, denunciólo que llamó una h en la estación de Policía de San Mateo, en el municipio de Soacha, el pasado 4 de septiembre. Según el cabildante, producto de un incendio en el recinto, “intensificado”, al parecer, por un policía, murieron nueve jóvenes.

La denuncia pública la realizó a través de su cuenta en Twitter, donde publicó dos videos con imágenes de los hechos, en los que explica lo sucedido cinco días antes de las protestas en Bogotá, a raíz del presunto homicidio del abogado Javier Ordóñez, en las que murieron diez jóvenes, y que Indepaz documenta como una masacre perpetrada por miembros de la Policía.

Conforme con Cancino, el 4 de septiembre, a eso de las 11 a.m., alrededor de 20 familias fueron a visitar a la misma cantidad de jóvenes que permanecían en la estación de Policía. No obstante, las autoridades les impidieron ver a los detenidos, a quienes, “días previos los estaban torturando, maltratando, no les daban de comer”, según el Concejal.

Pero lo más grave, dice Cancino, fue que entre la 1:30 y las 2 p.m. de ese día se generó un incendio porque uno de los jóvenes prendió fuego a una cobija. Las llamas, según el cabildante, se intensificaron por medio de un artefacto que, al parecer, “fue impulsado por un policía”.

infobae-image

“Los policías salieron y dejaron a los chicos encerrados. No dejaban entrar a nadie, los extintores no los dejaron usar, los chicos se quemaron”, afirmó Diego Cancino en el video, en el que agregó:

Los familiares estaban desesperados, no dejaban entrar a nadie, dejaron prender en llamas a los muchachos. Uno murió ese día y los otros los días siguientes por quemaduras mortales

Por medio de los videos, el Concejal pidió a la Fiscalía que investigue el hecho y se refirió a lo sucedido como “criminalidad policial”.

Compartir en

Comments are closed.