Percepción sobre el nuevo mando presidencial

Artículo de opinión de: Jesús Fernández Dix.

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Hay un nuevo mando presidencial en nuestro País en cabeza de Gustavo Petro, una nueva era de cambio que todos, con o sin nervios, esperamos ver luego de su emotivo discurso el día de ayer 7 de agosto hogaño.

Habida cuenta de que su posesión fue precisamente el 7 de agosto, vale la pena recordar que fue es un día en el que particularmente se celebra la batalla de Boyacá por lo que es un día muy especial para todo el conglomerado Nacional y motivo de despampanante celebración.

Por otro lado, debo decir que, desde mi punto de vista, la toma de posesión del nuevo presidente Gustavo Petro Urrego fue un acto protocolario trascendental que marca un hito en la historia del país al ser el primer presidente de izquierda en tomar posesión del más alto cargo e importante cargo administrativo y claro, no podía faltar el juramento ante Dios, el pueblo y el congreso de cumplir fielmente con la constitución y la ley y además un acto muy destacado que fue el de la primera de orden del nuevo presidente, la cual consistió nada más y nada menos que el de hacer que le trajeran la espada de Bolívar que Duque había negado supuestamente por razones de seguridad.

Ahora bien, con relación al destino del país a partir de la posesión, se escuchan rumores y vejámenes de los escépticos y pesimistas, específicamente en torno a cómo será la forma de liderazgo presidencial, las ventajas y desventajas de este nuevo Gobierno, las relaciones publicas internacionales, las gestiones en las áreas socioeconómicas, políticas, culturales y educativas y las expectativas respecto a las promesas enunciadas en campañas que muchos, con instada paciencia, esperamos, por una mejor Colombia.

Sin duda este nuevo Gobierno dará mucho de qué hablar, no importa que tan proactiva y beneficiosa sea la gestión presidencial del mandatario electo, siempre van a existir críticas y señalamientos por el más mínimo detalle.

Situación que no debería ser así, toda vez que estamos en la misma embarcación y por tanto lo que todos deberíamos hacer es desear con optimismo que el nuevo presidente dirija con altura, dedicación y rectitud los designios y provechos fundamentales y colectivos de la patria. El propósito por el que posesiono el nuevo presidente es para velar y garantizar la protección de los derechos e intereses de toda la ciudadanía, no de unos cuantos.

No obstante lo anterior, hay quienes sienten cierto temor por la forma en que el nuevo presidente electo llevara las riendas del gobierno.

Lo cierto es que el nuevo mandatario, representando la Unidad de la Nación y sus intereses esenciales dentro del estado Social de Derecho que nos rige, debe ejercer como Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa de la manera mas integra e igualitaria posible tal como ya lo ha demostrado en anteriores reuniones y celebraciones solemnes al tener como invitados a miembros del campesinado, grupos indígenas, personas víctimas del conflicto armado, entre otros grupos no tan favorecidos y estoy convencido, que él y su gabinete de confianza buscaran las mejores formas de ejercer sus funciones constitucionales y legales, dentro del marco de la carta magna y el bloque de constitucionalidad, representando y respetando en todo momento los derechos e intereses individuales y colectivos dentro del territorio, explorando por ende las mejores decisiones ejecutivas dentro de su potestad, que beneficien a toda la población Colombiana.

Está claro que el nuevo mandatario no solucionará los problemas del país de la noche a la mañana, como tampoco hará por arte de magia que los grupos armados subversivos cesen el fuego de buenas a primeras. No es asi, y los que piensan de esa manera están muy equivocados.

El nuevo presidente no se posesiono para hacer encantamientos sino para buscar formas diplomáticas en aras a reestablecer el orden, procurar la protección y garantía de los derechos humanos y colectivos de todos los Colombianos, dentro del marco que le permite la constitución y la ley.

Seria estrafalario pensar que un presidente será el encargado de envolver a todos los gobernados en una manta invisible de paz y armonía. Ya había mencionado antes que la paz no solo es responsable del Estado sino de todos nosotros.

Así las cosas, en síntesis sostengo en expresar que el nuevo mando representa más que todos los intereses de la Nación, los principios generales que sirvieron para erigir la constitución que tenemos hoy en día.

Por tanto, les digo a personas alarmistas que no es conducente ni sensato pensar que Colombia será una nueva Cuba o Venezuela, por cuanto ambos países tienen políticamente formas de gobiernos distintas a las de acá. No es comunismo, no es castrochavismo, esas ideas absurdas no se asemejan al sentir, al ideal altruista de la nueva administración Nacional.

Seamos conscientes en que Colombia puede y será mejor si el mandatario, todo su gabinete y delegados asignados y en especial toda la ciudadanía ponemos de nuestra parte con el objetivo de cumplir y hacer cumplir los preceptos plasmados en nuestra norma de normas.

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