Primero de mayo: Día internacional del trabajo

Artículo de opinión de : Horacio Garnica.

Horacio Garnica. Columnista de Río Noticias.

La ejecución de unos enhiestos y valientes obreros de Chicago, cinceló con la propia muerte y para siempre y con letras indelebles de sangre en el calendario rojo, el día primero de mayo, DÍA INTERNACIONAL DEL TRABAJO.

Condenados a la horca por la osadía y la epopéyica idea de levantar la bandera de 8 horas de trabajo, 8 horas de estudio y 8 horas de descanso. Ese fue su único delito, defender al trabajador y hacerle frente a la voracidad de la explotación del capitalismo, amparado en una justicia abyecta a sus designios no sólo económicos, sino también crueles y criminales.

José Martí, sobre este macabro acontecimiento, lacónicamente relata como los ahorcaron: “Salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro. Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el de Parsons. Engel hace un chiste a propósito de su capucha. Spies grita:

  • la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora-.
    Les bajan las capuchas luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable”.

Uno de los condenados a la horca al escuchar la macabra sentencia se suicidó, y otros 3 fueron condenados a cadena perpetua; se saciaron con saña cruel contra ellos, como para escarmentar a los demás. Ellos son mártires apolíneos; nos legaron con sus vidas asesinadas, con el suicidio y con el padecimiento de la cadena perpetua, el primero de mayo, como un día singular, universal e inmarcesible en la memoria siempre viva e inconforme de los trabajadores del mundo y de quienes luchan por acceder a un trabajo con la debida y especial protección de los Estados del orbe.

Cada año se conmemora y celebra la efeméride antes descrita y ocurrida en Chicago el primero de mayo de 1886. Es conmemoración porque se recuerda siempre como un reverente homenaje póstumo a unos valientes, leales y nunca genuflexos trabajadores; es celebración porque se celebra el coraje, la enjundia y el ejemplo de lucha en contra de la voracidad del capitalismo en detrimento de las condiciones de vida y de trabajo y la lucha por las tres 8 horas; reconocidas posteriormente en otros tiempos y a través de otras férreas luchas.

Hoy primero de mayo de la presente anualidad, es preciso conmemorar y celebrar de otra forma este día memorable; así lo ha impuesto la potencial “autoridad de la muerte” representada en el coronavirus y la COVID 19, que además acarreará una futura y preocupante taxonomía de consecuencias neoliberales tan letales y guardando las proporciones peores, como la misma COVID 19 porque se extenderá en el tiempo más allá de la duración de la pandemia. Sólo basta con imaginarse, lo que se está imaginando y pensando el ministro de Hacienda con la anuencia del Presidente de la República. ¿Imagínense cómo será la amarrada del cinturón después de la pandemia? Hoy, de manera omnímoda al presidente de la república, se le escucha hablando de millones y billones de pesos, de dólares y no sé si de euros, de recursos tomados de los entes territoriales, y de aquí y de allá.

Francamente me parece que está situación debe por lo menos preocuparnos y asustarnos, porque seremos “los paga pato” de todo esto. Y, en este primero de mayo y en los días posteriores, debe reflexionarse sobre el manejo económico del coronavirus COVID 19, porque los médicos siguen haciendo los reclamos conocidos y los NECESITADOS que son muchos, siguen reclamando comida, entregada de manera insuficiente y con sobrecostos y ojalá no preferencialmente donde los mandatarios obtuvieron buena votación. Los grandes empresarios, los medianos y pequeños; los comerciantes y campesinos también reclaman ayudas económicas y facilidades bancarias.; en estas condiciones se avizora una gran crisis económica y social, en consecuencia, un gris panorama laboral.

De todo esto es pertinente advertir en este primero de mayo, sin las grandes Marchas, sin las consignas de denuncias y reclamos, sin la variedad de hombres y mujeres caminando y cargando sus insatisfacciones y sin los fervorosos discursos acompañados de aplausos alegres y de consentimiento con la facundia y elocuencia del orador de turno.

Otro primero de mayo vendrá para conmemorarlo y celebrarlo como siempre y por siempre mientras existan trabajadores y trabajadoras, y poder estrechar la mano del otro, abrazarlo y contagiarlo del fervor de seguir luchando por un nuevo PAÍS, una nueva NACIÓN y una nueva REPÚBLICA.

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