Recesión educativa en tiempos de pandemia

Las clases en colegios y universidades de toda Colombia, se han visto afectados por la emergencia mundial del Covid-19. Es por eso, que el Gobierno Nacional, optó por continuar la implementación del calendario académico a través de la virtualidad. Y muchos se preguntarán: ¿Qué ha pasado después de 4 meses de educación virtual?

Es importante aclarar que, la clave para definir la Educación Online, parte de una concepción pedagógica que se apoya en las Tecnologías de la Información y Comunicación(Tic’s) pero, ante este nuevo reto impuesto por el Ministerio de Educación, en el cual ya llevamos 4 meses incursionando, sigue sobresaliendo el mismo interrogante, que nos planteamos cuando inició esta travesía: ¿Estamos preparados los docentes, estudiantes y padres de familia para afrontar este desafío? y se le suma el nuevo interrogante: ¿Ya nos adaptamos a este nuevo modelo de educación?  A juicio personal, sigo diciendo no. El principal error es que se sigue intentando adaptar una clase tradicional a una Online, pese que las estructuras y lógicas son distintas.

Las clases virtuales, son un desafío que ha puesto en jaque, la abismal desigualdad social que existe en la educación, entre el sector urbana y rural, incluso, un problema en el sector   urbano donde se ha puesto en evidencia la poca accesibilidad a herramientas tecnológicas en estudiantes de estratos 1 y 2; sin embargo, a pesar del tiempo transcurrido y de ver las necesidades que afrontamos en la educación virtual, siguen latentes las vicisitudes  y parece ser, que ya se hizo costumbre el conocer la realidad y: “esperar a ver qué pasa”. Entiéndase bien, que una clase virtual no es mandar actividades en Word, PDF, PPT, videos de Youtube y audios, eso de aprendizaje virtual, nada tiene; Y no es un problema del docente, muchos menos del estudiante, porque nadie estaba preparado para afrontar dicha situación.

No se puede juzgar al Maestro, por acoplarse a este nuevo reto, tampoco saturar a los estudiantes y someterlos a presión psicológica con tantos trabajos, entendamos que ambos, están haciendo el esfuerzo y empeño, para que, a través del mundo virtual, no queden con vacíos académicos. Sabemos que es vital, la flexibilidad en estos momentos a la hora de impartir conocimiento y sobre todo que esto es un trabajo en equipo de docente, estudiantes y padres de familia; Quizás de esta manera, puedan valorar el trabajo que realizan los Maestros todos los días, porque es muy fácil, opinar desde lo que se ve de un lado de la ventana, pero otra muy diferente, opinar, desde la experiencia, porque es cierto el refrán que dice: “Uno no se gana el cartón en una rifa o en una bolsa de papitas”, ese título, se sufre, se llora, se gana con sacrificio y valentía, porque no he conocido el primer docente, que sea hijo de la clase pudiente, y siendo de esta manera, saquen ustedes sus propias conclusiones, de todo el esfuerzo que hay detrás de un título profesional de “Licenciado en”, pero aún hay personas, que se engrandecen al decir: “Ese profesor tiene cara de no saber nada” “Ese profesor, no tiene las capacidades para ser docente” entre otras cosas y no quiere decir, no, en ningún momento, quiere decir que todos los docentes, seamos buenos profesionales o que no nos equivoquemos y me incluyo, porque soy humano antes de docente, eso nadie lo podrá cambiar.

Pero es triste como aún después de levantar nuestra voz de protesta en estos 4 meses de trabajo virtual, seguimos escuchando aseveraciones como: “Es que mi hijo no está aprendiendo nada bueno en esas clases en el computador” pero, es que pretender que los estudiantes van a lograr los mismos niveles de aprendizaje bajo la estructura inicialmente planificada, es mentirnos a nosotros mismos. Dificultades existen, a decir verdad, muchas y para nadie es un secreto, más aún para los involucrados en el sector de la educación.

Detrás de cada maestro, profesor, docente, como quieran llamarlo, hay un ser, que vive, que siente, tiene familia y que además, forma para toda la vida a través del conocimiento. Hoy en día, la sociedad cree tener la razón al decir: es que el profesor no hace nada, son los que menos trabajan, los que más vacaciones tienen en el año, a los que mejor les pagan, en ese orden de ideas, si es tan fácil, si es tan bien remunerada y tan relajada ¿Por qué manda a su hijo a que nosotros le enseñemos? ¿Por qué muy pocas personas toman la decisión de tomar esta profesión? ¿Por qué hay profesionales que terminan siendo docentes?, Ah claro, es una decisión personal, cierto que sí, pero, ¿Qué necesidad hay de menospreciar esta labor, por el simple hecho de no ser igual que las demás o de mejor status social?, Ahora bien, dejemos de lado todo lo que acarrea ser docente, entre tanto que somos madres, padres, de hijos ajenos, guías, orientadores, psicólogos, amigos, que hacemos el ridículo, sólo por verlos sonreír, que cuidamos fiebres, vómitos, diarreas, sí, diarreas, bañamos, cambiamos, calificamos, entre muchas más cosas, ¿Qué sucedería si no existieran los docentes?, Buena pregunta.

Es preciso aclarar que este escrito no va en contra de la educación virtual, o que no sea buena, el problema radica es que lo que se está aplicando hoy, no es educación Online, es un híbrido de un intento de adaptación de una clase virtual a una presencial trabajando algunas estrategias Online y es además un llamado a nuestro gobierno, pues hace falta mucho camino por recorrer y pese a los “Ajustes” seguimos en la misma situación de abandono, para con la educación en nuestro país y como el tema de la educación quedó en el olvido.

Hagamos que cada esfuerzo del docente, estudiantes y padres de familia, valga la pena, porque hemos tenido suficiente con todo lo que sucede día a día desde que llegó el virus a nuestra cotidianidad. Ya tenemos una luz de esperanza, pero mientras esta llega y se materializa tengamos presente que: “la Unión hace la fuerza.”

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