Regresaron las masacres a Colombia, ¿culpa de quién?

Colombia nunca ha dejado de ser un país violento, desde su colonización hasta su liberación y luego desde el desarrollo como nación.

Y es que la violencia y la guerra es el combustible de la economía en un estado que no invierte mucho en Educación, tecnología e investigación, acá en mi país lo que hace girar el dinero es el conflicto y de eso se benefician los insurgentes y los que actúan bajo el manto de la legalidad, por un lado, la izquierda tiene sus defensores que se lucran de ella y por el otro los de ultra derecha que también sacan provecho de la misma.

Derecha e izquierda dominan el país, lo polarizan y lo atizan a su conveniencia, los muertos lo ponemos los que no pertenecemos a un bando ni al otro, somos un estado que vive de la sangre derramada de los inocentes.

“agosto 4, seis personas asesinadas en Cúcuta-Norte de Santander, agosto 12, cinco jóvenes asesinados en Cali- Valle, agosto 13, dos indígenas asesinados en Corinto- Cauca, agosto 15, 8 jóvenes asesinados en Samaniego- Nariño, agosto 18, tres indígenas asesinados en Ricaurte-Nariño, agosto 21, cinco personas asesinadas en el Caracol-Arauca, nuevamente 21 de agosto, cinco personas asesinadas en el Tambo-cauca, agosto 22, seis personas asesinadas y dos desaparecidas en Tumaco-Nariño”.

Estas son las cifras de personas asesinadas en los últimos días, pero ¿a quién se le está haciendo el favor? Quienes son los únicos beneficiados del redito que deja la guerra de nunca parar, de nunca terminar, detractores y adeptos tenemos la culpa, somos la leña seca que necesitan los violentos para prender y quemar las almas de los asesinados, somos el frente o la organización no armada que hace el trabajo sucio por ellos e indirectamente determinadores indirectos de su crueldad.

Es que no respetan el momento difícil que atraviesa Colombia y los colombianos, el pico de la pandemia casi llega a su final, mientras el pico de las masacres arranca con tanta fuerza que su cura no tiene vacuna hasta el momento, recaímos en la violencia, la pandemia de más de 50 años regreso, esa que ha vivido con nosotros toda la vida, esa que mueve el negocio de armas, narcotráfico, que financian campañas de lado y lado.

Las masacres sin dueños llegaron otra vez, nadie dice esta es mía, como si se avergonzaran de lo que hacen o tal vez es que en realidad si tienen dueño, pero no se puede decir, el mutuo acuerdo entre las partes existe a veces, el silencio en ocasiones prende el fuego y apunta a todos lados, características necesarias para empezar un conflicto que espera ávidos a los que se lucran de la guerra.

A donde quiera que estés héroe de la guerra o de la paz, salgan que el plato está servido, el pueblo está aterrorizado y entregado en bandeja de oro y plomo para ustedes.   

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