Seguridad social de los deportistas

Artículo de opinión de Rafael Garnica

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El deporte aficionado no tiene un régimen de seguridad social que lo cobije en el ejercicio de su práctica deportiva.

La vinculación de un deportista aficionado a una competencia y a la liga no constituye trabajo y la obligación de salud no corresponde a las federaciones ni a las ligas porque no son empresas promotoras de trabajo.

Los deportistas no cuentan con el apoyo suficiente del Estado en el aspecto de la seguridad social y en su práctica deportiva pueden ocurrir lesiones graves y hasta la muerte sin que cuente con servicios asistenciales o económicos. Sólo cuentan con el seguro estudiantil si son estudiantes, como beneficiario si sus padres están afiliados a una entidad prestadora de salud o afiliados al Sisben si son de estratos uno o dos.

Cuando el deportista logra un alto nivel competitivo es cuando el Estado otorga unos estímulos académicos, económicos y de seguridad social. (Decreto 1231 de 1995).

En relación a los futbolistas profesionales su relación laboral con los clubes debe ajustarse a las disposiciones del Código Sustantivo del Trabajo y Reglamento sobre Estatuto y Trasferencias de los Jugadores expedido por la FIFA.

Algunos clubes en Colombia han adoptado la doble contratación con sus jugadores. Un contrato laboral con una cifra alrededor del salario mínimo y un contrato comercial de un 80% de lo que recibe mensualmente el jugador. El contrato laboral es utilizado para el pago de los aportes a la seguridad social y de los aportes parafiscales. Estas irregularidades afectan los aportes en pensión o en las incapacidades que deban pagar las EPS.

Los clubes no están exentos de los pagos a la seguridad social en salud, pensión y riesgos profesionales (ley 100 de 1993).Si un club no realiza los aportes a la seguridad social debe asumir los costos de las atenciones médicas y de incapacidades.

La ley 1445 del 2011 estableció la suspensión del reconocimiento deportivo a los clubes que incumplan con el pago de la seguridad social y la cancelación del reconocimiento deportivo si el club es reincidente.

La Cámara de Resolución de Disputa de la FIFA reconoce la validez de los dos contratos y los integró en uno solo. En esta forma se le pone tatequieto a la contratación irregular de los clubes deportivos.

La vida útil de un jugador de futbol está alrededor de los 33 años y ningún jugador alcanza la jubilación en un club deportivo.

El jugador una vez retirado de la actividad deportiva deberá cotizar independientemente si desea lograr la jubilación.

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